martes, 3 de octubre de 2017

Viaje a Cataluña desde el sur de la Corona de Aragón / Francisco Poveda *

A comienzos del pasado mes de junio realicé un viaje prospectivo a Cataluña con estancia espiritual incluida en el Monasterio de Santa María de Poblet y con despedida en la Misa solemne dominical de la Abadía de Montserrat para escuchar de labios de su abad, Josep Maria Soler, la prédica de Pentecostés en uno de los días grandes del año para la iglesia popular catalana. 

Una experiencia para no olvidar y poder comprender mejor lo que pasaba y pasa en el seno de una sociedad mediterránea culturalmente tan diferenciada del resto de la Península Ibérica incluida la del Rosellón francés... especialmente desarrollada y tan fuertemente católica, aspecto no menor a tener en cuenta.

El primer alto en el camino fue Tortosa, en el Delta del Ebro, y comarca ésta de las Tierras Bajas aparentemente menos nacionalista que las del norte si no fuese por el tema del agua que niegan con cierta vehemencia, pese a su mala calidad, a las sedientas tierras del sur litoral de la antigüa Corona. De entrada una gran estelada en mástil de varios metros nada más llegar a la población en busca de unos amigos míos castellanos y afincados hace poco tiempo en Cataluña por razones profesionales. Pronto me ilustran ellos sobre su alcalde independentista y de cierto ambiente social en la calle contra Madrid más que contra España. No pasan de ahí pero bueno es para comenzar a entrar en materia aquí y en la vecina Amposta, donde las esteladas proliferan mucho más todavía junto al explícito cartel 'Municipio por la independencia'.

La llegada a Tarragona me sorprende porque no la recordaba yo tan introspectiva al estar en la costa, con su milenaria historia y de siempre marcando distancia con un Reus, por tradición, muy catalana. Tanto en una como en otra pateo sus calles para palpar el ambiente y, desde luego, en la segunda en plena plaza del hijo predilecto, general Prim, puedo perfectamente pulsar que sus gentes están por la labor. Empiezo a darme cuenta que, además, viven en su mundo y bastante alejadas del que pudiera ser el mío sin dejar también de ser algo el suyo. En el españolísimo 'Corte Inglés' de Tarragona la lengua comercial vehicular es el catalán porque por algo estamos en la sede primada catalana (con seis diócesis sufragáneas: Gerona, Lérida, Solsona, Tortosa, Urgel y Vich) desde donde se gobierna a gran parte de un clero católico declaradamente nacionalista.

Al día siguiente, en el monasterio de Poblet como recinto funerario de los reyes que de Aragón han sido comenzando por Jaime I y continuando por Martin 'el Humano' como preferido de los frailes, hago un alto más prolongado para charlar con los monjes cistercienses que lo habitan, no más de una trientena a estas alturas, y me encuentro con la negativa tajante del abad Octavio Vilà a hablar conmigo sobre el momento de Cataluña. No quiero pensar que procede así porque no soy catalán pero no volví a intentarlo porque me despidió por el telefonillo demasiado seco y sin siquiera querer verme la cara por mi pecado original de ser periodista.

"Aquí no hay una postura unitaria sobre el deseo independentista y, además, si hablásemos de fútbol y política terminariamos unos enfadados con los otros", me dice uno de los hermanos más veteranos de la congregación y con una única salida fuera de estos muros en los últimos cuarenta años. Encantador como conversador sobre Poblet y un religioso como de los que ya quedan pocos. No diré nombres para no comprometer a nadie visto como se las gasta el prior en momentos de tanto nerviosismo por quienes llevan el procés y, a su juicio, de la incierta manera como lo conducen. Con su negativa rotunda, él no lo sabe, Vilá me lo ha dicho todo sin siquiera contestar a una sola de mis preparadas preguntas informales. Y es que este cura no puede saber de todo por muy preparado que esté para la oración.

Sin embargo, hablando con otro claustral, más jóven y urbanita, de manera un tanto subrepticia en la capilla después de las vísperas llego a la conclusión de que están por la independencia pero no les gusta la manera en que se lleva el tema desde el Parlamento de Cataluña. Y con eso me quedo como suficiente para saber la postura de estos catalanes de vida consagrada que apenas ven la televisión aunque confiesen que a diario devoran La Vanguardia como casi única ventana al mundo del, que por otra parte y por conversaciones anteriores, me demuestran estar perfectamente al corriente en cuanto a tendencias sociales dominantes y una ausencia generalizada de valores, lo que les aterra.

Terminada mi estancia entre sus muros y claustro más que centenarios enfilo de buena mañana hacia La Seo de Urgel camino del Principado de Andorra. Penetro por esa ruta de sur a norte en una Cataluña interior ya más profunda y recalo para cenar y dormir antes de cruzar la frontera. Y lo hago en un hotel con encanto y mil historias con glamour muy cerca de la catedral y del palacio del obispo y copríncipe andorrano. Todo un lujo para el que viaja, sin excesivas prisas, de trabajo y mera observación. Llueve al pié de los Pirineos.

En el comedor sin gente por lo avanzado de la hora entablo plática con un joven camarero del lugar que pronto detecta soy periodista al verme tomar algunas notas. Pero por su oficio lo encuentro demasiado universal por en contacto todo el año con muy variados turistas de cierto nivel y por sus estancias anteriores en Ibiza. No le veo atisbo de independentista. Sin embargo, una salida nocturna por el entorno me hace caer en la cuenta de que estoy en una Cataluña de tres patas por la proximidad de Francia y el país pirenaico soberano aunque con menos presencia icónica de símbolos independentistas, apenas unos cuantos y muy pocos. Demasiado internacional de siempre esta Seo de Urgel.

En Andorra la Vella aprovecho para unas indagaciones profesionales sobre el intento fallido de una inversión educativa española y, de paso, comprobar que el turista de compras que invade todas sus calles del centro comercial en sábado habla mucho más español que catalán y que el tercer idioma de uso en estos valles de un altísimo nivel de vida es el portugués (15%), incluso muy por delante del francés (5,4%), debido a la gran cantidad de mano de obra lusa presente en determinados sectores productivos que son intensivos en empleo. Sin embargo el idioma oficial es el catalán, hablado por la mitad de su población frente al casi 38% del oficioso castellano. Formalmente ni un signo de apoyo.

Pero Andorra rezuma catalanidad por todos sus poros al margen de conservar una personalidad propia (En su escudo se dan con profusión las barras aragonesas). Siempre la ví como un paraíso fiscal para los barceloneses (del Barcelonés básicamente) más avispados, igual para los franceses del sur, y los acontecimientos financieros más recientes nos demuestran en que medida mi visión subjetiva desde hace cuarenta años se confirma, al menos, hasta el 2010. Y es que todo ese tiempo residiendo, con pequeños intervalos, en tierras de la Corona de Aragón me han proporcionado cierta perspectiva desde Valencia y Alicante para poder entender mejor lo que es una incógnita desde las Castillas y Madrid.

Sin perjuicio de ser un Estado independiente, de derecho, democrático y social, con un régimen parlamentario, Andorra más que nunca me pareció esta vez una muy sui géneris quinta provincia catalana aunque pueda parecer que lo de una independencia de su hermana mayor no va con ella. Por algo la delimitan desde el sur comarcas tan profundamente catalanas como la Cerdaña, Alto Urgel y Pallars Sobirá, nada menos.

Aparentemente digo lo de poner distancia al conflicto catalán porque la única huella visible de España en Andorra es el moderno edificio de su embajada y consulado general con la bandera nacional en su fachada; la única que ví en todo el día junto con la del permeable paso fronterizo y las bordadas en el brazo del uniforme de nuestra Policía de fronteras.

En el trayecto verpertino entre montañas y valles hasta la española Puigcerdá, con un desplazamiento al enclave español de Llívia, ya dentro de Francia, intuyo que me encontraré con una provincia de Gerona muy comprometida con el referendum, lo que confirmo de inmediato nada más poner pié en el residuo del Tratado de los Pirineos de 1659 en el valle de la Cerdaña. 

Y aquí sí que afluye de pronto el independentismo catalán a primera vista a tenor de las esteladas desplegadas y las pintadas reivindicativas. Los habitantes no esconden sus pretensiones a tenor de lo que escucho (y traduzco) en un bar al que entro para almorzar (toda la carta solamente en su idioma) y saco la conclusión de que, tras un gran puerto de montaña y el largo túnel de Envalira, estoy de hoz y coz en pleno territorio de Puigdemont. Vuelvo a leer, esta vez en catalán, 'Municipi per la independencia'.

Salgo pronto hacia Francia por la vertiente norte de los Pirineos orientales camino de Perpignan y lo hago por una carretera nacional francesa que pronto me permite comprobar que el presidente galo Macrón, allí en la lejana París, también tiene un problema con su confín del sureste fronterizo con España en lo que sigue siendo la comarca del Rosellón por no decir Cataluña norte. Y es que en cada pueblo que atravieso en poco más de cien kilómetros las barras de Aragón están en las banderas que cuelgan de los balcones de todos sus ayuntamientos (hotel de ville) y en la indicación de población en la carretera en todas se indica debajo, para que no haya dudas, 'Països Catalans'.

A media tarde llego a Perpignan, capital de la Catalonia del norte e histórica del Rosellón amén del departamento de los Pirineos Orientales en plena región de Occitania nada menos. La ciudad alberga, para que no haya dudas históricas, el palacio de los reyes de Mallorca y las barras de Aragón de nuevo se pueden observar con cierta profusión en un territorio hoy politicamente francés y mañana Dios sabe donde. Como ocurre con las islas Baleares y el País Valenciano, para ser claros, llegado el caso. Que puede llegar con el tiempo en toda la vieja Corona de Aragón.

Y la primera en la frente. Entro a una libreria en busca de un cómic belga en versión francesa y resulta ser la Libreria Catalana de Perpignan con toda su oferta ni en español ni en francés. La encargada me reprocha, en castellano por cierto, que no me haya dado cuenta antes porque un rótulo exterior lo deja muy claro. Así que me excuso, igualmente en castellano, aprovechando su gentileza lingüistica conmigo al notar mi acento lejano.

Al salir observo en el escaparate un curioso mapa de los llamados Països Catalanes que no es como los vistos por mí anteriormente ya que incluye el antigüo Reino de Murcia reconquistado por el rey aragonés Jaime I y sus huestes catalano-aragonesas en 1266 aunque lo entregase posteriormente a su yerno castellano Alfonso X el Sabio. Aviso hoy aquí a navegantes dogmáticos por lo que pueda pasar en la nueva dinámica de las Españas y un Portugal crecientemente iberista. Porque la Historia no termina nunca de escribirse y reescribirse como si fuese una serie de partidas de ajedrez jamás iguales.

(Consultado a mi vuelta a Alicante mi sabio amigo José Ribelles en su retiro valenciano de Faura, casi un arrabal de Sagunto, me confirma que el Reino de Aragón, y que por algo Chinchilla de Monte Aragón se llama como se llama y no de otra manera, se extendía hasta la villa de Alcaraz, hoy en la provincia de Albacete, y en el Altiplano murciano se sigue hablando valenciano-catalán por estar en el corredor natural por el que transitaban las huestes cuatribarradas de norte a sur de la Corona).

El único enclave genuinamente español de Perpignan es el castigado en sus muros por los recalcitrantes agricultores franceses consulado de España donde rindió destino diplomático en los años 80 mi amigo José María Sanz-Pastor Mellado y con el que vivió sus mejores momentos al llegar a albergar en varias ocasiones por seguridad, camino de Estrasburgo o vuelta, al eurodiputado y ex presidente del Gobierno español, el gallego Leopoldo Calvo-Sotelo y a su esposa murciana Pilar Ibañez-Martín Mellado. Junto con la estación de ferrocarril, con continuos trayectos a Port-Bou, es lo que más recuerda a la España borbónica de antes y ahora, aquella que quitó en 1714 los fueros a una Cataluña más austriaca tras el sitio de Barcelona.

Y precisamente vuelvo a Cataluña vía Port-Bou (con frontera ahora más virtual que real y en cuyo ayuntamiento la postura es inequívoca respecto a la independencia) para alcanzar Cadaqués y cenar como un general en el restaurante, (cuatro tenedores de un máximo de cinco) junto a la codiciada bahía, propiedad de un amigo de Motril que lleva más de cuarenta años ganándose la vida aquí junto a su esposa aunque sus hijos hayan preferido volver a Granada pese a haber pasado casi toda su vida en este exclusivo reducto de la Costa Brava gerundense. El hombre, acostumbrado a tratar una clientela de lo mejor llegada de Barcelona y cuasi residente aquí gran parte del año, me da a entender que, a su juicio, el procés es irreversible a tenor de lo que oye respirar a esa cualificada e ilustrada minoría de siempre. Lo tiene claro y me lo dice así, tal cual, sin resquicio alguno de duda.

A la mañana siguiente aparezco a las once en la solemne ceremonia de Montserrat - con mucha más pompa que en el mismísimo Vaticano- a la  espera de escuchar en la homilia del abad benedictino Soler alguna alusión a la situación política catalana. Sólo muy al final de una larga reflexión sobre el Día de Pentecostes y su significado para los cristianos, por supuesto toda en lengua vernácula, pide a sus 70 monjes una oración para que Dios ilumine especialmente en este momento a los políticos catalanes e igualmente se lo ruega a los cientos y cientos de fieles llegados expresamente para esa jornada litúrgica de todos los confines de la Cataluña más genuina. No necesito ver y escuchar más para hacerme una idea de la atmósfera que estoy viviendo y no me quedo como espectador a las decenas de ofrendas a la moreneta porque he de llegar a una hora precisa al aeropuerto de Alicante.

Aún me queda tiempo para almorzar de miedo en una típica taberna portuaria de San Carlos de la Rápita y enfilo la AP-7 a toda la velocidad que me permite una vía muy ocupada en domingo como demostración del alto nivel de vida de los catalanes (por el peaje lo digo). Llego al filo de las cuatro de la tarde y la muy amable dueña me dice que aún me puede dar una mesa y si quiero arroz con marisco me lo hace para uno solo. No se puede pedir más a esta catalana incapaz de decir no a un cliente por muy tarde que sea. Compruebo que el seny puede aparecer en cualquier sitio porque Cataluña y los catalanes son como son.

Esa mesa está en el piso de arriba junto a la puerta que da a una terraza y procura menos calor. Junto a mí un joven matrimonio con su hijo de corta edad que tiende a venir a mi vera al llamarle la atención un mapa Michelín que despliego para ir resumiendo mentalmente el viaje mientras espero el arroz. Sus padres intentan que no me moleste pero les digo que un niño nunca lo hace y lo mejor es dejar brotar su espontaneidad y, a veces, hasta tolerar su imprudente osadía. 

Entablo entonces conversación con ambos y resulta que son, trabajan (arquitecta e ingeniero) y viven en Gerona. Hablamos del referéndum y les digo lo que pienso yo: expresarse en democracia nunca puede ser malo. Ellos no se pronuncian abiertamente pero me dan un dato entre risas: su hijo este curso irá al mismo colegio de monjas que van las hijas de Puigdemont. No necesito más porque con casi 50 años ejerciendo mi profesión algo entiendo de metalenguajes y del lenguaje de los hechos. Porque el mundo en si mismo es pura comunicación no verbal sin necesidad de idiomas para fingir lo que no es.



(*) Periodista y profesor

viernes, 26 de agosto de 2016

Las principales facciones en la batalla por el planeta Tierra y su estado actual / Benjamin Fulford *

La batalla en curso por el control del sistema financiero, y por lo tanto el control sobre el proceso de decidir lo que nosotros, como especie, vamos a hacer en el futuro, está llegando a un clímax. Por esta razón, este podría ser un buen momento para ver quiénes son los actores principales y cuál es su posición.

En primer lugar, echemos un vistazo a la facción jázara / nazi que tomó el control de Europa, Japón y los Estados Unidos tras el ataque de falsa bandera del 11 de septiembre 2001 en Nueva York.

Esta facción está dirigida por George Bush padre, David Rockefeller y sus lacayos. Su plan era reducir la población mundial en un 90% por medio del hambre, la enfermedad y la guerra. Buena prueba de ello ha sido proporcionada a varias agencias de policía, militares y de inteligencia de todo el mundo.

Ya que la toma del poder nazi de los Estados Unidos se completó con la elección robada por George Bush Jr. en el año 2000, el gobierno de los Estados Unidos ha tratado de asesinarnos a través de la liberación de armas biológicas incluyendo SARS, la gripe aviar, el Ébola, etc.

La verdadera razón por la que querían matar al 90% de la población era que tenían miedo de perder el control sobre el planeta, ya que grupos como los chinos, los musulmanes y los hindúes, que no estaban bajo su control, crecieron en población y en poder.

Los hicsos adoran a un ser con cara de cabra con una cola bifurcada conocida a través del tiempo por nombres tales como Set, Baal, Marduk, Lucifer, Satanás, etc. También practican sacrificios humanos, a veces a gran escala, tal como en una Guerra Mundial hecha a propósito mediante ingeniería (social y política). Probablemente no hay más de un millón de miembros de este grupo, pero ocupan posiciones de control en muchas instituciones de gobierno, las finanzas, la religión, los medios de comunicación, etc en todo el mundo. Muchos de ellos son etiquetados erróneamente como judíos. Para proteger a las personas inocentes, los llamamos la mafia jázara. Los principales miembros de este grupo ahora tienen puesta una recompensa por cada una de sus cabezas y sus nombres se han enumerado públicamente.

Las principales facciones opuestas a este grupo en el mundo occidental son los cristianos, miembros de la fe judía que adoran a Jehová, así como ateos que creen sólo en la Regla de Oro (Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti).

Los miembros de la élite de este grupo trataron de detener la masacre planificada de “comedores inútiles” proponiendo un impuesto sobre el carbono para recaudar fondos para pagar a los países pobres para preservar y ampliar sus bosques. Las principales personas detrás de la facción del calentamiento global eran miembros de familias aristocráticas y reales europeas que apoyaron al cristianismo en contraposición a los ideales satánicos. Se perdió la lucha por el poder en 2000, cuando le robaron las elecciones Presidenciales a su hombre, Al Gore. El principal problema con este grupo fue que crearon una mentira sobre el calentamiento global causada por el carbono para promover su impuesto. Su sistema de comercio de carbono también estaba plagado de fraude.

No obstante, este grupo tiene un poder considerable ejercido a través de la parte no satánica de los masones junto con la parte de la Iglesia Católica que no había sido tomada por los satanistas. Este grupo logró sustituir al Papa Benedicto XVI en 2013. Su sustituto, Francisco, de inmediato comenzó a purgar la Iglesia Católica de pedófilos, limpiado el banco del Vaticano y llegó a acuerdos con Cuba y Colombia para detener el flujo de dinero de la droga a la facción de Bush / nazi de la CIA. Se habla de la participación de Francisco en la guerra sucia en Argentina, pero hasta ahora sus acciones demuestran que está tratando de hacer el bien.

Sin embargo, el grupo de liderazgo que puso en el poder a Francisco sigue presionando para dominar el mundo a través de un impuesto sobre el carbono controlado y recaudado en secreto por ellos. Ellos no van a tener éxito con este tipo de fraude, ya que se basa en mentiras y sigue siendo fraudulento.

El grupo detrás de Francisco también está presionando para que Donald Trump sea elegido Presidente de los Estados Unidos. Si tienen éxito, Trump comenzará arrestando a muchos de los principales jefes de la mafia jázara dentro de los EE.UU..

Trabajando en armonía con estas fuerzas está el Rojo y el Azul de Asia y sus aliados de la Sociedad Dragón Blanco.

El Rojo y el Azul se remontan, según su propia versión, a las organizaciones creadas por Mozi (??) alrededor del 450 antes de Cristo. Estos grupos se aliaron en la década de 1700 con los restos de la burocracia Ming, el ejército y la marina de guerra en una lucha para derrocar a los conquistadores manchúes de China. Después de muchos intentos fallidos sangrientos finalmente tuvieron éxito en 1911 cuando derrocaron al último emperador. Este grupo luego estuvo prácticamente inactivo.

Sin embargo, volvieron a estar en guerra total recientemente después de que encontraron pruebas de que el régimen de Bush había estado difundiendo el arma biológica SARS en un intento de matar a los pueblos de Asia. También conocieron los planes genocidas de los jázaros cuando grabaron varios sucesos en Bohemian Grove tras llegar al poder Bush Jr.. Al Rojo y el Azul se les unió más tarde la familia de dragones, que es una confederación de las antiguas familias reales del mundo.

Cuando los asiáticos buscaron aliados en Occidente en su lucha contra los jázaros se formó la Sociedad del Dragón Blanco. La SDB es una coalición que tiene sus raíces en las antiguas tradiciones de Occidente que apoyaban hacer buenas obras de todo tipo.

Estos caballeros blancos fueron los responsables de las cosas tales como la Carta Magna, la democracia, la caballerosidad, la protección de los débiles y los pobres y la necesidad de luchar, si es absolutamente necesario, para proteger todo lo que es correcto y decente. Los miembros del SDB están ahora en el control de la mayor parte del complejo industrial militar de Estados Unidos con excepción de los mercenarios al servicio de la mafia nazi de Bush / Clinton. El SDB trabaja en conjunto con los servicios de seguridad rusos, los servicios secretos británicos, los masones, las sociedades secretas musulmanes reales (en oposición a los falsos musulmanes que financian a los terroristas de ISIS), las sociedades secretas japonesas, los Illuminati, la nobleza blanca italiana, las familias reales de Europa, varias sociedades de artes marciales, etc, etc.

Los jázaros ahora se han reducido a unos pocos focos de mando en Washington DC, Nueva York, Arabia Saudita, Israel y algunos estados delincuentes.

Si los asiáticos y sus aliados del SDB dan un fuerte impulso podría ser el final del juego para los jázaros y su antiguo régimen de terror y de esclavitud tan pronto como este año. Poner fin a su mandato sería uno de los eventos más importantes en la Historia humana durante los últimos miles de años. Podría conducir a la Paz mundial y a una era de prosperidad sin precedentes.

La campaña de otoño de este año será una de las más importantes, sin embargo, en esta larga guerra híbrida para el control del planeta. Esta vez una victoria real y total es una posibilidad muy realista. Si todo el mundo hace su parte seremos capaces de iniciar pronto una nueva era, una era dorada, una era de asombro.


 (*) Periodista


https://benjaminfulfordcastellano.wordpress.com/

domingo, 27 de diciembre de 2015

La Corona necesita más biblioteca / Francisco Poveda *

La Corona es símbolo de unidad y permanencia del Estado y, según la vigente Constitución española, arbitra y modera el funcionamiento regular de las Instituciones. El Rey jura guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes así como respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas. Pero además, la Constitución debe establecer una sociedad democrática avanzada en nuestro país, según los padres de la Patria que la consensuaron y redactaron para su aprobación en su momento por las Cortes Generales ya democráticas.
A partir de lo anterior, la sensación al menos de las burguesias periféricas ilustradas y empleadas en el tercer sector o el terciario avanzado es que Felipe VI ha perdido una gran oportunidad con ocasión de su segundo mensaje de Nochebuena a todos los españoles por no asumir el necesario liderazgo en un país inserto en la incertidumbre tras las elecciones del 20D y sometido de nuevo a tensiones territoriales, en presencia y en potencia, que requieren de inteligentes fórmulas flexibles y variadas que conjuren rupturas unilaterales de efecto inducido acumulativo en Galicia, País Vasco, Navarra y Cataluña para seguir casi seguro por Valencia y Baleares sin descartar concluir con Aragón y Canarias.
Por el bien de la Corona y del futuro de España, el contraste de pareceres sobre la forma y fondo de ese mensaje navideño debe servir de elemento de reflexión y análisis sobre el momento del proceso de todos los españoles hacia el objetivo constitucional de esa sociedad avanzada que el entorno del monarca en la Casa Real, o no parece tener claro del todo, o teme que lleve aparejado el cuestionamiento serio de la utilidad de la institución monárquica por incapacidad de adaptación del régimen del 78 a la tan diferente España del entrado siglo XXI.
Y, efectivamente, desde científicas convicciones monárquicas modernas en mi condición de castellano mediterráneo, me inclino porque eso sea así en tiempos tan utilitaristas por radicales, lo que no legitima que esta vez Felipe VI haya pensado más en conservar su testa coronada, algo importante para la continuidad de su dinastía, que en la urgencia del momento para España, que no pasa ni por la rigidez de posicionamientos personales u oligárquicos ni por el quebradizo dogmatismo constitucional, por lo que se juega en este envite la propia Corona si muestra una actitud de intransigencia e inmutabilidad. 
Y ese mensaje, a mi juicio, sí pone en riesgo a la monarquía al adolecer del más mínimo pensamiento estratégico por sus ideólogos y/o redactores palaciegos al considerarlos como equivocados en nuestro particular trance histórico. ¿Creía asi Felipe VI defenderse mejor de quienes claman un cambio de régimen o de quienes lo desean y no lo dicen desde dentro? ¿Quién o quienes son los que miran hacia atrás? Seamos serios porque nos jugamos mucho todos.
Creo que en La Zarzuela existe una excelente bodega para atender a los relevantes invitados que la frecuentan pero también tengo entendido que la biblioteca personal del monarca es muy exigua pese al impagable asesoramiento docto de la profesora Carmen Iglesias desde niño al actual rey de España. Poner los libros, para empezar, a la altura de la cantidad y calidad de esas botellas sería un acertado primer paso hacia la verdadera excelencia para evitar a la Familia Real cometer más errores de bulto por déficit de cultura general política e histórica.
Porque todas las revoluciones burguesas que en el Mundo han sido a partir de la Ilustración, desde la inglesa de Cromwell en 1648 hasta la americana de George Washington en 1763, pasando por la francesa de Robespierre en 1789, son producto de la falta de perspectiva de los luego perdedores por recluirse a la defensiva en sus viejas posiciones, lo que cargó de razones a quienes a fuer de pedir y no ser atendidos, optaron por abandonar a su suerte lo que ya no servía a sus sociedades respectivas en diferentes pero secuenciales momentos históricos.
Es preocupante, además, que el tradicional mensaje real sólo lo viesen esta vez  6,6 millones de espectadores cuando el pasado año fueron 8,2, lo que denota pérdida de interés en lo que pueda decir o plantear el actual Jefe del Estado pese a los momentos tan complejos por los que atraviesa España. No es ninguna buena señal, pienso, esa falta de confianza en las capacidades del mando como muy bien entiende Felipe de Borbón y Grecia en su calidad de militar de profesión. Y aquí se detecta, creo, otro fallo de información de calidad sobre el estado general de la Opinión Pública y como se percibe en la calle la Monarquía en su papel añadido de catalizadora hacia el Gobierno de turno de los principales anhelos sociales de gran parte de los españoles.
La neutralidad de la Corona está implícita en la Constitución pero le queda margen de maniobra hacia la no beligerancia que conlleva asumir el liderazgo en momentos tan excepcionales como los que estamos viviendo para evitar así un vacío espiritual de poder que impida una deriva como la ya experimentada en la I República española de 1873 en plena emancipación de nuestras colonias americanas, comenzando por Méjico y Argentina primero, y terminando con Filipinas, Cuba y Puerto Rico después, en el desastre nacional de 1898.
Mirar, pues, al pasado no tan idílico para no reconocer la quiebra del presente y hablar de cohesión nacional obviando su sustrato de cohesión social, concluye en un discurso agotado por muy oido desde los tiempos de Franco y suena a un patrioterismo cuartelero que no casa para nada con lo que se esperaba del paso del entonces Príncipe de Asturias por la prestigiosa universidad norteamericana de Georgetown, en Washington.
No se entiende, en consecuencia, que Felipe VI no reconozca en público el reto del cambio hasta decepcionar a la España más vigorosa aunque reciba el aplauso de la subvencionada y menos competitiva, acomodada por propio interés al actual estado de cosas, que vocifera a favor de una unidad y no por otra más justa por una mal entendida solidaridad nacional. Una oportunidad perdida, pues, de demostrar la utilidad de la Corona en semejante coyuntura si el discurso hubiese sido otro o no le hubiese sido impuesto desde La Moncloa, lo que tiene todos los visos.
Porque el Rey pareció apostar por una opción centralista al negar la actual realidad del Estado, donde coexisten varios sentimientos de españolidad, al cerrar el paso a una situación federal que pueda sintetizar la hoy innegable diversidad en una nueva organización política.
Si Felipe VI buscó una neutralidad formal pudo cosechar el efecto contrario creyendo así alinearse con la mayoría sin tener en cuenta que el cambio generacional afecta a todo el territorio y que quedar confinado en la España anterior alimenta la sensación, sino el convencimiento de los jóvenes, de irrelevancia práctica de la Monarquía como herramienta de salida de la situación hacia un futuro mucho más prometedor. 
¿Qué quería decir el monarca al hablar de pluralidad política pero no territorial; ser sensibles con el rigor, la rectitud y la integridad; cuáles son los intereses generales de España, los de quien; a qué compromiso ético, y de quién, se refería; qué es y cómo entiende él esa comunidad de afectos e intereses que mencionó? Basar un discurso en lugares comunes y muletillas innecesarias, para no decir nada en el fondo, y sin la más mínima alusión a la inaplazable reforma constitucional, no es desde luego defender de la mejor manera y prestigiar a su dinastía porque en lo que se va a desembocar, al final, es en un nuevo por inevitable proceso constituyente más pronto que tarde. 
Queda la duda de si, a partir de ahora, Felipe VI asume más democracia para resolver la crisis territorial apuntalando la tan cacareada unidad desde la diversidad, sensatez, prudencia y naturalidad en vez de disfrazarse de pompa y solemnidad, como otro error añadido más. Porque si, en vez de la unidad, la Monarquía simboliza la unicidad y queda reducida a un mal menor que sobrevive ante la desconfianza que suscita una república en manos de otros mangantes, ese riesgo de poder prescindir de ella en cualquier momento tampoco desaparece si deviene en irrelevante para el sentir del pueblo. Quizá ahí radique el miedo de la 'nomenklatura' a un referendum sobre la forma de Estado que, por otra parte, daría estabilidad por legitimidad a la Monarquía de resultar a su favor casi con toda seguridad de no seguir empeorando las cosas.
Desde Cataluña se le reprocha al Rey falta de sensibilidad con siete millones de catalanes por alejado de la ciudadanía desde una monarquía que entienden uninacional y unilingüistica y al que se le pide no ahogar los anhelos democráticos de una minoría que no puede imponerse.
Es de manual que la unidad de España que todos queremos no se asegura ignorando las pretensiones legítimas y democráticas de una parte significativa de españoles que no viven a gusto o cómodos en la actual construcción después de 37 años y plantean reformas para evitar mudarse. La incapacidad de la clase política para encauzar la situación no debe arrastrar nunca al Jefe del Estado ni obligarle a lanzar un bumeran contra esos nacionalistas minoritarios, que también son españoles, con el fin de arrojarles a las tinieblas para esconder el problema que no saben o no quieren resolver otros, hasta poner en un brete a Felipe VI.
Esta claro que el monarca se dejó, hasta aparecer como lo que nunca debe ser, y dar lugar a que se le reprochase dar lecciones de democracia sin haber sido elegido tras la desgranada retahila de obviedades y mitos, que ya no responden a realidad actual alguna, desde una sensación de aparente intransigencia por su parte, que conducía a destilar un mensaje negativo y pesimista sobre la suerte del Estado.
Las recientes elecciones generales las han ganado en su conjunto la izquierda y los nacionalistas, lo que presenta otra oportunidad para buscar un nuevo consenso en pos de la reforma constitucional desde el liderazgo que se le debe exigir a un monarca reinante por mucha inseguridad jurídica por inconcreción que rodee su sucesión y otros aspectos clave de su función arbitral y moderadora. 
Por eso el joven rey no apareció en televisión y radio como un líder y, por contra, sí como mensajero de terceros machacando sobre la unidad -¿contra quién?-, el interés general como vago concepto que no describió; sin menciones al papel disolvente de la corrupción y a sus principales víctimas: niños, mayores y los jóvenes, a quien se ha tratado de robar el futuro, y todo en un escenario, más de autoridad que el familiar propio de estas fechas, y como paralizado en torno al régimen del 78. Todo un paso atrás respecto al tampoco brillante mensaje de 2014 grabado aquella vez en su hogar de Zarzuela.
Un miembro del innegable cambio generacional escenificado en el 15M, como es el líder izquierdista Alberto Garzón, ha tenido que venir a resaltar la falta de conexión de Felipe VI con su pueblo y sus problemas cotidianos al hacer inaceptable esta Nochebuena el discurso de la derecha más antigua sobre una supuesta recuperación económica que casi nadie dice notar.
El Jefe del Estado no habló de reformas cuando muchos españoles lo esperaban ante la necesidad de deconstruir lo tornado en inútil para la mayoría para, a partir de ahí, construir una nuevo país en el que todos los pueblos de España estén dispuestos a vivir sin indecentes y sin indecencias. Tome nota don Felipe y lea estos días alguna de las suertes de sus antecesores en los siglos XIX y XX, y por qué, para cambiar de rumbo antes de que la dinámica histórica termine en un nuevo desastre por fragilidad.

(*) Periodista y profesor

viernes, 18 de diciembre de 2015

Pedagogía para la reflexión electoral / Francisco Poveda *

A menos de 48 horas de apertura de los colegios electorales en España todo indica que las fuerzas en concurrencia están casi todas muy igualadas, lo que supone en la práctica una potenciación de la proporcionalidad implícita en la Ley d'Hondt y la complicación de partida en el proceso de formar gobierno. Porque, por primera vez, vamos a ver una salida distinta a las conocidas hasta ahora desde la restauración democrática, por lo que se pondrá a prueba la capacidad del sistema para catalizar las voluntadades matizadas de todos los españoles y su traducción parlamentaria en un momento más que decisivo para un país todavía muy anclado en la crisis y con decisiones estratégicas pendientes de tomar para poder ahormar un proyecto y mantener su unidad dentro de los bloques internacionales a que pertenece.
Entre esas fuerzas concurrentes tenemos un Partido Popular (PP) que ahora promete hacer lo que ya prometió hace cuatro años y no ha sido capaz de cumplir. Además, ha devenido en una estructura corrupta generalizada y sin solución de continuidad, que ha terminado por destrozar la percepción de su imagen pública durante el liderazgo de Rajoy aunque anteriormente las prácticas fuesen parecidas. Al ser la corrupción el segundo problema expresado por los españoles en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se explica mejor la enorme bolsa de indecisos a pocas horas de los comicios y cabe interpretar que muchos de ellos deben ser votantes vergonzantes del PP en anteriores elecciones.
Paradójicamente el mejor banquillo para el manejo del aparato del Estado está en el PP aunque Rajoy ha preferido no echar mano de sus integrantes que por algo no han querido luego ir en sus listas ni participar en la campaña electoral que termina esta noche. En caso de un posible gobierno de coalición PP-Ciudadanos, ya sin Rajoy ni sus gentes, ese banquillo será pieza clave del acuerdo ante el absoluto desconocimiento de Albert Rivera y los suyos de lo que se llama 'engranajes del Estado' y, por otra parte, absolutamente ajenos al complejo burocrático de Madrid al provenir de Barcelona la mayoría. Incluso puede que el presidente sea finalmente una figura no parlamentaria de ese PP en la sombra aceptada por todos. Doble contra sencillo, llegado el caso.
Es una hipótesis más que probable que el mundo económico español, y otros mundos internos y externos, desean a Rajoy fuera de La Moncloa cuanto antes. Él y su actual equipo están descartados 'a priori' por cualquier potencial coaligado porque, propaganda interesada aparte, la recuperación económica efectiva y definitiva es una falacia que el propio De Guindos ha terminado por reconocer hace pocos días mientras es mucho más que evidente que España ha perdido cuota e influencia internacional, incluso dentro de la propia Unión Europea, donde nuestro peso real no se corresponde con nuestra magnitud.
Pero lo más relevante de todo es que el nivel de competencia del PP de Rajoy está por los suelos como evidencian algunas presencias en el Parlamento Europeo y algunas presidencias en comunidades autónomas. Porque este partido es hoy la antítesis de un proyecto político de excelencia por lo que no es nada de extrañar que, con carácter general, sus candidaturas para el 20D estén trufadas de indeseables y/o guiñoles con muy contadas excepciones, que también las hay gracias a algunas calidades personales en trance de extinción pero aún no extintas pese a la derrota tomada hacia el abismo en la reciente legislatura.
Sin abandonar el espectro del centro-derecha emerge, y no por casualidad, Ciudadanos, un partido hibernado en Cataluña desde hace una década tras surgir, dicen que por intervención en su día del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ante la nula operatividad del PP en el Parlamento catalán y para hacer frente al nacionalismo en progreso desde dentro del propio territorio. También se dice que su tardía activación ahora, tiene mucho que ver con las pretensiones del índice bursátil 'Ibex-35', que integran las principales empresas cotizadas españolas, de sustituir con una derecha nueva a la vieja derecha fundada por Manuel Fraga al observar el éxito del proceso de evolución generacional en la izquierda no socialista.
Pero hay que reconocer que este partido ha improvisado en su forzada expansión por todo el territorio nacional y muchas de sus candidaturas han terminado por ser infumables aunque sea una organización centralista desde Barcelona y la más populista de las que están ahora en presencia y emergencia. Logrado el objetivo de desalojar a Rajoy al frente de la derecha, y recompuesto el PP, es muy probable que casi desaparezca en las siguientes elecciones generales a celebrar antes de dos años ante su liderazgo endeble, incluso ya percibido por los electores de cara al próximo domingo.
Además, detrás de esa endeblez de Rivera se esconden asesores personales influyentes provenientes de otros partidos y verdaderos directores de la estrategia y voluntad de este muchacho de poca sustancia con el afán de gobernar en la sombra llegado el caso de una coalición para alcanzar La Moncloa en posición dominante, cosa hoy que no se ve a tenor de los últimos sondeos publicados en Andorra. Esos asesores no tan ocultos estarían más cerca del Partido de los Socialistas de Catalunya (PSC) que del PP y sólo entienden una coalición con la vieja derecha si es para que el presidente del Gobierno de España sea el catalán Albert Rivera.
Por la izquierda, el histórico PSOE es hoy una organización bajo mínimos pero con un jóven líder, Pedro Sánchez, muy bien visto por la Corona y único homologado por el enigmático Club Bilderberg frente a los otros candidatos, dos matices que no se deben pasar por alto a la hora de reflexionar sobre el voto a emitir teniendo en cuenta, sin embargo, que las candidaturas socialistas presentadas son esta vez de tercera división en bastantes circunscripciones y que también alimentan la enorme bolsa de indecisos vergonzantes socialistas a estas alturas.
La pérdida de credibilidad y nivel son, pues, los peores enemigos en este momento para recibir votos aunque este partido sea el preferido de determinadas instituciones del Estado a pesar de la corrupción, también estructural, que arrastra en Andalucía. Pero Sánchez es una clara pieza del sistema y, pese a su edad y poca experiencia política sólamente municipal, eso no es insuficiente para contender con un muy desgastado Rajoy, hasta decirle en un debate público lo que millones de españoles piensan. Eso podría haber significado un relanzamiento de sus posibilidades para frenar a otras opciones de izquierda -entre utópicas e inexpertas-, lo que no parece ser el caso a tenor de los últimos sondeos trancendidos.
Pero, en cualquier caso, debe quedar claro que un Gobierno sin el PP no puede prescindir del PSOE por muy magros resultados que coseche el próximo domingo, lo que no parece una tendencia fatal tras el rumbo tomado por la campaña electoral en su recta final. El próximo ejecutivo de la nación o lo encabeza una figura impóluta del PP o Pedro Sánchez, tal como desea la Unión Europea para conjurar otra experiencia como la griega de Syriza, si bien parece que la Comisión Europea y la mayoría de centro-derecha en el Parlamento de Estrasburgo prefiere antes que nada lo homónimo para alejar las exigencias de Podemos respecto a la OTAN y algunas negociaciones comunitarias estratégicas hoy en marcha. Si la coalición fuese inevitable, el ministro de Defensa a consensuar parece que será el general José Julio Rodríguez, sin descatar a Carme Chacón como vicepresidenta junto a Iglesias en otra vicepresidencia.
Y aquí llegamos a Podemos, la única fuerza que, además, de emergente sigue emergiendo en todos los sondeos publicados y los conocidos más tarde por difundidos en el extranjero. Porque parece estar en un 'efecto rebote' tras bajar en intención de voto como consecuencia de tantas contradicciones programáticas ante las cámaras de la televisión. El electorado, como es también el caso de Rivera, tiene más que bien medido a Pablo Iglesias y descubierto lo limitado de sus tres principales universos vitales (Vallecas, Zamora y el bar de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense en el campus Somosaguas), no obstante lo cual si le vota es, en muy gran medida, en plan castigo a terceros y no porque este otro muchacho convenza, cada vez, más. 
Porque Podemos es una organización que será sometida a grandes cambios en el futuro si antes de las siguientes elecciones generales no sucumbe por el viejo centralismo democrático que le caracteriza e impone la actual dirección neochavista y caudillista.
Expresión política única, pero no mayoritaria, del 15-M, no parece haber sabido digerir del todo hasta la fecha ese espíritu aunque puede hacerlo más adelante si el propio proceso interno decanta un nuevo rumbo apoyado sobre procedimientos mucho más democráticos y alejados de prácticas comunistas hace tiempo descartadas como opción por sociedades materialmente tan avanzadas como la española.
El proceso de confección de las listas electorales de Podemos, a imitación de como las hacía el viejo PCE, no va a proporcionar nuevos líderes frente a Iglesias-Errejón pero el elemento humano que va conformando la organización es de calidad y terminará por darle la vuelta a este estado inicial de cosas o generar otro proyecto paralelo que anule el actual vista la dinámica observada en los actos de campaña y lo sucedido a Podemos en Cataluña.
En cuanto a Unidad Popular-IU-V, la marca del PCE para concurrir a estas elecciones, tiene el mejor candidato, junto a la ya imposible UPyD, y el más utópico de todos. Puede dar una sorpresa al final y no entrar en solitario en el Congreso de los Diputados aunque, visto lo visto, la Ley d'Hondt lo va a castigar al situarse a mucha distancia de los demás tan igualados. Si logra unos cuantos escaños, resultará vital para el apoyo parlamentario a un hipotético Gobierno de centro-izquierda. De fracasar, acabará en Podemos (o lo que de ella resulte) con toda la gente jóven que ha integrado diversas candidaturas de progreso para medirse con las de los amigos personales de Pablo Iglesias por la negativa de éste a una coalición preelectoral de izquierdas.

(*) Periodista y profesor

martes, 13 de octubre de 2015

La oportunidad del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá / Ángel Tomás *

Canadá y la Unión Europea (UE), previamente a la negociación del Acuerdo Económico y Comercial Global (en adelante AECG), acometieron un estudio conjunto de impulso al comercio bilateral, y evaluación de los beneficios potenciales para ambos. Éstos se verían beneficiados en más de 11.000 millones de euros  para la economía de la UE, y cifra no inferior para la de Canadá. Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que en la delicada coyuntura actual el acuerdo contribuiría al objetivo de conseguir un crecimiento más estable entre dos grandes potencias.

El AECG puede considerarse una excelente iniciativa entre dos grandes potencias económicas, que marcan el camino a seguir para otras grandes potencias desarrolladas, que no encuentran el marco adecuado para una auténtica alianza leal, complementaria, segura  y de crecimiento estable a largo plazo. Si el acuerdo inicia su impulso sin pérdida de tiempo, puede calificarse de histórico para el siglo XXI, y al conjunto empresarial exportador e inversor, se le abren oportunidades de expansión comercial recíproca entre dos economías altamente desarrolladas, que ofrecen en el clausurado del AECG factores de libre comercio, imprescindibles en una economía global, llena de incertidumbres,  cohesión e intereses personalistas. Canadá se ha adelantado a una nueva política económica a imitar por otras grandes potencias, única solución al crecimiento generalizado y al apoyo de los países emergentes.

Análisis de algunas de las ventajas

A la entrada en vigor del importante acuerdo, ambas economías ofrecerán a las empresas  interesadas en mejorar sus exportaciones actuales o iniciarlas de forma creciente,  el 98% de exenciones para todas las líneas de derechos arancelarios, lo que abrirá una  serie de nuevas oportunidades, especialmente a las empresas de la UE, y no solamente para el amplio y potente mercado canadiense sino para aprovechar la apertura de importantes cadenas de alto valor centro y norteamericano.

Cumplidos los siete primeros años, Canadá y la UE suprimirán todas las obligaciones arancelarias dando apertura y libertad a un mercado líder internacional. El AECG liberalizará las exportaciones de las empresas de sectores como equipos y maquinaria industrial, productos químicos, plásticos y asimilados; pero ambos firmantes  del convenio también eliminarán un 93%  de los aranceles para productos agrícolas y agroalimentarios. Es de especial interés que el ACEG no afectará a los requisitos en vigor en la UE sobre organismos genéticamente modificados o el uso de hormonas y factores de crecimiento en la cría de ganado.

La contratación pública también se considera en el importante acuerdo en el que empresas de la UE optarán a la contratación a nivel federal, provincial o municipal. Por primera vez en un acuerdo comercial, Canadá abre la posibilidad de acceder a contratación pública de sistemas de transporte público y de las grandes empresas del sector energético del país con una importante capacidad de producción y distribución de energía. Esta cuestión es de especial interés para España.

En cuanto al comercio de servicios (que supera para ambas partes más del 70% de la actividad económica) y su movilidad laboral, estos permiten crear oportunidades a profesionales, ejecutivos de empresas y especialistas en TIC, entre estos muchos, así como garantizar el cruce de fronteras, los desplazamientos temporales de proveedores de servicios por contratos, inversores y visitantes en viaje de negocios. Canadá y la UE contraerían compromisos, una vez que entrase en vigor el AECG, de establecer un proceso simplificado o marco, a través del cual las organizaciones profesionales u organismos reguladores acuerden reconocimiento mutuo recíproco a sus profesionales, como arquitectos e ingenieros entre otros.

Con referencia a la "inversión o inversores", recibirán un trato justo, equitativo y no menos favorable que el de los inversores nacionales. Recibirán también los inversores y sus inversiones seguridad, transparencia y protección,y el acuerdo mantiene el derecho de los gobiernos a regular en favor del interés público; ni se impondrán restricciones a los gobiernos de ambas partes para legislar de forma legítima en favor del interés público, ni se verán afectadas las medidas legales para la salud pública, el medio ambiente y la seguridad ciudadana. 

En el acuerdo entre Canadá y la UE, existirá un protocolo sobre evolución de la conformidad, que permitirá a los organismos acreditados someter a ensayo los productos para evaluar su uso en otra jurisdicción a costes muy reducidos, lo que beneficia especialmente a las pymes. A  efecto de alcanzar lo anterior junto con un resultado eficaz en el desarrollo sostenible, se creará un foro que permitirá a las organizaciones de la sociedad civil el diálogo sobre los aspectos de las relaciones comerciales. Ambas partes coinciden en conservar el pleno derecho de legislar en favor del interés público, especialmente, cuando se trate de medidas protectoras de la salud de las personas, fauna y flora.

Canadá es ejemplo de la apertura del comercio y de la inversión extranjera , como acreditan 'Forbes' y 'Bloomberg' calificándolo dentro del G-20 como el mejor país para hacer negocios, o el Banco Mundial como el más fácil para la creación de empresas.

El acuerdo que se pretende formalizar definitivamente, y que debe entrar en vigor lo antes posible, podemos calificarlo de modelo único, nuevo y de excelente iniciativa, imprescindible para el crecimiento generalizado, estable, y a imitar entre otras grandes potencias, además de "cumplir con todos los requisitos socio-económicos que permite eliminar el visado a sus ciudadanos".

Esperemos que todos los países integrados en la UE coincidan con las ventajas, equilibrio y generosidad del Acuerdo Económico y Comercial Global, redactado por Comisiones Técnicas de ambas partes, en base a un impulso al comercio bilateral, y de especial interés  para la UE.


(*) Economista y empresario español

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Las fortalezas de Canadá frente a las turbulencias / Ángel Tomás *

La crisis mundial, aún no superada, y la amenaza de otras también bastante generalizadas que están emergiendo, confirman una vez más los "agentes externos", bien provocados o de generación inevitable natural o científica, que afectando profunda y peligrosamente a las economías de los Estados, están obligando a estudiar y desarrollar cambios estructurales de protección ante la recesión, el cese del crecimiento, y la estanflación.
 
Consideramos de interés un ligero análisis de las causas, repercusiones y soluciones de un país ejemplar, Canadá:

Está considerado como el de mejor reputación del mundo, según el sondeo del Instituto de Reputación, basado en una encuesta llevada a cabo en 2015 entre los países que constituyen el G8; a pesar de lo cual, como tantos otros, también soporta la influencia negativa de un nuevo agente externo de carácter mundial. Su crecimiento continuado, su consolidado bienestar social y sus relaciones internacionales se han visto debilitados por la caída en los mercados de los precios del petróleo por debajo de los 50 dólares por barril, del que es quinto productor del planeta, y de cuyo sector depende el 10% de su economía.

El petróleo pesado de Canadá y la menor calidad de las tuberías han influido en empresas como Canadian Oil Sands, mayoritario en el proyecto Syncrude, máximo productor de petróleo sintético a partir de las arenas bituminosas petrolíferas nacionales, que ha entrado en pérdidas debido a los menores precios del petróleo y el mantenimiento de los impuestos corporativos en Alberta, cuestión que ha preocupado a algunos de los mayores bancos nacionales, y retrasado o cancelado más de 30 proyectos en el transcurso de este año.

Durante el primer semestre de 2015 su economía ha retrocedido el 0,6% y Toronto, principal mercado petrolífero y minero, ha perdido más del 3% en el mes de agosto, depreciándose también el dólar canadiense un 1% con relación a la divisa de EEUU. Aunque Glen Hodgson, economista del Conference Board of Canadá pronostica una caída del 37% de los ingresos en 2015, equivalente a 33.000 millones de dólares, estima que el país posee la energía petrolífera y de gas que el mundo necesita, y el desafío está en saber y conseguir llegar a él.

Sin embargo, aún es pronto y no debe afirmarse que la economía canadiense se dirija hacia una recesión creciente y de larga duración, ya que entre otros indicadores, "la resiliencia registrada en su mercado laboral" durante el primer semestre, junto a las nuevas medidas económicas emprendidas de urgencia a medio y largo plazo, pueden compensarla. 
 
El concepto de recesión no debe centrarse solo en el hecho de que se registren dos trimestres seguidos con crecimiento negativo, ocasionados por un fenómeno único, concreto y mundial, sino armonizarlo con el poder de reacción de un país que es ejemplar, capaz de estimular el crecimiento de otros sectores básicos y aprovechando la debilidad de su moneda frente a la de su poderoso vecino del sur. 
 
Podría decirse que lo más probable es que se dirija hacia la estabilización de su crecimiento, ya que cuenta con una renta per cápita de 39.600 dólares, un déficit público del 0,3% y una tasa de paro del 6,8%. Los resultados reales se conocerán con más precisión en la segunda quincena de septiembre, sin duda con la influencia de las próximas elecciones federales a celebrar el 19 de octubre.

Ya se han empezado a tomar las primeras medidas compensatorias a la caída de las exportaciones energéticas, entre las que destacan:

- La revalorización de zonas (como la costa del lago Ontario a desarrollar en un decenio, ya empezado). 
 
- La nueva ley de selección competencial de la inmigración.

- La región de la ciudad de Québec promueve la entrada de trabajadores para vivir y laborar en el tejido empresarial, mediante una selección virtual individual, con 31 perfiles diferentes en los sectores de tecnología de la información y maquinaria industrial.

- Nuevos intercambios comerciales con Méjico y EEUU sin retención aduanera, cuyas exportaciones del último semestre han crecido un 15,6% en productos vegetales, maquinaria, aparatos mecánicos y vehículos de transportación.

- Nuevos acuerdos de libre comercio con Europa, como el recién firmado con Ucrania. 
 
- El recorte de las tasas de interés, ya al 0,50% del Banco Central de Canadá.

Consecuencia de lo expuesto son el estímulo generalizado de las Pymes y la inversión de General Motors en las plantas de montaje de Oshawa y de GM CAMI en Toronto.

Sin abandonar la posibilidad de recesión, que de aparecer, sería el capítulo negativo de su excelente curriculum, puede asegurarse que no traería las consecuencias tan profundas soportadas por Venezuela, Rusia, Irak o Nigeria. Por otro lado, los inminentes procesos electorales en Canadá y en EEUU, podrían contaminar las negociaciones comerciales citadas.

(*) Economista y empresario

Las primarias de los multimillonarios / Serge Halimi *

En 2012, Barack Obama y Willard Mitt Romney destinaron, cada uno, alrededor de 1.000 millones de dólares para la financiación de su propia campaña presidencial. El multimillonario neoyorquino Donald Trump, en lugar de entregar su óbolo a un candidato, ha decidido entrar él mismo en el juego: “Gano 400 millones de dólares al año, así que ¿cuál es la diferencia?”. Ya en 1992, otro multimillonario, Ross Perot, prometía “comprar la Casa Blanca para entregársela a los estadounidenses que ya no se pueden pagar una”.

Probablemente, Trump también va a fracasar, pero no sin haber explicado, a su manera, el funcionamiento del sistema político estadounidense: “Soy un businessman. Cuando [los candidatos] me llaman, yo hago donaciones. Si dos o tres años más tarde necesito algo, los llamo y ellos están ahí para mí”. Hillary Clinton, ex senadora de Nueva York y candidata para las primarias demócratas, también estuvo “ahí”: “Le dije que viniera a mi boda y lo hizo. ¿Saben por qué? Yo había donado dinero a su fundación”. Para conseguir un presidente incorruptible, sugiere Trump, hay que elegirlo de la lista de los grandes corruptos.

En 2010, una sentencia del Tribunal Supremo eliminó la mayoría de las restricciones a las donaciones políticas (1). Desde entonces, las grandes fortunas exhiben sin pudor sus favores. Para explicar la cantidad, sin precedentes, de candidatos republicanos a la Casa Blanca (diecisiete), The New York Times señala que casi todos pueden contar “con el apoyo de un multimillonario, lo que significa que su campaña ya no está relacionada realmente con su capacidad para recaudar fondos dirigiéndose a los electores”. John Ellis (“Jeb”) Bush ya ha redefinido la naturaleza de los “pequeños donativos”. Para la mayoría de los candidatos, es menos de 200 dólares; para él, menos de 25.000 dólares…

Así, tres multimillonarios –Charles y David Koch, y Sheldon Adelson– se han convertido en los padrinos del Partido Republicano. Los hermanos Koch, que aborrecen a los sindicatos, quieren destinar 889 millones de dólares a las elecciones del próximo año, más o menos la misma cantidad que cada uno de los dos grandes partidos. El gobernador de Wisconsin, Scott Walker, parece ser su favorito, pero tres de sus competidores republicanos han cedido ante su convocatoria con la esperanza de obtener, ellos también, algún óbolo (2).

Walker también intenta seducir a Sheldon Adelson, octava fortuna del país y adorador del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu (3). Aunque tampoco es el único que mima al octogenario multimillonario. Hace dos años, Adelson consideraba que Estados Unidos debería lanzar misiles nucleares sobre Irán antes que negociar con sus dirigentes. Puede que los diecisiete candidatos republicanos tuvieran en mente esta apreciación cuando debatieron entre ellos el pasado 6 de agosto. En todo caso, todos se opusieron al acuerdo firmado recientemente entre Washington y Teherán.


(*) Director de 'Le Monde diplomatique'


(1) Véase Robert W. McChesney y John Nichols, “En Estados Unidos, los medios de comunicación, el poder y el dinero culminan su fusión”, Le Monde diplomatique en español, septiembre de 2011.
(2) Marco Rubio, Ted Cruz y Rand Paul, respectivamente senadores de Florida, Texas y Kentucky.
(3) Véase “Netanyahou, président de la droite américaine?”, La Valise diplomatique, París, 4 de marzo de 2015.

¿Qué podemos aprender del chantaje al gobierno de 'Syriza'? / Oskar Lafontaine *


Muchas personas en Europa recibieron la elección de Alexis Tsipras como primer ministro de Grecia como una noticia esperanzadora. Cuando el presidente de Syriza, después de semanas de agotadoras negociaciones firmó el dictado de recortes, la decepción fue asimismo muy grande. Sería injusto y arrogante señalar a Alexis Tsipras y a Syriza con el dedo acusador de la moral. Mucho mejor sería reflexionar dentro de la izquierda europea bajo qué condiciones es posible en Europa hoy hacer una política democrática y social, es decir, de izquierdas.

Hemos aprendido una cosa: Mientras el supuestamente independiente y apolítico Banco Central Europeo pueda cerrar el grifo del dinero a un gobierno de izquierdas, una política que se oriente hacia principios democráticos y sociales será imposible. El exbanquero de inversión Mario Draghi no es ni independiente ni apolítico. Él trabajaba para Goldman Sachs, en el momento en que ese banco de Wall Street ayudó a Grecia a falsear los balances de su contabilidad. Así fue como se hizo posible la entrada de Grecia en el euro.

En los meses pasados muchos artículos de opinión se han ocupado de la pregunta de si el dracma debería ser introducido de nuevo. No sirve para nada y es una base errónea reducir el debate a esta pregunta. No solo en Grecia, sino en todo el sur de Europa el paro juvenil es insoportable y cada uno de los países que forman parte de la zona euro están siendo desindustrializados. Una Europa en la que la juventud no tiene futuro está en peligro de descomposición y de convertirse en el botín de fuerzas nacionalistas de extrema derecha renovadas.

La vuelta al sistema monetario europeo

La pregunta, por todo ello, no puede ser para nosotros: “¿dracma o euro?”, sino que la izquierda debe decidir, si a pesar del desarrollo social catastrófico se sitúa a favor de una permanencia en el euro, o por el contrario se pronuncia en favor de una reconversión escalonada hacia un sistema monetario europeo más flexible. Yo estoy a favor de una vuelta a un sistema europeo de monedas que tenga en cuenta las experiencias aprendidas con este sistema monetario y que con su construcción beneficie a todos los países que formen parte del mismo.

El sistema monetario europeo funcionó durante muchos años no sin dificultades, pero mejor que la moneda única. A pesar de las tensiones inevitables posibilitó una y otra vez compromisos, que ayudaron a compensar los diferentes desarrollos económicos. Y ello porque los bancos centrales de los países miembros estaban obligados –por desgracia solamente por un corto periodo de tiempo– a estabilizar los cursos de cambio de los socios del sistema monetario europeo. Dentro del euro solamente los trabajadores y pensionistas españoles, griegos o irlandeses cargan el peso de la devaluación interna mediante la bajada de salarios, los recortes de pensiones y las subidas de impuestos.

El sistema monetario europeo requería, y de eso se trata, al contrario que el euro, del progresivo trabajo conjunto de los pueblos de Europa. A través de revaluaciones y devaluaciones regulares se evitó una desnivelación de las economías europeas demasiado fuerte. Bien es verdad que la dominancia del Banco Federal Alemán fue un gran problema, pero uno mucho mas pequeño que la tutela actual de los europeos por la economía alemana y el gobierno de Merkel, Schäuble y Gabriel. Es cuestión de tiempo hasta que, por ejemplo, Italia reconozca un gobierno que no pueda soportar mas la lenta pero firme desindustrialización de su país.

Es necesario descentralizar

En este sentido exite, en especial entre la izquierda alemana, un fallo de pensamiento estructural que se ha vuelto claro y que está virando el debate sobre el futuro de Europa en la dirección equivocada. Cada una de las exigencias sobre una reversión de las competencias de Europa a la esfera nacional son difamadas como nacionalistas u hostiles a Europa. Los conglomerados mediáticos que están defendiendo los intereses de las grandes empresas alemanas y los bancos tocan la música de acompañamiento correspondiente. Y buena parte de la izquierda cae en la trampa.

Que el traspaso de competencias a la esfera internacional abre el camino al neoliberalismo es algo que mostró una de los estilistas de esta ideología, Friedrich August von Hayek, en un artículo de principios de 1976. De ahí que la Europa del mercado libre y del tráfico incontrolado de capitales no será nunca un proyecto de izquierdas.

Desde el momento en que se pone de manifiesto en qué medida la Comisión Europea y el Parlamento Europeo se volvieron muletas ejecutoras del lobby financiero, transferir mas competencias a nivel europeo es equivalente al desmontaje de la democracia y del estado social de derecho. A esta conclusión deberíamos haber llegado antes, y lo digo haciendo autocrítica, pues yo mismo como europeo convencido, defendí durante mucho tiempo la política de transmisión de tareas a nivel europeo.

Y es lamentable que el influyente filósofo alemán Jürgen Habermas y muchos políticos y economistas, que toman parte en esta discusión, sigan aferrándose a ese camino a pesar de que cada año resulta mas evidente que lleva al error y que enfrenta a los pueblos europeos entre sí. El deseo de Thomas Mann de una Alemania europea se ha convertido en lo contrario. Tenemos una Europa alemana.

Democracia y descentralización se requieren mutuamente. Cuanto mayor sea la unión será más opaca, más lejana y menos controlable también. El principio de subsidiariedad es y permanece como la piedra angular de cualquier orden de sociedad democrática. Lo que en el nivel más bajo, a nivel de municpio, es posible regular debe ser regulado ahí, y en el nivel regional o de países, en el nivel de los estados nacionales, a nivel de la UE o de las Naciones Unidas debe funcionar el mismo principio. En el nivel más alto debe transmitirse solamente lo que pueda verdaderamente ser regulado mejor allí.

Ejemplos de transferencias erróneas hay a montones. No necesitamos casinos que funcionen a nivel global, sino cajas de ahorros, que aun puedan ser controladas. Para necesidades financieras mayores bastan largos años de bancos nacionales que sean regulados estrictamente en sus comienzos. No necesitamos gigantes de la energía que actúen en toda Europa con grandes centrales y redes eléctricas, sino centrales municipales que funcionen con energías renovables y con capacidades locales de almacenamiento.

Los bancos nacionales de moneda se vieron bajo una presión tal que se abrieron las puertas a los flujos de capital desregulados y a la especulación mundial. Los bancos de monedas deberían hacer de nuevo, aquello para lo que fueron fundados un día: financiar a los estados.

La transición a un sistema monetario europeo renovado debe llevarse a cabo paso a paso. Para reintroducir el dracma por ejemplo –ello sería un primer paso en dicha dirección– el BCE debería apoyar el curso de dicha moneda. Tal vez el gobierno griego debería haber requerido a Schäuble que concretase su salida definida de Grecia de la Eurozona. Él prometió una reestructuración de las deudas y un apoyo humano, técnico y que favoreciese el crecimiento.

Desarrollar un plan B

Si esta oferta se toma en serio y el apoyo monetario del BCE estuviese garantizado, entonces cualquier escenario terrorífico, de los que los defensores del euro diseñaron en contra de la reintroducción del dracma, sería privado de su base. Grecia tendría entonces, como Dinamarca con la corona, la oportunidad de participar en el mecanismo de cambio de curso monetario. Es sorprendente en qué medida economistas de renombre internacional y expertos en moneda del espectro conservador y liberal defienden la salida de Grecia del sistema del euro.

El valiente ministro de finanzas griego Yanis Varufakis, que lo tenía difícil con sus colegas ministros de finanzas europeos por eso mismo, porque él de hecho comprende algo de economía política, había diseñado un escenario para la introducción del dracma. Él quería tener un plan B para el caso de que Draghi cerrase el grifo del dinero, es decir, hiciese uso de la “opción nuclear” como se le llama en los círculos financieros. Y efectivamente el exbanquero de inversión ha hecho uso de dicha arma. Junto a Schäuble, él es el verdadero chico malo de la Eurozona. Justo después de que el gobierno de Syriza tomase posesión en Atenas, el Banco Central Europeo utilizó los mecanismos de tortura para hacer arrodillarse a Tsipras.

La izquierda europea debe ahora desarrollar un plan B para el caso de que un partido en uno de los miembros europeos se vea en una situación parecida. El código europeo debe ser reconstruido de tal forma que se le quite el poder al Banco Central (que no está legitimado democráticamente) de anular la democracia a golpe de botón. La introducción escalonada de un nuevo sistema monetario europeo allanaría para ello el camino. También la izquierda alemana debe desenmascarar el mantra de Merkel según el cual “si muere el euro, entonces muere Europa”. El euro se ha convertido en un instrumento de dominación económica de la economía alemana y del gobierno alemán en Europa. Una izquierda que quiera una Europa democrática y social, debe cambiar su política europea y escoger nuevos caminos.

(*) Ex líder del SPD

lunes, 10 de agosto de 2015

El diktado de Alemania / Ignacio Ramonet *

Sólo en las películas de terror se ven escenas tan sádicas como las que vimos el 13 de julio pasado en Bruselas, cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras –herido, derrotado, humillado– tuvo que acatar en público, cabizbajo, el diktado de la canciller de Alemania, Angela Merkel, renunciando así a su programa de liberación por el cual fue elegido, y el cual precisamente acababa de ser ratificado por su pueblo mediante referéndum.

Exhibido por los vencedores como un trofeo ante las cámaras del mundo, el pobre Tsipras tuvo que tragarse su orgullo y tragar también tantos sapos y culebras que el propio semanario alemán Der Spiegel, compadecido, calificó la lista de sacrificios impuestos al pueblo griego de “catálogo de horrores”...

Cuando la humillación del líder de un país alcanza niveles tan espeluznantes, la imagen se queda en la historia para aleccionar a las generaciones venideras, incitadas a no aceptar nunca más un trato semejante. Así han llegado hasta nosotros expresiones como “pasar por las horcas caudinas” (1) o el célebre “paseo de Canossa” (2). Lo del 13 de julio fue tan enorme y tan absolutamente irreal que quizás este día también será recordado en el futuro de Europa como el día del “diktado de Alemania”.

La gran lección de ese escarnio es que se ha perdido definitivamente el control ciudadano con respecto a una serie de decisiones que determinan la vida de la gente en el marco de la Unión Europea (UE) y, sobre todo, en el seno de la zona euro, hasta tal punto que podemos preguntarnos: ¿de qué sirven las elecciones si los nuevos gobernantes se ven obligados a hacer lo mismo que los precedentes en los temas esenciales, es decir, en las políticas económicas y sociales? Bajo este nuevo despotismo europeo, la democracia se define, en menor medida, por el voto o por la posibilidad de escoger y, en mayor medida, por el imperativo de respetar reglas y tratados (Maastricht, Lisboa, Pacto Fiscal) adoptados hace tiempo y que resultan verdaderas cárceles jurídicas sin posibilidad de evasión para los pueblos.

Al presentar a las muchedumbres a un Tsipras con la soga al cuello y coronado de espinas –“Ecce Homo”–, Merkel, Hollande, Rajoy y los otros pretendían demostrar que no hay alternativa a la vía neoliberal en Europa. Abandonad toda esperanza, electores de Podemos y de otros frentes de izquierda europeos; estáis condenados a elegir gobernantes cuya función consistirá en implementar las reglas y los tratados definidos una vez por todas por Berlín y el Banco Central Europeo.

Lo más perverso es que, al igual que en un juicio estalinista a semejanza del “Proceso de Praga”, se le ha exigido a quien más criticó el sistema, a Alexis Tsipras, que sea quien se humille ante él, que lo elogie y que lo suplique.

Los que ignoraban que vivíamos en un sistema despótico lo han descubierto en esta ocasión. Algunos analistas dicen que ya estamos en un momento que podríamos calificar de “postdemocrático” o de “postpolítico”, ya que lo que pasó el 13 de julio en Bruselas demuestra el desgaste del funcionamiento democrático y del funcionamiento político. Además, muestra que la política ya no consigue dar las respuestas que los ciudadanos esperan, aunque voten mayoritariamente a favor de ellas.

La ciudadanía observa, desesperanzada, cómo se exige al partido griego Syriza, que ganó las elecciones y que ganó un referéndum con un discurso contra la austeridad, que aplique con mayor brutalidad la política de recortes que los electores rechazaron. Consecuentemente, muchos se preguntan: ¿para qué sirve elegir una alternativa si la alternativa acaba siendo exactamente una repetición de lo mismo?

Lo que Angela Merkel ha querido demostrar de manera muy clara es que, hoy en día, no existe lo que llamamos alternativa económica, representando ésta una opción contraria a la política neoliberal de recortes y de austeridad. Así, cuando un equipo político elabora un programa alternativo, lo somete a la ciudadanía para que pueda elegir entre éste y otros programas y cuando dicho programa gana las elecciones y un equipo nuevo alcanza legítimamente, democráticamente, la dirección de un país, ese equipo de gobierno, con su proyecto alternativo antineoliberal, descubre que, en realidad, no tiene margen de maniobra. En materia de economía, de finanzas y de presupuestos no dispone de ningún tipo de margen de maniobra porque, además, están los acuerdos internacionales, que “no se pueden tocar”; los mercados financieros, que amenazan con sanciones si se toman ciertas decisiones; los lobbys mediáticos, que hacen presión; los grupos de influencia oculta como la Trilateral, Bildeberg, etc. No hay espacio.

Todo esto significa, simplemente, que el gobierno de un Estado de la zona euro, por mucha legitimidad democrática que posea y aunque haya sido apoyado por el sesenta por ciento de sus ciudadanos, no tiene las manos libres. Sí las tiene si decide realizar reformas legislativas para modificar aspectos importantes de vida social como, por ejemplo, el aborto, el matrimonio homosexual, la reproducción asistida, el derecho a voto de los extranjeros, la eutanasia, etc. Sin embargo, si desea reformar la economía para liberar a su pueblo de la cárcel neoliberal, se encuentra con que no puede hacerlo. Sus márgenes de maniobra aquí son prácticamente inexistentes, no sólo por la presión de los mercados financieros internacionales sino también, sencillamente, porque su pertenencia a la zona euro le obliga a someterse a los imperativos del Tratado de Maastricht, del Tratado de Lisboa, del Pacto fiscal (que exige que el presupuesto nacional no puede tener un déficit superior al 0,5% con respecto al PIB del país), del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (que endurece las condiciones impuestas a los países que necesitan un crédito), etc.

Como consecuencia, se ha creado, efectivamente, en Europa en la actualidad, el estatus de “nuevo protectorado” para los Estados que han pedido un rescate. Grecia, por ejemplo, es gobernada de manera “soberana” para todas las cuestiones que tienen que ver con la gestión de la vida social de sus ciudadanos (los “indígenas”). No obstante, todo lo que tiene que ver con la economía, con las finanzas, con la deuda, con la banca, con el presupuesto y, evidentemente, con la moneda está gestionado por una instancia superior: la tecnocracia euro de la Unión Europea. Es decir, Atenas ha perdido una parte decisiva de su soberanía, el país ha sido rebajado al grado de protectorado.

Dicho con otras palabras: lo que está ocurriendo no sólo en Grecia sino en toda la zona euro –en nombre de la austeridad, en nombre de la crisis– es, básicamente, el paso de un Estado de bienestar hacia un Estado privatizado en el que la doctrina neoliberal se impone con un dogmatismo feroz, puramente ideológico. Estamos ante un modelo económico que está arrebatando a los ciudadanos una serie de derechos adquiridos después de largas y, a veces, sangrientas luchas.

Algunos dirigentes conservadores tratan de calmar al pueblo diciendo: “Bueno, se trata de un mal periodo, un mal momento que hay que pasar. Tenemos que apretarnos el cinturón, pero saldremos de este túnel”. La pregunta es: ¿qué significa “salir del túnel”? ¿Nos van a devolver lo que nos han arrebatado?¿Nos van a restituir los recortes salariales que hemos padecido? ¿Van a restablecer las pensiones al nivel en el que estaban? ¿Vamos a volver a tener créditos para la salud pública, para la educación?

La respuesta a cada una de estas preguntas es “no”. Porque no se trata una “crisis pasajera”. Lo que ocurre es que hemos pasado de un modelo a otro peor. Y ahora se trata de convencernos de que lo que hemos perdido es irreversible. Lasciate ogni speranza (3). Ése fue el principal mensaje de Angela Merkel el pasado 13 de julio en Bruselas mientras exhibía, cual teutónica Salomé, la cabeza de Tsipras en una bandeja...

(*) Periodista y editor de 'Le Monde Diplomatique' para España.


(1) La batalla de las Horcas Caudinas tuvo lugar el año 321 a. C., entre los ejércitos romano y samnita. Los samnitas de Cayo Poncio, gracias a su posición estratégica, rodearon y capturaron a un ejército romano de unos 40.000 hombres. Los soldados fueron desarmados, despojados de sus vestimentas y, únicamente con una túnica, fueron obligados a pasar de uno en uno por debajo de una lanza horizontal dispuesta sobre otras dos clavadas en el suelo, lo que les obligaba a inclinarse como condición para ser liberados. Esta derrota es el origen de la frase “pasar por las horcas caudinas” o “pasar bajo el yugo”, utilizadas en varias lenguas occidentales cuando hay que pasar un trance difícil, humillante y deshonroso por la fuerza.
(2) El “paseo de Canossa” hace referencia al viaje del emperador Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico desde Espira (Speyer, Alemania) al castillo de Canossa (Italia) para ver al Papa Gregorio VII en enero de 1077. El objetivo era solicitarle que le levantara la excomunión. Cuando llegó a Canossa, Enrique IV tuvo que permanecer arrodillado a las puertas del castillo tres días y tres noches, nevando, vestido como un monje, con una túnica de lana y descalzo, para poder conseguir el perdón papal. Hoy en día, la expresión “Paseo de Canossa” (“Gang nach Canossa” en alemán, “Walk to Canossa” en inglés, “Aller à Canossa” en francés y “L’umiliazione di Canossa” en italiano) se usa para señalar una petición humillante.
(3) “Abandonad toda esperanza”, Dante Alighieri, La Divina Comedia. El Infierno. Canto III.