viernes, 22 de octubre de 2010

Ramón Fernández Durán: “La gente vota cada cuatro años pensando que puede cambiar cosas, pero los mercados financieros votan todos los días”

BARCELONA.- Ramón Fernández Durán, autor de El Estado y la conflictividad político-social en el siglo XX. Claves para entender la crisis del siglo XXI (Virus Editorial y Ecologistas en Acción), se centra en las posibilidades de la economía y organización local ante la crisis “caótica y violenta” que se avecina en sus respuestas a los lectores y lectoras de Diagonal.

- El capital especulador domina el orbe y dicta las reglas que no veo a nadie combatir salvo "ligeras" discusiones sin mayor trascendencia. Por otro lado los "bien pensantes" solo proponen más cargas a los pueblos sumadas a las del capital, sin embargo, los individuos no reciben jugosos cheques porque si todos los meses en su casa sentados y felices además. ¿Qué opción queda a los pueblos solos ante todos?

- Intentaré ser muy escueto, hoy en día el mundo rural (tanto en el Norte como en el Sur) es el espacio que más sufre el proceso de expansión del capitalismo global. Pero ante una previsible quiebra en el futuro de la expansión sin fin del capitalismo, que sucederá probablemente en las próximas dos décadas, se abren ventanas de oportunidad para la revitalización de esos mundos rurales. Ante esta crisis, los espacios metropolitanos serán los más afectados y los mundos rurales serán los espacios que más preparados están para soportar esta crisis del actual capitalismo global.

- ¿Cree que se deben cerrar las centrales térmicas de carbón?

Este problema es un tema muy concreto, pero nos deberíamos plantear de forma consensuada y global cómo hacemos la transición hacia un mundo posfosilista, un mundo en el que no necesitemos recursos fósiles. En la actualidad, el 85% de la energía mundial depende de los combustibles fósiles. El principal es el petróleo, un 40%, y después el carbón, seguido del gas. El carbón es el que más crece en los últimos años y el siglo XXI será otra vez el siglo del carbón como lo fue el XIX en plena revolución industrial, puesto que tanto petróleo y gas natural se cree que están más cerca del final de sus reservas, aunque también el carbón tiene cerca su pico. El problema general sería como reducimos nuestra dependencia de los combustibles fósiles y como construímos un mundo posfosilista, basado en energías renovables. Esta transición va a ser probablemente caótica y violenta, al menos las próximas dos décadas, pues para nada va a ser algo sencillo dicho tránsito. Y esto va a suceder queramos o no, porque estos combustibles se empiezan a acabar.

- El activismo y la militancia parecen estar totalmente fuera de lugar en el siglo XXI a pesar de la gravedad de la situación que vivimos. ¿Cómo debería cambiar la manera de movilizarse para que resulte más participativa, sobretodo hacia los más jóvenes, que parecen desencantados y ajenos a cualquier forma de activismo y participación crítica?

- Yo creo que la generación más joven, de unos 20 o 30 años, es una generación que es hija del mundo en que vivimos, no es culpa individual de esa generación, sino consecuencia de la evolución de esta sociedad y del capitalismo global. Forma parte de una sociedad hiperindividualista. Los valores que se le han inculcado en los últimos 30 años desde la sociedad de consumo, de la imagen, de la información,... Ha habido una tremenda extensión del “yo”.

Además, se ha dado en un contexto de abundancia, especialmente en Occidente. En España, es una generación que vive en casa de sus padres. Esta generación, llamada Peter Pan, se retrasa en enfrentarse a una situación adulta. Aunque se considera por los medios, como la más preparada en términos educativos, es más bien al revés, es la peor generación preparada para la crisis futura de los próximos años. Y peor, todavía lo va a tener la generación de 10 a 20 años, de las redes sociales, que viven la realidad virtual pero no la real.

“Los espacios rurales están más preparados para soportar esta crisis financiera”

- ¿Cree que puede ser posible encajar esos cambios, sin que signifiquen mayores indices de miseria y desigualdades, dentro del actual modelo neocapitalista? Dadas las enormes capacidades adaptativas del capitalismo a lo largo de su historia, ¿podrá salir indemne, una vez más, de las actuales crisis globales que tenemos planteadas como humanidad (climática, energética, alimentaria. económica, política, etc)? ¿El capitalismo podría salir indemne?

- Creo que la expansión del capitalismo global no va a ser posible, especialmente, por los límites ecológicos planetarios. El capitalismo global se enfrenta a tres grandes crisis, ya que los desequilibrios internos propios del modelo (exclusión social, concentración de la riqueza...) y la movilización y el conflicto social no son capaces de frenar la deriva suicida del capitalismo global. 

Lo que creo que lo va a frenar son los límites externos a la acumulación del capital, que son tres: crisis energética (la que verdaderamente va a poner fin a este capitalismo), de recursos y ecológica (la creciente pérdida de biodiversidad y contaminación del planeta), y por último el cambio climático que es una consecuencia de las dos anteriores.

De estas tres, la más determinante desde mi punto de vista es la crisis energética y es de la que menos se habla. Esto nos va a llevar hacia un mundo menos industrializado, menos urbanizado, menos motorizado, menos tecnologizado y, muy probablemente, menos poblado. Otra cosa serán las formas por las que llegamos a un mundo así, si por vías emancipadoras y liberadoras o si por vías autoritarias.

- Últimamente he leído bastantes reflexiones sobre la situación del euro dentro de la crisis actual, y todas apuntan a que para salir de esta situación, algunos países (tales como Grecia, Portugal, Irlanda y España) deberían salir del euro para poder devaluar sus monedas y poder exportar más fácilmente. ¿Qué opina del tema? ¿Es real esta propuesta? ¿Cómo cree que va a evolucionar próximamente la Unión Europea: más poder para la Comisión, más poder para los estados, etc.?

- Las élites de los países periféricos del euro (Grecia, Portugal, Irlanda y España) no se plantean para nada la salida del euro, porque tienen intereses muy entrelazados con el mercado y la moneda única. Aunque los que sobrellevan el coste de esto, después de haber tenido algunos beneficios, son las respectivas sociedades, al tiempo que cada vez hay más diferencias entre los países centrales, los que más se benefician (Alemania, Holanda, Francia,...), y los países periféricos. Esta situación no va a durar mucho tiempo, por los escenarios de crisis que comentaba antes. 

El área del euro, y la propia Unión Europea como tal, es muy probable que entren en una crisis considerable. Entonces, vamos a ver como se desenganchan algunos países de la dinámica del euro, como ocurrió de forma similar en Argentina. Argentina ligó su moneda al dólar, y en 2001 tuvo que desvincularse, aunque lo tenía establecido por ley.

Entonces el asunto es cómo se producirá esa ruptura, que será forzada probablemente y si esto tiene una salida progresista o involucionista. Progresista si significa una banca pública, una intervención pública del reparto del producto social y el cambio de las reglas del juego actual o una salida que por contra recaiga aún más en la sociedad. Esta tensión va a estar ahí, y ante estos escenarios hay que plantearse cómo aprender de lo que ocurrió en Argentina: creación de monedas locales, sistemas de trueques, etc., que ayuden a esa transición socialmente más justa hacia ese nuevo escenario. 

Y, sobre todo, poner en cuestión la estructura de propiedad y rechazar el pago de esa deuda que se generará posteriormente, ya que las nuevas monedas se devaluaran frente al euro. Pero para esto hace falta tener una fortaleza social que, de momento, no se da.

“En el discurso mediático, se busca transmitir impotencia (no se puede hacer otra cosa) y la inutilidad de la acción colectiva autónoma”

- ¿Qué estrategias se han seguido desde la prensa de masas para representar esta crisis? (Es decir: ¿Cómo han intentado contárnosla y porqué lo han hecho de ese modo? ¿Qué aspectos han ocultado o sobrerrepresentado?) ¿Cómo han ido los medios cambiando ese discurso desde que empieza en Septiembre 2008 hasta hoy día?

- Intento responder a las dos más o menos a la vez. Antes de la crisis propiamente dicha, pero cuando ya se auguraba que este modelo siguiera tal discurrir, el discurso era lo que decía Sarkozy: la culpa era de la sociedad del ’68 porque se cuestionaron las estructuras jerárquicas y autoritarias. Y ante esto había que fomentar estructuras más autoritarias y jerarquizadas. La crisis, también, era el resultado de la regulación creciente, del intervencionismo estatal, de la desmesura del Estado del Bienestar y de una regularización del mercado laboral favorable al sector trabajo y no al factor capital, todavía antes de la crisis se decía esto. 

Cuando la crisis se produce y se intensifica, de momento hay un cambio de escenario total, con unos primeros momentos de cambio ideológico profundo. Sarkozy habla de refundar el capitalismo, de volver a regularlo, se reúne el G-20, se habla de nuevos controles al mercado financiero, se empieza a cuestionar la concentración de la riqueza, se abre un debate sobre el intervencionismo estatal (aunque finalmente sólo sea para salvar la banca) y se habla de un nuevo keynesianismo, eso sí, de corte neoliberal. Los dogmas del neoliberalismo salvaje se ponen en cuestión durante un tiempo, pero esto sólo pasa durante unos meses y se apuntala una salida sin poner en cuestión la lógica y los intereses dominantes.

Lo que vemos ahora es una nueva arremetida de los medios, en el sentido de que no se quiere cuestionar la concentración de la riqueza, ni el status quo, sino que otra vez el malo es el Estado, que es un Estado del Bienestar todavía desmesurado y hay que recortarlo, el mercado laboral que es demasiado regulatorio y, sobre todo, se intenta dividir a las sociedad multiculturales centrales intentando provocar guerras civiles molares y moleculares. Molar, contra determinadas comunidades étnicas, “los otros”, pero también inculcar que la única salida es individualista y la guerra de todos contra todos (molecular). Con discursos como el del Tea Party, que proclama que “nos devuelvan nuestro país”. Es decir un enfrentamiento entre los sectores más beneficiados (blancos, masculinos, anglosajones), contra otros colectivos más desfavorecidos, como hispanos, negros o musulmanes.

En el discurso mediático, se busca transmitir impotencia (no se puede hacer nada contra esta deriva) y la inutilidad de la acción colectiva autónoma, es decir, que se haga huelga no sirve para nada. Y así, en muchos países la movilización en la calle la están protagonizando los sectores de la derecha o de la extrema derecha, sobre todo en EEUU, pero también en algunos de los países del Este.

- ¿Qué forma sería la más eficaz para que el pueblo asuma la idea del decrecimiento positivo y se ponga a trabajar en ello?

- Por el momento, es difícil o muy difícil pensar que de forma voluntaria y espontánea se asuman dinámicas de decrecimiento positivo como dice la pregunta. El discurso dominante es justo el contrario, el crecimiento es la única vía de salir de la crisis. Y es un crecimiento aún más injusto, destructivo y depredador a escala planetaria. Probablemente se van a producir procesos de pequeña escala en la orientación de una simplicidad voluntaria y de reducción de consumo de recursos y nuevos proyectos colectivos. Si estas experiencias proliferan y se interconectan, se darán respuestas también a demandas sociales más amplias.

Si se ve en las próximas décadas que no hay salida en el lógica del mercado, que muy probablemente entrará en crisis profunda en las próximas dos décadas, entonces, y sólo entonces, será posible que esos micro procesos sociales puedan tener una repercusión social más mayoritaria. Sobre todo cuando se derrumben los actuales dioses dominantes, la fe en el Progreso, en el Crecimiento sin fin, que ya no va a ser posible.

- Conforme a sus posiciones sobre la actual crisis global ¿qué propuestas de economía alternativa deberían blandir quiénes luchan por la transformación social?, propuestas para movilizar por el cambio socio-económico y también planteamientos para gobernar una vez lograda la transformación. ¿Cómo valora las reformas económicas que acomete en la actualidad el gobierno cubano?

- Hay mucho que aprender de crisis profundas que han afectado a otros espacios del planeta, porque vamos a pasar por periodos similares. Dos referencias de esto son la crisis argentina de 2001, que ya hemos comentado, pero también la crisis cubana. Esta última, en los años ’90, fue consecuencia de la intensa y súbita crisis energética de esos años. Al caer el Muro de Berlín, la URSS le deja de suministrar petróleo y se ve obligada a comprarlo en doóares en el mercado mundial. Entonces la economía cubana sufre un impacto brutal, además Cuba no tenía acceso a dólares. Es lo que se llama el período de excepción, con cubanos lanzándose en balsas al mar para llegar a Florida (EE UU).

El Estado, entonces, se replantea su situación y se observan cambios muy interesantes que van en la línea de lo que hemos apuntado. Por un lado, se flexibiliza las dinámicas burocráticas y se permite el inicio de la pequeña actividad económica, sobre todo la producción agroecológica. Se transita hacia formas de energía renovable (eólica, especialmente, y fotovoltaica) y se fomenta el uso de la bicicleta. Se frenan los procesos de concentración humana en La Habana y Santiago de Cuba. Hay una cierta vuelta al campo. Todo ello es posible, porque el Estado es quien tiene la propiedad de la tierra y flexibiliza el acceso de la población al mercado a pequeña escala, creando mercados rurales.

El problema en el mundo capitalista, cuando se plantee una vuelta hacia un mundo más ruralizado, va a ser la estructura de propiedad de la tierra, se han quemado por así decirlo las naves. La población está atada a las metrópolis. Ese cambio no será posible sin poner en cuestión tres cosas: las estructuras de propiedad en general, las formas de organización del trabajo (en concreto, el asalariado) y las formas de funcionamiento del dinero.

"Asistimos al fin de la llamada democracia representativa, porque los que gobiernan son los mercados"

- El ex-presidente de Greenpeace, Uralde, abre una puerta a su participación electoral encabezando una lista ecologista. ¿Participaría usted en ella si se lo propusieran? ¿Por qué sí o por qué no?

- No me lo planteo, aunque el debate sobre si participar en procesos de participación institucional ya se ha planteado desde los años ’80. En aquella época había muchas propuestas al calor de lo que pasaba en Alemania. Y siempre el resultado fue no participar como Aedenat, o ahora como Ecologistas. Soy muy escéptico sobre el papel de la participación institucional, pero en estos escenarios futuros la relación con el Estado habrá que plantearse de forma compleja. Primero, porque los Estados van a entrar en crisis profunda, pero no todos los escalones (locales, regionales o centrales) del Estado son iguales. Y habrá más posibilidades de establecer alianzas con los niveles locales y regionales donde puede haber más capacidad de participación e intervención.

Es decir, los procesos de intervención del capitalismo global van de arriba a abajo, y esas lógicas deben cambiarse de abajo a arriba para cambiar estas lógicas institucionales.

- Reforma laboral sangrante; Deuda privada convertida en deuda pública; Ley de financiación de los partidos inexistente; beneficios desmesurados de la banca; burbujas de crecimiento basados en las especulación y tsunamis urbanizadores; corrupción; desprestigio de lo político y desinterés. ¿Reventará el sistema por sí solo?

- Ya lo hemos contestado en las primeras preguntas, que por sí sólo no va a explotar. Va a chocar con los límites energéticos, ecológicos y climáticos, sobre todo en los energéticos.

- ¿Cómo valora la situación actual en que se encuentra el "conflicto vasco"? ¿Existen datos nuevos que muevan al optimismo según su análisis?

- Se están moviendo muchas cosas en sendas bastante prometedoras. Es algo que habría que haber hecho ya hace tiempo, pero nunca es tarde para empezar.

- En un panorama de crisis eco social como ve la solución al dilema consumir menos y a la vez luchar contra el desempleo?

- Ahí está el tema, que ya hemos mencionado del decrecimiento en ciertas dimensiones, sobre todo en el consumo de materiales y recursos energéticos. Pero habrá que crecer en otras dimensiones, sobre todo en los bienes relacionales. Habrá que decrecer en el consumo individual, pero es bueno que construyamos nuevas formas de consumo colectivo que ayuden a reforzar las estructuras comunitarias.

-¿Cómo ve el equilibrio entre hacernos cargo de la necesidad de cambiar estilos de vida por nuestro desfase sobre los límites biofísicos del planeta y la negativa popular a renunciar (y menos por imposición) a elementos que consideramos parte del confort "ganado"? y ¿Qué claves encuentra a cómo plantear la transición hacia sociedades sustentables desde la justicia social?

- En los espacios centrales, los consumos per capita habrá que reducirlos casi en un 90% a medio plazo para hacerlos sustentables, como resultado de los altos niveles de consumo de materiales y energía. Pero ahorrar en el consumo no debería ser igual según los niveles y estructuras sociales. Entonces, los sectores sociales más influyentes lo deberán reducir mucho más bruscamente. Pero, también, las propias clases medias, aunque es muy difícil que se haga en las actuales circunstancias. Se producirá de una forma obligada por el contexto. Los que sufren de una forma más brusca la reducción del consumo son los que menos tienen. Para esta transición sería buena establecer mecanismos que la hagan posible, y una clave sería la Renta Básica, que permite un ingreso mínimo a quién no tiene nada para transitar hacia otros modelos productivos y sociales... Esto contesta un poco las tres preguntas.

- En nuestros centros sociales, espacios públicos y de encuentro, barrios, pueblos y ciudades, podemos tejer alternativas. Sin embargo a menudo nos faltan referencias. ¿Nos podría acercar o sugerir algunas experiencias que conozca y que le apetezca compartir en las que se hayan puesto en práctica alternativas urbanísticas, económicas o de vertebración territorial?

- En Cataluña, a nivel estatal, hay procesos interesantes como la Xarxa. A nivel internacional, en Francia o Italia se ha fomentado el redes por el decrecimiento. En el mundo anglosajón, hay otras dinámicas como las Transition Towns o también en EE UU los llamados municipios en emergencia energética, que se plantean transiciones de esa trascendencia dentro de toda su complejidad. Pues como ya hemos dicho esa transición para nada va a ser fácil.

- ¿Cree que la crisis está siendo perfectamente orientada para la depredación total del territorio y el vaciado de la institución Estado para sustituirlo por un poder de "gestores de sombras"?

- Asistimos al fin de la llamada democracia representativa, porque los que gobiernan son los mercados. Es decir, que la gente vota cada cuatro años pensando que puede cambiar cosas sustanciales, pero los mercados financieros votan todos los días y los gobiernos que no se adaptan a ello son duramente atacados. Entonces, vemos surgir el intento de establecer todavía propuestas más autoritarias, con dinámicas de carácter populista como el Tea Party. Esto puede ser el fin de esta democracia representativa actual, y que el sistema se oriente hacia estructuras más autoritarias que las que tenemos. De ahí, la importancia de luchar contra estas dinámicas.

- ¿Se convertirán las megaciudades, insostenibles sin el petróleo, en campos de exterminio?

- En el mundo, hay unas 500 metrópolis por encima del millón de habitantes. Hace 100 años, había unas 10 y hoy se concentra en ellas una parte muy importante de la población mundial. Y aunque parezcan los puntos más fuertes del territorio, en la situación de crisis profunda en la que vamos entrar van a ser los puntos más frágiles. De hecho, ya lo están siendo, pero se va a producir una crisis aún más profunda en la próximas décadas.

En los próximos 20 años, no vamos a ver un declive de la población urbana, por la estructura de propiedad que ya comentaba que dificulta la vuelta al mundo rural, pero antes o después este proceso de desmetropolitización se producirá a lo largo del siglo XXI.

“Las lógicas institucionales deben cambiarse de abajo a arriba”

- A menudo las personas habitantes de los pueblos pequeños no nos sentimos identificadas con los modelos de sociedad que aparecen en los medios de comunicación. El papel de las mujeres en el entorno rural es fundamental en cuanto a participación, cultura y ocio; pero a menudo éstas mujeres son coaptadas por ideologías contrarias a sus valores por incapacidad de argumentación. ¿Qué líneas debemos seguir en el movimiento rural de mujeres para luchar contra el desarrollismo que nos propone Europa y el Estado? O dicho de otro modo ¿Qué argumentos nos defienden de la coaptación por parte de las ideologías neoliberales y capitalistas?, ¿cómo convertimos en argumentos políticos nuestros valores femeninos (derecho al cuidado, a la cultura, al ocio, a la economía, al amor, al hogar, al medio de vida, a compartir el mundo con la naturaleza,...)?

- No hemos mencionado que una de la crisis internas más importante de este modelo es la crisis de los cuidados, sobre todo en los espacios urbanos, junto a una crisis de la familia nuclear. Además la salida a la crisis que se impulsa, agudiza aún más esta crisis de los cuidados, porque el peso fundamental de la crisis recae aún más en las mujeres.

El capitalismo no puede funcionar sin tener dos mundos que ha explotado de una forma gratuita, uno el entorno ecológico y el otro el ámbito doméstico. No será posible transitar hacia otros mundos sin hacer frente a ambas crisis de una forma emancipadora. Es decir, no se podrá transitar sin poner en cuestión la estructura de poder actual, patriarcal y estatal. Estos cambios deben llegar con dinámicas de no violencia activa y desobediencia civil, en ese sentido los movimientos de mujeres tienen mucho que aportar y los demás que aprender de ellos.

- Desde hace un tiempo, tanto desde el ecologismo político, como desde el ecologismo social, se menciona repetidamente el concepto equidad. Así, la recién creada plataforma política *Equo* toma su propia denominación del apócope de equidad y ecología. Igualmente, Ecologistas en Acción aboga insistentemente desde su congreso de Valencia por un *Decrecimiento con Equidad*. ¿No cree que la tendencia a la sustitución del concepto justicia por el de equidad, (posiblemente procedente del ámbito anglosajón, donde Equity tiene un significado mucho más amplio y que se acerca a lo que aquí comprehende el concepto justicia), es un error o quizá una muestra de ignorancia política, teniendo en cuenta que en el ámbito estatal la justicia es un concepto que en época de crisis como la actual resulta mucho más útil y amplio, entre otras razones porque la justicia, en el sentido sobre todo de justicia social, es un término históricamente utilizado por muchas organizaciones sociales y políticas transformadoras y además porque la justicia incluye y trasciende a la equidad, que tiene un significado mucho más restringido, tanto en el ámbito jurídico, como en el político o filosófico?

- Justicia y equidad, no lo plantearía como una dicotomía. La justicia debe llegar con igualdad, es decir, no puede haber justicia si no hay igualdad social, y viceversa. También la puesta en cuestión de las estructuras de poder y propiedad se debe impulsar por acciones no violentas y de desobediencia civil, para ganar los corazones y las mentes de las mayorías sociales. La razón es que las actuales estructuras de poder y propiedad van a impulsar la defensa de sus intereses a través de la violencia y el autoritarismo.

Y es por ello que para caminar hacia otros mundos posibles necesitaremos las formas contrarias. Sobre todo la denuncia de la guerra. La especie humana es la única especie que tiene la característica de recurrrir a la guerra intraespecífica, más allá de la violencia individual que se da en otras especies. O superamos esta dinámica de la guerra o no será posible transitar hacia otros mundos emancipadores y liberadores.

- Muchos de los problemas actuales de urgente resolución (crisis alimentaria global, cambio climático, peak oil y cambio de modelo energético mundial, regulación de la población mundial) posiblemente requieren un gobierno global con alta capacidad ejecutiva. ¿Cuál es su visión, cómo lo implementaría y que vías principales a corto plazo ve?

- Yo soy contrario a solucionar esto con un gobierno global. Cuanto más alejado de los problemas esté un gobierno, más responderá a las estructuras de poder dominante. Las sociedades humanas a lo largo de gran parte de su historia no han establecido una guerra abierta con el entorno ambiental. Es cuando llega la revolución industrial cuando la guerra contra la naturaleza toma fuerza de una manera más clara, aunque siempre ha habido un impacto de la actividad humana sobre el territorio. Desde ese momento, se acentúa de una forma muy palpable. Habrá que deconstruir esas estructuras para hacer frente a la crisis global y lo que hay que hacer es simplificar las estructuras, en vez de ir hacia a formas de gobiernos global, ir hacia formas de gobierno más locales.

Zygmunt Bauman, sociólogo: “La izquierda abandonó a los débiles”

MADRID.- A sus 85 años Zygmut Bauman (Poznan, 1925) ha atravesado el siglo XX sin perder pie en sus más oscuros recovecos para alcanzar el XXI pleno de experiencia y lucidez. Residente en Gran Bretaña desde los 70, tras huir sucesivamente de los nazis alemanes y los comunistas polacos, antisemitas todos, a sus estudios sobre el Holocausto siguieron los fundamentales analísis sociológicos de la contemporaneidad que le han dado fama mundial. ¿Quién no se ha topado con el concepto de “modernidad líquida”, con la noción del fin de las clases medias y la eclosión de “los nuevos pobres”? ¿Cómo no sentirse interpelado por sus advertencias acerca de la disolución de las seguridades de la sociedad del bienestar, del auge de la incertidumbre, el miedo y el olvido?

- Y sin embargo, en su obra aún prende un rescoldo de optimismo.
- Me niego a abandonar la esperanza de que haremos lo que se debe hacer. Aunque no resulta evidente, tal y como están las cosas hoy. La tendencia a la desigualdad, que según los registros aumentaba de manera constante hasta hace poco, se ha invertido. La diferencia entre la renta per cápita que separa a los países desarrollados del resto del mundo seguía creciendo hasta hace poco tiempo, mientras que la diferencia entre los ricos y los pobres en todos o casi todos los países del primer mundo disminuía y el tema de la desigualdad social parecía firmemente bajo control en ellos... La situación actual es exactamente la contraria: el PIB de los países más ricos y de los países más pobres está acercándose e incluso colmando la diferencia que les solía separar, mientras que la distancia entre la cabeza y la cola de la jerarquía de la riqueza y de los ingresos en muchos de los países desarrollados ha vuelto a su envergadura de antaño, olvidada hace ya tiempo.

- Nace así una nueva pobreza en los países avanzados. ¿No hay futuro para la clase media?
- La clase media, esto es, la gran masa de población que se extiende desde los que se encuentran en la parte más alta y cuya riqueza está garantizada hasta los de la parte más baja, que tienen garantizada su pobreza, está destinada a durar tanto como la sociedad dirigida por el mercado. Pero actualmente está viviendo unos tiempos difíciles y muchos de los países endeudados hasta el cuello, que temen nuevos recortes y despidos y que afrontan la necesidad de reducir drásticamente sus niveles de bienestar, revisan a la baja su modo de vida. Hace más o menos una década, el gran pensador estadounidense Richard Rorty insinuaba que, tras décadas de “aburguesamiento del proletariado”, entraríamos en una época de “proletarización de la clase media, es decir, de la “burguesía”. Hoy en día, la insinuación de Rorty parece cada vez más una profecía que se está cumpliendo...

- ¿La crisis acelera la tendencia que usted señala hacia la modernidad líquida y las identidades flexibles?
- La modernidad sigue siendo tan líquida como antes, incluso más que antes de la crisis actual, y por eso las identidades sólo pueden seguir siendo flexibles. Sin embargo, lo que cambió el hundimiento del crédito es el abanico de posibilidades que se abrió ante esas “identidades flexibles” y su capacidad para elegir e imponer lo que elijan. Para muchas personas el número de opciones probablemente se reducirá, la capacidad de elegir disminuirá radicalmente. Las generaciones más jóvenes que entran ahora en el mercado de trabajo se enfrentan a una fragilidad social que la mayoría de sus padres pudo evitar: los horrores del empleo a corto plazo y su debilidad, y asumir la necesidad de aceptar la degradación social y el drástico recorte de las ambiciones personales. Incluso la perspectiva de la humillación personal y el rechazo de la valía y la dignidad, esas pruebas del destino tan potencialmente dolorosas para la autoestima humana...

- ¿Y la felicidad?
- Hasta la reciente crisis la visión del mundo se construía sobre el “disfrute ahora y pague más tarde”. La felicidad estaba casi totalmente basada en una mayor libertad: más opciones, más cambios, más deseos y más emoción, experiencias no probadas y sensaciones deliciosas. Todos los demás problemas se resolverían solos. Pero actualmente nuestro mundo padece claustrofobia, cada vez más repleto de competidores. La protección de lo que ya tenemos está a la orden del día, más que la persecución de lo que todavía no tenemos. La seguridad se está desplazando, despacio aunque de manera constante, hacia el lugar que hasta hace poco ocupaba la libertad: “Asegurémonos de que nadie nos quita lo que ya hemos conseguido, más que preocuparnos de conseguir más” se convierte en el lema del día. La “seguridad” se eleva a valor supremo. Los Gobiernos buscan legitimar su poder a través de la demostración de su dureza con la criminalidad, la inmigración o el terrorismo.

- ¿Por qué afirma que la izquierda ha olvidado su compromiso de defender a los pobres?
- Bien, una de las razones es porque es verdad, más allá de toda duda razonable. Los partidos de izquierdas han abandonado en general -en el ejercicio de su gobierno, pero, cada vez más, también en sus declaraciones- la causa del más débil: de los pobres, de los humillados, de los abandonados o los discriminados. Olvidaron e incluso rechazaron abiertamente los dos principios axiomáticos en los que se basa la crítica izquierdista del statu quo: primero, que la comunidad tiene el deber de asegurar a cualquiera de sus miembros frente a un infortunio individual, y segundo, que la calidad de la sociedad debería medirse, no en función del bienestar medio de sus miembros, sino del de sus partes más débiles. En su lugar, compiten con la derecha política por allanar el camino al gobierno de los mercados y de la filosofía que fomentan con hechos y palabras, a pesar de la creciente injusticia, la desigualdad y el sufrimiento que ello conlleva. Mientras, la extrema derecha y los movimientos populistas recogen los postulados que la izquierda abandonó pretendiendo ser sus engañosos defensores, mientras desvían a la gente del verdadero origen de su desgracia.

- Sus tesis seducen a los antiglobalizadores. ¿No observa una globalización positiva?
- Hasta ahora, sólo hemos presenciado la globalización negativa, es decir, la globalización de fuerzas como las finanzas, el comercio de materias primas, la información, la criminalidad, el terrorismo, las drogas y el tráfico de armas que son fuerzas que, a pesar de sus profundas diferencias, están unidas por su costumbre y su intención de “violar las fronteras”: por su resistencia, su rechazo y su inobservancia de las leyes locales, los valores, las costumbres y los intereses y por el incumplimiento de la voluntad de los “nativos”. Todavía no hemos empezado en serio la globalización positiva: la ardua lucha para diseñar, construir y poner en marcha unas verdaderas instituciones políticas y judiciales globales y con iniciativa, con el derecho y la capacidad de controlar y supervisar las actividades de todas esas fuerzas actualmente desenfrenadas y de adelantarse a las consecuencias destructivas y catastróficas de sus promesas.

- ¿Qué valor tiene para usted el premio Príncipe de Asturias?
- El Príncipe de Asturias es más importante para mí que cualquier otro galardón porque viene de España, la tierra de Miguel de Cervantes el autor de la mejor novela que jamás se ha escrito y el padre fundador de las humanidades. Cervantes fue el primero en lograr lo que todos los que trabajamos en las Humanidades tratamos de hacer con un éxito dispar. Como dijo otro novelista, Milan Kundera, Cervantes envió a Don Quijote a rasgar los telones cosidos entre sí con remiendos de mitos, máscaras, estereotipos y prejuicios, cortinas que cubren firmemente el mundo en el que vivimos y que nos esforzamos en comprender. Pero estamos destinados a luchar en vano mientras el telón no se alce o no se rasgue. Don Quijote no era un conquistador, fue conquistado. Pero en su derrota demostró que todo lo que podemos hacer frente a esa ineluctable derrota llamada vida es tratar de comprenderla.

El mayor problema del Gobierno socialista español / Vicenç Navarro *

 LAS CAUSAS POLÍTICAS DE LA CRISIS ACTUAL: LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS Y FISCALES DEL GOBIERNO AZNAR 

Las derechas gobernaron España desde 1996 a 2004, plantando las bases para el desarrollo de la crisis económica y financiera actual. Bajo el mandato económico del Sr. Rato (que más tarde dirigió el Fondo Monetario Internacional), el gobierno Aznar implementó las políticas de reducción del gasto público, incluyendo gasto público social (iniciadas, por cierto, por el Sr. Solbes en 1993). Este gasto financiaba el escasamente desarrollado estado del bienestar, incluidas las transferencias (tales como las pensiones) y los servicios públicos del estado del bienestar (tales como sanidad, educación y servicios sociales, entre otros). Durante su mandato la tasa de crecimiento del gasto público social por habitante fue mucho más baja que la tasa de crecimiento de tal gasto en el promedio de la Unión Europea de los Quince, UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al nuestro). De ahí que el déficit del gasto público social de España con el promedio de la UE-15 se disparara. Además de estas políticas de austeridad de gasto público, incluyendo el social, otras políticas llevadas a cabo por el gobierno PP (con el apoyo de la derecha catalana CiU) incluyeron la reducción de los impuestos y el aumento de su regresividad; la desregulación del suelo (que facilito la especulación inmobiliaria); la desregulación financiera (que facilitó el desempeño de las actividades especulativas de la banca y de las cajas); la reducción de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional total (que condujo al enorme crecimiento del endeudamiento de las familias) y otras políticas bien documentadas en mi libro “El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias” (Editorial Anagrama, 2006). Durante su mandato, el partido conservador neoliberal, presidido por el Sr. Aznar, no aprovechó el notable crecimiento de la economía española (mayor que el promedio de la UE-15) para corregir el enorme déficit de gasto público social que España tenía con el promedio de los países de la UE-15. En realidad, cuando el gobierno Aznar terminó su mandato (2004), el déficit de tal gasto per cápita era 2.243 euros estandarizados (euros modificados para hacer comparable su capacidad adquisitiva en países de distinto nivel de vida), mucho mayor que cuando comenzó su mandato en 1996, 1.784. Este dato da una clara imagen de la escasa sensibilidad social de las derechas españolas.

CÓMO EL LIBERALISMO (EN REALIDAD NEOLIBERALISMO) SE INTRODUCE EN LA CULTURA POLÍTICA SOCIALISTA

Ahora bien, el impacto, incluso más negativo que tuvo el gobierno Aznar es que, como antes había ocurrido con otros gobiernos conservador-neoliberales, uno en EEUU (Reagan) y otro en Gran Bretaña (Thatcher), el gobierno Aznar cambió los valores del establishment español (el conjunto de instituciones financieras, económicas, mediáticas y políticas que configuran la sabiduría convencional del país), pasando a dominar la cultura politico-mediática del país. El neoliberalismo pasó a ser la ideología dominante del establishment español. Esta fue su mayor victoria. De manera tal que afectó y transformó incluso al mayor partido de la oposición, el PSOE. El discurso de tal Partido cambió sustancialmente, y ello en parte debido a una visión extendida en el equipo del candidato a las elecciones primarias del 2004, José Luis Rodríguez Zapatero, de que había que “centrarse” y “modernizarse”, lo cual significaba abandonar no sólo muchos de los principios de la socialdemocracia, sino también, incluso, la narrativa de esta tradición política. En la presentación de su candidatura en el año 2004, Zapatero habló en varias ocasiones de las clases medias, pero nunca, ni una vez, de la clase trabajadora (supongo que por temor a parecer “anticuado”). Y su filosofía económica quedó reflejada en el libro del que fue su asesor económico Jordi Sevilla, “De nuevo socialismo”, (Editorial Crítica, 2006), en el que se hacían afirmaciones tales como que el Nuevo Socialismo no debía ni aumentar los impuestos, ni subir el gasto público (ello dicho y hecho en el país que tenía y continúa teniendo una de las cargas fiscales más bajas y el gasto público más bajo de la UE-15). De ahí el slogan que guió la política fiscal del más tarde Presidente Zapatero anunciando que bajar impuestos era ser de izquierdas.

Con esta filosofía, el déficit del gasto público social de España con el promedio de la UE-15 se conseguiría reducir primordialmente a base del crecimiento económico (en lugar de políticas fiscales redistributivas). En realidad, Miguel de Sebastián (procedente del sector bancario), que pasó a sustituir a Jordi Sevilla como el mayor asesor económico del Presidente, fue incluso más allá que Jordi Sevilla negando que fuera un objetivo de la política fiscal de un gobierno socialista redistribuir los recursos en España, limitando la función redistributiva al capítulo de gastos públicos, en lugar del capítulo de ingresos. Es más, añadía Miguel de Sebastián que “el estado, tal como propone el Partido Demócrata estadounidense debe ser un estado dinamizador frente a un estado del bienestar o asegurador”. Conozco bien el Partido Demócrata de EEUU (habiendo vivido en EEUU durante más de cuarenta años), y me preocupó enormemente que esta postura se transformara en la guía económica del gobierno socialista (ver mi capitulo “El modelo del Partido Demócrata como propuesta para las izquierdas españolas: debate con Miguel de Sebastián”, en el libro citado anteriormente El Subdesarrollo Social de España). Pero esta alarma se transformó en una enorme frustración cuando a Miguel de Sebastián le sucedió en la Dirección de la Oficina Económica de la Moncloa David Taguas (también procedente de la banca) que había llegado a favorecer la privatización completa de la Seguridad Social (tal como había hecho el General Pinochet en Chile). Más tarde, Zapatero nombró a otro neoliberal, Miguel Ángel Fernández Ordóñez como Gobernador del Banco de España. Estos nombramientos reflejaban una filosofía muy próxima a la Banca (el poder fáctico más poderoso existente en España), que auguraban malos tiempos para el socialismo español y para España.

Ni que decir tiene que la Nueva Vía (tal como se definió la sensibilidad política dentro del PSOE liderada por Zapatero) no era la única dentro del PSOE. Ya en las primarias, otras sensibilidades existían. Una, era la continuista del aparato de Ferraz, representada por José Bono, con un nacionalismo españolista jacobino que, de ganar, hubiera significado tensiones continuas con los socialismos periféricos (y muy en especial con el socialismo catalán). De ahí su escasísimo apoyo en Cataluña, donde el conservadurismo y nacionalismo españolista, insensible a la pluralidad de España, ha sido siempre muy impopular.

La otra sensibilidad eran las izquierdas que tenían a su vez varias identidades que, pese a la debilidad en el aparato de Ferraz, tenía amplios apoyos en las bases y muy en especial entre los sindicatos y movimientos sociales. Fue determinante para la victoria de Zapatero, pues le prestó su apoyo para parar a José Bono, el candidato más popular en el establishment y en el aparato del partido socialista español, pero menos entre las bases. Zapatero, sin embargo, cuando ganó las primarias y las elecciones, no incorporó a nadie de las izquierdas (excepto Cristina Narbona en el área ambiental), marginándolas en su equipo, lo cual no quiere decir que no influenciara las políticas sociales (la Ley de la Dependencia fue fruto de sus presiones). Pero su influencia en las áreas económicas fue nula. La mayoría del equipo económico, tanto en el Ministerio como en la Oficina Económica en la Moncloa, no eran ni siquiera miembros del PSOE y eran de sensibilidad neoliberal próxima a la Nueva Vía, e incluso más extrema. Solbes, que había iniciado las políticas de austeridad del gasto público social en el periodo 1993-1996 (cuando el gasto público social por habitante descendió incluso en términos absolutos) hizo suyo el objetivo de evitar el aumento del gasto público a través de políticas fiscales redistributivas (en unas declaraciones a El País, indicó que el éxito del cual estaba más orgulloso en su mandato era no haber subido el gasto público (22.07.09), desalentando la aprobación y/o expansión de derechos universales).

Según el credo de la Nueva Vía, el objetivo del socialismo era crear una igualdad de oportunidades para todos, facilitando el potencial que cada persona tiene, asegurándose de que el hijo de un trabajador no cualificado tuviera las mismas posibilidades en la vida que el hijo de un burgués (un objetivo que, al menos en teoría, lo suscriben la mayoría de tradiciones políticas, y no sólo la socialdemocracia). La característica definitoria de la socialdemocracia (socialismo en democracia) para alcanzar este objetivo había sido a través de políticas públicas redistributivas, incluyendo políticas fiscales progresivas. La socialdemocracia en Europa siempre sostuvo que no se puede conseguir la igualdad de oportunidades sin medidas redistributivas muy profundas. Al abandonar este principio, las propuestas del equipo económico se reducían prácticamente a proveer becas a las familias sin recursos, lo cual era necesario pero dramáticamente insuficiente.

Consecuencia de este marco teórico dentro del cual se movieron los equipos económicos del gobierno socialista, el gobierno Zapatero continuó las prácticas del gobierno Aznar, reduciendo los impuestos y aumentando su regresividad. Esta continua reducción de impuestos fue, sin embargo, la razón de que el déficit estructural del Estado aumentara considerablemente. Este déficit no se había detectado debido al elevado crecimiento económico, consecuencia primordialmente de la burbuja inmobiliaria, facilitada por las políticas neoliberales promovidas por el Banco de España cuyo gobernador, el Sr. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, nombrado por Zapatero, no sólo no vio venir (lo que varios economistas de izquierda sí vieron venir) la crisis, sino que con sus políticas estimuló su aparición. El nivel de incompetencia de tal Gobernador ha sido extraordinario, pues ha sido una de las autoridades más responsables de la crisis que España está sufriendo. La famosa frase de que la banca ha mostrado su gran solvencia gracias al Banco de España, no se sostiene en base a los datos. Solvencia no quiere decir que no haya bancos que se colapsen. Solvencia quiere decir que los bancos realizan su función de proveer crédito a empresas y ciudadanos. Y los bancos españoles son los que dificultan más el acceso al crédito en la UE-15. Hoy España está en el ojo del huracán financiero debido en gran parte a las políticas fiscales de los sucesivos gobiernos (Aznar-Zapatero) y monetarias y financieras (del Banco de España y del Banco Central Europeo).

EL AUMENTO DEL GASTO PÚBLICO SOCIAL: 2004-2008

El gobierno socialista durante este periodo cambió significativamente las prioridades presupuestarias, traduciendo una mayor sensibilidad social que la que había proyectado el gobierno conservador neoliberal del presidente Aznar. El gasto público social aumentó significativamente, en parte debido a la presión de las izquierdas, tanto dentro del gobierno (el equipo del Ministro de Trabajo dirigido por Luis Caldera) como fuera (IU, IC-V, ERC, BNG). Pero este crecimiento de gasto público social se basaba, tal como dije anteriormente, en el notable crecimiento del PIB más que en aumento de los impuestos y de su progresividad, siguiendo políticas redistributivas. En realidad se continuó la política fiscal de bajada de impuestos y aumento de su regresividad, que junto con las políticas del mismo signo seguidas por el gobierno Aznar, establecieron las bases para el déficit estructural del Estado español. Cuando el crecimiento económico dejó de existir, el déficit real del estado apareció en toda su intensidad. Es más, la regresividad del sistema fiscal explica que un descenso relativamente menor del PIB (uno de los más bajos de la UE-15) se tradujera en un disparo del déficit tan elevado, y ello como consecuencia de que la mayoría de los ingresos al estado proceden de las rentas sobre el trabajo. De ahí que cuando el empleo baja, se dispara el déficit público. Y ahí está la raíz del problema que el gobierno no se atreve a enfrentar, pues significa cambiar 180º las políticas económicas y fiscales que ha ido haciendo estos años y que las derechas continuarán si gobiernan de nuevo. Se requieren reformas, incluidas las fiscales, muy sustanciales que enfrentarían al gobierno con los poderes fácticos, incluida la banca. Entre estas medidas estaría el convertir las cajas en bancos públicos, tal como ha propuesto ATTAC.

Ni que decir tiene que este cambio de políticas (exigido por la exitosa Huelga General) es poco probable que se haga por el gobierno Zapatero, y ello no porque no existan alternativas (que las hay, y los sindicatos y las izquierdas, tanto dentro como fuera del PSOE, las han señalado con propuestas concretas, específicas y realizables), sino porque requiere un cambio muy sustancial del pensamiento económico del gobierno, rompiendo con la Nueva Vía y con el socioliberalismo. La composición del equipo económico (que hoy llega incluso a alabar a las propias agencias de valoración de bonos oponiéndose al establecimiento de una agencia europea de evaluación de bonos, presentándose como la mejor aliada –junto con el gobierno británico- del capital financiero) hace esta posibilidad imposible. Es el dominio del dogma sobre la razón.

Y ahí está el mayor problema de Zapatero. Su filosofía de Nueva Vía le ha hecho enormemente vulnerable al neoliberalismo promovido por el establishment europeo, aceptándolo como inevitable. De ahí la necesidad de movilizarse –tal como están haciendo los sindicatos- no sólo para hacer cambiar estas políticas que nos están llevando al desastre, sino incluso más importante, para salvar la democracia en España, pues es inaceptable que hoy el gobierno español, haga lo que el gobierno Aznar hizo antes, imponer políticas impopulares utilizando el argumento de la inevitabilidad de las medidas, refiriéndose ahora a las exigencias de los mercados financieros como antes Aznar se refirió a la necesaria integración de España a la Unión Europea y a la Eurozona. La evidencia ha mostrado que España podría haberse integrado en la UE y en la Eurozona de otra manera (subiendo, por ejemplo, los impuestos, en lugar de bajarlos). Hoy, el mayor problema que tiene España es el elevado desempleo y escaso crecimiento, no el elevado déficit. El equipo económico de Zapatero considera este último el objetivo prioritario. No sólo no lo es, sino que el intento de reducirlo intensamente a base de reducir el gasto público está dañando la economía española.

EL FALSO DEBATE SOBRE EL POST-ZAPATERISMO

Una última observación: una de las características que me impresionó más desfavorablemente de la cultura política y mediática española cuando volví de mi largo exilio, fue la definición de corrientes y sensibilidades políticas por el nombre de las figuras política a las que se atribuía la capacidad de representarlas. Aparecían, así, expresiones como guerristas, borrellistas, zapateristas, bonistas, y un largo etcétera. Nunca en Suecia, Gran Bretaña o EEUU (países en los que viví), las sensibilidades se han definido en los medios de esta manera, pues conlleva una visión ofensiva al concepto de democracia, que reduce la política a la competitividad entre personajes de la política. Y aun cuando esta competitividad interpersonal puede, como es lógico, existir, tal manera de definir las sensibilidades políticas es profundamente injusta hacia las personas que se identifican con tales sensibilidades, pues se las reduce a seguidores del personaje que define la corriente. Y es también injusto para el propio personaje, pues le da una excesiva responsabilidad que no tiene y espero que no desee.

Esta reflexión viene al caso sobre la discusión del post-zapaterismo, como si el debate se centrara en la figura de Zapatero.- De esta manera se están consumiendo gran cantidad de páginas y horas de tertulia sobre el futuro del Presidente, lo cual es bastante irrelevante. Y digo irrelevante, no como señal de menosprecio a la figura del presidente Zapatero (al cual tengo gran respeto), sino al hecho que al centrarse, de nuevo, en una persona, no se analiza lo que es más importante: la sensibilidad política que el Presidente representa y que está implícita en sus políticas desde sus inicios, y que significa una visión y unos intereses que quedan ignorados en este énfasis personal de la política. Pero no se resolverá la situación económica de España si se cambia una persona o varias personas (como el cambio de gobierno que tomó lugar esta semana) a no ser que se cambien sus políticas. No concuerdo con la crítica que se hace constantemente al Presidente Zapatero de excesiva volatilidad y cambio de políticas. Todo lo contrario, el Presidente, en lo esencial y estructural, ha sido de una enorme coherencia y sus planes respondían al planteamiento de una sensibilidad político-económica bien reflejada en su equipo y que, era la versión española de una sensibilidad existente y dominante en el centro izquierda europeo –el socioliberalismo o Tercera Vía- que nos ha llevado al lugar donde estamos, con el colapso de los partidos socialdemócratas en este continente. Y este socioliberalismo es hoy dominante en el establishment del PSOE. De ahí que los cambios necesarios para salvar al PSOE (y a España) sean mucho mayores de lo que se discuten y prevén. A no ser que el PSOE recupere su compromiso con la universalidad y extensión de derechos sociales, laborales y económicos, alcanzados a base de políticas fiscales redistributivas (que requerirán enfrentamientos con poderes fácticos) que corrijan los enormes déficits sociales que España tiene (el gasto público social por habitante continúa siendo el más bajo de la UE-15) el socialismo español no se recuperará.
 
(*) Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

José Vidal-Beneyto: La voz insobornable denuncia “La Corrupción de la Democracia” / Ángel Martínez Samperio

El pasado 18 de octubre tuve el privilegio de rendir homenaje a “Pepín” Vidal-Beneyto con una conferencia en el Ateneo de Madrid, homenaje que le rindiera la Sección de Información y Comunicación de la Docta Casa. 

En ella me limité a glosar su libro póstumo que entrecomillado le presta el título, aunque en mi comentario final recogiera la propuesta de Pepín en torno a la creación de un “reformismo societal” que diera cuerpo al “desarrollo de la vida asociativa, la conquista ciudadana del tiempo libre, la autogestión individual/comunitaria de la vida cotidiana” que haga frente a las fuerzas corruptoras de la democracia a través de la creación de grupos críticos movilizadores en red, para lo cual reivindiqué el papel del Ateneo de Madrid como una plataforma idónea, tal y como ha sido a lo largo de su historia, salvo en años de plomo.

 Entre los asistentes al acto tuvimos el privilegio de contar con la presencia de su esposa: Cecile Rougier Vidal, a quien, desde aquí quiero mostrar mi reconocimiento personal y el de la Sección de la cual soy Vicepresidente. 

Debo recoger también aquí su pregunta acerca de la razón por la cual no se ha pretado mayor divulgación al acto, de lo cual la Sección no es responsable. Pese a ello, debo tambien mostrar mi gratitud a la notable asistencia, al interés que prestaron al tema, al animado coloquio posterior que dilató el acto hasta las 21,30 h., tras dos horas de realización. 

Quiero subrayar lo señalado al comienzo de la conferencia: Resulta escandaloso que quien fuera principal artífice del Congreso Europeo de Munich, contribuyendo sustancialmente por ello a la llegada de la Democracia, tenga que declarar en sus escritos que “la democracia se nos ha muerto de frustración, de apatía, de hipermediatización publicitaria, de adición al poder… Lo que ahora tenemos ante nosotros es su cadáver y todos sabemos que lo único que hay que hacer con los cadáveres es enterrarlos o resucitarlos”.

En ningún modo, dije y sostengo, José Vidal-Beneyto opta por enterrar la democracia, “el menos malo de los sistemas”, como señaló una de las personas participantes en el coloquio. 

Antes bien procura resucitarla de la frustración y apatía de los ciudadanos, donde crece la desafección hacia los partidos; de la hipermediatización publicitaria de los medios de comunicación; y de la adición al poder de ciertas maneras de procurarlo.

Y vaya aquí un brindis por esa juventud que participara en el acto, y por la esperanza y disposición al trabajo que mostraron en sus opiniones vertidas con ocasión del coloquio.