sábado, 21 de mayo de 2011

He aquí la Spanish Revolution / Quim Monzó

Un diario madrileño publicaba un reportaje con el titular Hacia dónde va la #spanishrevolution? Contemplé el hashtag y enseguida tuve clara la respuesta: la Spanish Revolution no va a ningún sitio convincente. Para empezar, porque, más que una revolución, de momento es una acampada. Hacer acampadas está bien, pero una revolución es otra cosa. Explican los diarios que, el domingo, 150.000 personas se manifestaron en España. Si, tal como dice el censo, hay 47.021.031 ciudadanos, la cifra de manifestantes (150.000) supone sólo el 0,037 por ciento de la población. Dudo de que con un 0,037 por ciento se haga nunca revolución alguna.

Más que en un cambio drástico de las instituciones políticas y sociales y de las estructuras económicas, esta presunta revolución española que enarbola su nombre en inglés –Spanish Revolution– hace pensar más bien en los enrollados que van al restaurante a comer noodles porque, llamando noodles a los fideos, creen que son supercosmopolitas. Necesitados de una causa por la que luchar, los campistas se ven como revolucionarios, sin darse cuenta de que ese mismo nombre en inglés denota sumisión a todo un sistema de valores; no sólo lingüísticos. No seré yo quien defienda a los políticos con poltrona, que en general me dan arcadas. Que los campistas digan que luchan contra el bipartidismo es lindo, pero para eso están las urnas: para votar a otros partidos que no sean los dos que cortan el bacalao. La empanada que los campistas exhiben es tan grande que resulta difícil saber qué quieren. ¿Que, el próximo domingo, la gente no vaya a votar? ¿Ejecutar a González Sinde? ¿Enterrar al capitalismo? Vale, pero ¿para poner qué? Y, cuando hablan de acabar con la partitocracia, ¿qué piden exactamente? ¿Que no haya partidos? Miau, porque cuando no hay partidos es que hay partido único.

¿Eso de "Falta pan para tanto chorizo" cabe perfectamente en los 140 caracteres que pide un tuit, pero ¿qué pan proponen? ¿Masacramos las urnas y que a partir de ahora una camarilla autodesignada escoja quién tiene que representarnos? He leído incluso que alguien habla de establecer "un gobierno de transición que nacionalice la banca, acabe con la dictadura de los ricos y saque a España de la UE". ¿Un gobierno de transición? ¿Sacar a España de la UE? ¿Nacionalizar la banca? ¿Dictadura de los ricos? Como pasa con los que alegremente usan la palabra nazi para insultar a los rivales, a los campistas les delata que utilicen dictadura con tanta ligereza. Han visto muchas pelis, y muchas retransmisiones de las manis de Túnez y El Cairo. Anteayer, en Twitter, con ironía y un punto de maldad, @ElGatoMiraRaro escribía: "Pueden cosernos a porrazos, pero nunca nos quitarán... el interneeeEEEER!". Poco después decía @200bares: "¿Mamá, ¿me das dinero para la acampada?".

1 comentario:

Alberto Díaz dijo...

Hola.
He leído atentamente tu escrito y me gustaría dar mi opinión al respecto. Se piden propuestas de la gente que está acampada, pero no se tiene en cuenta que se trata de un grupo heterogéneo, con pensamientos dispares. La única conclusión que se puede sacar es que no están -estamos, me incluyo- contentos con la actual situación, pero de ahí a pedirles una solución, dista un mundo. La solución la han de dar los políticos, que es a quien va dirigida la protesta. Ellos -los políticos- han tenido 30 años para cambiar las cosas, no querrás que en cinco días tengamos soluciones y propuestas concretas a un problema que viene de lejos.
Decir que es una parte ínfima de la población es hacer un pensamiento reducido, pues si te has dado cuenta, cada día son más los adeptos. Estaría bien hacer valoraciones cuando lleven un mes; a lo mejor se trata del 30% de la población la que sale a la calle y entonces ¿qué hacemos?. No es descabellado, porque el primer día fueron 200 personas, si el quinto son 150.000, saca cuentas.
Por supuesto que hay que cambiar las cosas, si te parece, seguimos como hasta ahora, con una tasa de paro vergonzosa, las familias arruinadas y los políticos campando a sus anchas, por no hablar de los medios de comunicación, alineados con los poderes políticos y económicos. El pueblo dice BASTA, esa es la lectura, a partir de ahí, la pelota está en el tejado de los poderes institucionales, si quieren reaccionar, bien, sino, a seguir protestando.
Saludos.