lunes, 4 de julio de 2011

Declaración de la Asamblea General de la Red Europea Contra la Pobreza


  'Europa necesita un nuevo corazón'
La Asamblea general tuvo lugar en medio de la indignación creciente por el fallo de las instituciones europeas y de los gobiernos de los Estados miembro en adoptar medidas de solidaridad protegiendo a las personas en lugar de los mercados. Como respuesta a la crisis actual, los delegados han declarado que Europa no recibirá el apoyo de la ciudadanía si estos consideran que estan minando las bases de sus « Estados de Bienestar »

EAPN observa que en toda la Unión Europea, los planes de rescate y de salida de la crísis estan agravando los niveles de pobreza y amenazan la cohesión social, mientras refuerzan el dominio de los mercados financieros y de las agencias de especulación. Sobre todo en aquellos países que están sujetos al cumplimiento de los acuerdos financieros de la UE y el FMI, con concesiones de créditos a unas tasas de interés punitivas, la respuesta a la crisis ha sido dominada por planes de austeridad que afectan especialmente a las personas más vulnerables de la sociedad.

Mientras reforzaban estos programass de austeridad insostenibles, la Unión Europea y los Estados miembro, rechazaron de manera persistente la imposición de una disciplina económica o una responsabilidad financiera a los sistemas financieros que han causado la crisis, a escala internacional y en el seno de la Unión Europea. Además, parece que el Banco Central Europeo antepone el interés de los bancos al bienestar de la ciudadanía europea.

Con estas actuaciones, Europa no será nunca capaz de bajar las tasas de pobreza. Además, su respuesta a la crisis quebranta las perspectivas a corto y largo plazo para garantizar unas sociedades más igualitarias y justas. En este contexto, no sorprende pero resulta profundamente inquietante, que el apoyo al proyecto de integración europea se encuentre en su nivel más bajo.

EAPN alega que hay otras alternativas a estas medidas draconianas de austeridad. La Asamblea General pide a los dirigentes europeos dar un nuevo impulso al proyecto europeo mediante:

1. Colocar el desarrollo social y sostenible y la solidaridad en el corazón de las prioridades y los derechos de la persona en el centro de los esfuerzos de lucha contra la pobreza y la exclusión social.


2. Fijar objetivos ambiciosos y coherentes de reducción de la pobreza y la exclusión social, reflejando los tres indicadores acordados por el Consejo Europeo (junio 2010) y garantizar un seguimiento riguroso de los progresos conseguidos, beneficiando a todas las personas en situación de pobreza, incluyendo las más desfavorecidas. El fallo, año tras año, en el logro de los objetivos establecidos de reducción de la pobreza, se tiene que considerar como inaceptable mediante este seguimiento.

3. Defender y promover el « Estado de Bienestar » y los derechos sociales como un pre-requisito indispensable para la recuperación económica. Esto incluye el seguimiento de la Recomendación sobre Inclusión Activa, mediante la adopción de una Directriz en el Marco Europeo, sobre los esquemas de una Renta Mínima Adecuada, medidas para apoyar el acceso de todos y todas a servicios de calidad y medidas de activación de empleo positivo.

4. Defender los bienes públicos comunes (por ej. agua, salud, transporte, servicios sociales) como un derecho fundamental.

5. Reforzar la economía real, lo que implica apoyar la economía social y la inversión productiva en la elaboración y aplicación de estratégias del mercado laboral, basadas en la creación y apoyo de empleo de calidad y oportunidades para todos y todas.

6. Frenar el sistema destructor del comercio especulativo, obligando a los bancos a asumir su parte del desastre, introduciendo impuestos sobre las transacciones financieras para financiar la inversión social. Y garantizar un alto nivel de transparencia para luchar contra la corrupción.

7. Combatir la evasión fiscal, con abolición, sobre todo, de los paraisos fiscales, especialmente aquellos establecidos en territorio de la Unión Europea y perseguir de manera más estricta la lucha contra el crimen organizado a nivel paneuropeo, a fin de erradicar los mecanismos que contribuyen de una manera decisiva a las causas de la pobreza y la exclusión social.

8. Crear las condiciones para que los Estados miembro puedan conseguir préstamos a tasas de interés razonables y promover la solidaridad en el seno de la Unión Europea.

9. Desarrollar mecanismos de vigilancia de las tendencias de la riqueza y de las desigualdades en todos los Estados miembro, a fin de promover y aplicar medidas de reducción de las desigualdades en ingresos y bienestar.

(La 22ª Asamblea General de EAPN tuvo lugar en Lisboa, Portugal, del 16 al 18 junio 2011. Delegaciones de 27 países y de 11 Organizaciones Europeas tomaron parte los debates y actividades de esta Asamblea. Finalmente, la Red ha acogido entre miembros a las Redes de EAPN Islandia, Serbia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia).

No se trata sólo del euro. Es la propia democracia en Europa lo que está en juego

 / Amartya Sen *

Europa ha encabezado el mundo en lo referente a la práctica de la democracia. Resulta, por tanto, preocupante que los peligros para la gobernabilidad democrática de hoy, que se cuelan por la puerta trasera de las prioridades financieras, no reciban la atención que merecen. Hay cuestiones de calado que han de afrontarse respecto a cómo el gobierno democrático de Europa podría verse minado por el papel enormemente acrecentado de las instituciones financieras y las agencias de calificación de riesgos, que hoy se enseñorean a su antojo de ciertas partes del terreno político de Europa.



Hay que separar dos cuestiones diferenciadas. La primera se refiere al lugar de las prioridades democráticas, incluyendo lo que Walter Bagehot y John Stuart Mill consideraban la necesidad de la "gobernación por medio de la discusión". 

Supongamos que aceptamos que los poderosos jefazos de las finanzas poseen una comprensión realista de lo que hay que hacer. Con ello se fortalecería el argumento favorable a prestar atención a sus voces en un diálogo democrático. Pero eso no es lo mismo que dejar a las instituciones financieras internacionales y las agencias de calificación de riesgo el poder unilateral de mandar sobre gobiernos elegidos democráticamente.



En segundo lugar, resulta difícil ver que los sacrificios que los comandantes  financieros han estado exigiendo de los países en precario vayan a lograr la viabilidad final de estos países y garanticen la continuidad del euro dentro de un modelo sin reformar de fusión financiera y un conjunto de miembros sin cambios del euro club. 

El diagnóstico de los problemas económicos por parte de las agencias de calificación no es la voz de la verdad que ellos pretenden. Vale la pena recordar que el historial de las agencias de calificación en las instituciones de certificación financiera y de negocios con anterioridad anteriores a la crisis económica de 2008 era tan abismal que el Congreso de los EE. UU. debatió seriamente si debían ser procesadas.



Dado que gran parte de Europa se encuentra ahora empeñada en lograr una rápida reducción del déficit público mediante la reducción drástica del gasto público, resulta fundamental examinar con realismo qué posibles repercusiones podrían tener las medidas políticas escogidas, tanto en el caso de la población como en el de la generación de ingresos públicos a través del crecimiento económico. La alta moral de "sacrificio" tiene, por supuesto, un efecto embriagador. Esta es la filosofía del corsé "correcto": "Si la señora se siente muy cómoda con él, entonces la señora ciertamente necesita un tamaño más pequeño".

Sin embargo, si las exigencias de adecuación financiera se vinculan demasiado mecánicamente a los recortes inmediatos, el resultado podría consistir en matar a la gallina que pone los huevos de oro del crecimiento económico.

Esta preocupación se aplica a una serie de países, desde Gran Bretaña a Grecia. La comunidad de la estrategia de "sangre, sudor y lágrimas" de reducción del déficit otorga una aparente plausibilidad a lo que se está imponiendo a los países más precarios, como Grecia o Portugal. También hace que sea más difícil tener una voz política unida en Europa que pueda hacer frente al pánico generado en los mercados financieros.
 Además de una visión más política, hay necesidad de un pensamiento económico más claro. La tendencia a ignorar la importancia del crecimiento económico en la generación de ingresos públicos debería ser un asunto importante de análisis. La sólida conexión entre crecimiento e  ingresos públicos es cosa observada en muchos países, desde China y la India a los EE. UU. y Brasil.

También de aquí se sacan lecciones de historia.

La gran deuda pública de muchos países al término de la Segunda Guerra Mundial provocó una enorme ansiedad, pero el gravamen disminuyó rápidamente gracias a un rápido crecimiento económico. Del mismo modo, el enorme déficit al que se enfrentó el presidente Clinton cuando asumió su cargo en 1992 se disipó durante su presidencia, en gran medida gracias a la ayuda de un rápido crecimiento económico. 



El temor de una amenaza a la democracia no se aplica, por supuesto, a Gran Bretaña, ya que estas medidas políticas han sido las escogidas por un gobierno investido por el poder de las elecciones democráticas. A pesar de que el desarrollo de una estrategia no revelada en el momento de las elecciones puede ser razón para una cierta pausa, este es el tipo de libertad que un sistema democrático permite a los que salen vencedores en las elecciones. 

Pero con ello no se elimina la necesidad de una mayor discusión pública, hasta en Gran Bretaña. También existe la  necesidad de reconocer de qué modo las políticas restrictivas por propia elección en Gran Bretaña parecen dar verosimilitud a las medidas políticas aún más drásticas que se imponen a Grecia.



¿Cómo se metieron los países del euro en este lío? La rara singularidad de ir a una moneda unida sin una mayor integración política y económica sin duda ha tenido parte en ello, aun después de tomar nota de las transgresiones financieras que sin duda cometieron en el pasado países como Grecia o Portugal (e incluso después de tomar nota de la importante advertencia de Mario Monti de que una cultura de "excesiva deferencia" en la UE ha permitido que estas transgresiones pasaran sin control).

Se le ha de reconocer inmensamente al gobierno griego – y a Yorgos Papandreu, el primer ministro, en particular - que esté haciendo lo que puede a pesar de la resistencia política, pero la afligida voluntad de Atenas de cumplir no elimina la necesidad de los europeos de estudiar lo sensato de los requisitos - y los tiempos - que se imponen a Grecia.



No me resulta ningún consuelo recordar que yo me opuse firmemente al euro, pese a estar fuertemente a favor de la unidad europea. Mi preocupación por el euro guardaba en parte relación con el hecho de que cada país renunciara a la libertad de su política monetaria y de los ajustes en el tipo de cambio, que han ayudado enormemente a países en dificultades en el pasado, y evitó la necesidad de una desestabilización masiva de vidas humanas en los frenéticos esfuerzos por estabilizar los mercados financieros. 

Esa libertad monetaria podría cederse cuando existiera también una integración política y fiscal (como tienen los estados de los EE. UU.), pero el tener la casa a medio hacer en la zona euro ha supuesto una receta desastrosa. Se ha obligado a incorporar a la maravillosa idea política de una Europa democrática unida un precario programa de incoherente fusión financiera.

Reordenar la zona euro ahora supondría muchos problemas, pero las cuestiones difíciles se han de discutir de manera inteligente, en lugar de permitir una Europa a la deriva en medio de los vientos financieros alimentada por un pensamiento de mentalidad estrecha con un terrible historial.

El proceso tiene que comenzar con cierta restricción inmediata del poder sin oposición de las agencias calificadoras de emitir mandatos unilaterales. Estas agencias resultan difíciles de disciplinar pese a su pésimo historial, pero la voz bien meditada de los gobiernos legítimos puede suponer una gran diferencia para la confianza financiera mientras se elaboran soluciones, sobre todo si las instituciones financieras internacionales prestan su apoyo. Detener la marginación de la tradición democrática de Europa conlleva una urgencia que es difícil de exagerar. La democracia europea es importante para Europa… y para el mundo.

(*) Amartya Sen es profesor de la Universidad de Harvard y Premio Nobel de Economía en 1998

El decrecimiento / Carlos Taibo

http://pluralia.tv/canal/rebelion-tv/video/1821/el-decrecimiento-por-carlos-taibo

Santiago Niño Becerra: "Tenemos que eliminar el sistema y poner en marcha otro"

http://pluralia.tv/canal/rebelion-tv/video/1846/entrevista-a-santiago-nino-becerra

Argelia siempre ha pagado un precio alto por la libertad / Ali Yahia Abdennour *

La gran experiencia de la historia que debemos transmitir a las generaciones futuras reside en el hecho de que, bajo la colonización, la democracia era, tanto de hecho como de derecho, solamente para los colonos, el pueblo argelino, como sujeto, carecía de ella.

Lo mismo ocurre ahora en que el sistema político tiene la ceguera política de los colonos. La Argelia independiente se ha convertido en una copia de la Argelia colonial. ¿Qué pueblo se hizo sin mártires que no hayan visto la llegada de su liberación?

El cuadro que presenta Argelia es triste: se encuentra en un estado de bancarrota moral muy profunda. La crisis política, acelerada por las convulsiones sociales, el lujo y los privilegios de una minoría, la corrupción sobre la miseria, la arbitrariedad y los abusos, es profunda y de gran amplitud. Ignorar el grito de cólera y desamparo de los argelinos, es preparar la explosión de mañana. La aceleración de la historia es un peligro para todos los dictadores. La era de los sistemas políticos totalitarios se termina. Las dictaduras europeas: España, Portugal, Grecia, desaparecieron en los años setenta, las juntas militares de América Latina y los regímenes comunistas de Europa del Este, a principios de los años noventa. El Muro de Berlín cayó y el muro del dinero no tardará en caer entre nosotros.

Los pueblos de la región no se equivocaron con el sentido que debe darse a su combate para defender la democracia y la libertad. El derecho sobre la vida y la muerte que ejercen con toda impunidad a principios de este tercer milenio, tantos dictadores, déspotas y tiranos sanguinarios, permite medir la importancia de la democracia. Los déspotas se ayudan, son los únicos en demostrar un espíritu de familia. ¡Que la fuerza de la razón triunfe sobre la razón de la fuerza! Argelia, que necesita cohesión nacional para preservar la unidad de los argelinos y la cohesión social, quiere un cambio de sistema político y no un cambio en el sistema.

El poder no quiere ni ver , ni escuchar, ni comprender nada, como si nada hubiera pasado, como si las agitaciones que se desarrollan en el espacio y en el tiempo, el cambio planetario y regional con Túnez, Libia, Egipto, Siria, Yemen, no estuvieran revolucionando los pueblos.

Los argelinos que se inscriben en las reformas iniciadas por el poder, sabiendo que la dictadura no se reforma, se integran en la práctica en el sistema político y en el último poder que ha generado. Este poder comienza a ser abandonado por una parte de los suyos que quieren sustituirlo haciendo evolucionar y mejorar el sistema político centralizado, dictatorial, sin respiración democrática, para que todo desacuerdo, toda crítica, todo pensamiento no conforme a su política, sea percibido como una traición, como la mano del extranjero. Lo que quiere el pueblo argelino, no es reformar el sistema político desde el interior o desde el exterior, bajo las presiones impuestas por el entorno nacional e internacional, sino ponerlo en entredicho, cambiarlo, porque ha generado inmovilismo político, desigualdades sociales e ineficacia económica.

¿Qué representa el sistema político que perdura desde 1962? Ha reducido los partidos políticos a un papel de figurantes, ha reducido las libertades y los derechos, amañado las elecciones, impedido el funcionamiento regular de las instituciones, se ha arrimado al ultraliberalismo que ha generado la economía informal. Es inútil esperar que se democratice, puesto que se considera por la democracia. La opacidad y el secreto, así como el lenguaje estereotipado son sus características.

El Presidente se dirigió a los argelinos y argelinas tras cerca de de dos años de silencio, el 15 de abril de 2011, en un discurso cuidadosamente preparado, madurado, sopesado, corregido, para garantizarle un impacto máximo y ganar a la sociedad a su causa, a su voluntad, no sólo de guardar el poder, sino también de seguir siendo el amo del juego, el que propone, decide y dispone.

Anunció que las decisiones se tomarán fuera de la comisión Bensalah, por él solo como en los viejos tiempos, en la soledad de su conciencia. Más allá del poder, es el problema del Presidente y su aptitud a reinar lo que queda planteado. Las preguntas sin respuesta se acumulan con respecto a su enfermedad, tema tabú. ¿La acción política consiste en no decir nada a este respecto, o en hablar demasiado tarde? Después de una aparición pública, el Presidente desaparece durante semanas para reconstituirse del dopaje que crea efectos colaterales. Se diría que su enfermedad lo alivió repentinamente de toda facultad de reflexión y previsión, de toda acción de pesar en sus informes y en sus consecuencias, los acontecimientos que se desarrollan en el país y a los cuales asiste. El poder no debe ser el organizador de la instancia de consultas, sino solamente un socio entre todos los demás.

El tiempo que vivimos requiere de instalar a la cabeza de esta instancia un hombre o a una mujer fuera del sistema, de una gran cultura, de una gran tolerancia, apreciado/a por su visión, sus competencias, su sinceridad, su generosidad y su humanismo. Bensalah, presidente del Consejo de la nación, deriva de la República que no refleja de ningún modo la realidad política y social del país, debe ser disuelto en el marco de la reforma en profundidad de las instituciones. La comisión no está habilitada para proponer soluciones, sirve de cartero para transmitir al Presidente las quejas de sus socios. Se trata de una puesta en escena, de una mascarada, de una feria, para ganar tiempo. 

Reunir mucha gente intentando dar un poco de satisfacción a todos, es decir, a nadie, corre el riesgo de decepcionar. Es necesario estar cerca del pueblo para escuchar lo que dice. La comisión Bensalah hace la balanza, luego avanza a trompicones, se pone marcha atrás para volver de nuevo al punto muerto, porque no está autorizada a ir hacia delante. El poder dialoga consigo mismo, sus aliados y sus sumisos, mantiene el statu quo, rechaza la apertura política que le implica dominar tres grandes males: el tribalisme político, la injusticia social, el subdesarrollo cultural. Es necesario escuchar al pueblo y no a sus supuestas élites.

Una parte “de la élite”, que traicionó al pueblo del que procede, eligió poner su conocimiento y sus competencias al servicio del poder, suscribe el orden, o más bien del desorden, establecido, que es el reino de la arrogancia y el menosprecio, cuyo único objetivo consiste en mantenerse, en reforzarse y sucederse a sí mismo. Se preocupa aún más de su situación que del destino del pueblo, ya que es incapaz de concebir más allá de sus propios intereses. ¿El bulevar político que ve abrirse ante ella no va a volverse a cerrar brutalmente?

Los argelinos, en su gran mayoría, tienen un juicio severo sobre los que personifican el sistema político, porque han reducido la política del país a un asunto de pasta y policía (fric et clic). Cuando el Parlamento funciona vacío, sólo es una caja de resonancia para el Ejecutivo, sin posición sobre las realidades del país y que la justicia está al servicio del poder, no hay separación, sino confusión de poderes, es decir, dictadura. El Presidente se dotó, por la revisión de la Constitución de noviembre de 2008 que es un golpe de Estado constitucional, de todo el poder ejecutivo, reduciendo al Gobierno a un poder ejecutante...

La dictadura no ha provocado una onda de choque en la sociedad, sino sacudidas cuyas réplicas no han terminado de hacerse sentir. Ha acumulado entre sus manos un poder desproporcionado que utiliza y abusa, para su beneficio, el de sus protegidos, de sus familiares y de su clan. Se mantiene en el poder por el fraude electoral, de las elecciones prefabricadas y trucadas.. Una legitimidad usurpada, basada en el fraude electoral desvela un hold-up electoral, gangsterismo político. No hay otra vía que la voluntad popular expresada por elecciones limpias y transparentes para acceder al poder legítimo. ¿Durante cuánto tiempo aún el sistema político va a proceder a la confiscación del sufragio universal? El pueblo argelino, que es la única fuente del poder, es mayor de edad, no tiene necesidad de tutores para guiarlo, sino de líderes políticos susceptibles de aclarar el camino que debe seguir, para acceder a la carretera y a la autopista. 

El Presidente, que debía personificar a la vez el orden, el movimiento y la apertura política no ha sabido percibir y acompañar la evolución de la sociedad que ha controlado con mano de hierro, sino que ha seguido la tentación totalitaria que le ha garantizado duración y privilegios. Es lo que distingue a un hombre de Estado de un hombre de poder, que domina al pueblo, lo administra voluntariamente, le impone un matrimonio sin divorcio ni separación de cuerpos, que lo obliga a someterse y no garantiza su defensa con valor, habilidad y determinación. No destacar los errores, las faltas y las derivas del Presidente que lleva un combate de retaguardia rechazando toda iniciativa que no venga de él o que se le escape, es animarle a perseverar en sus fracasos y darle la posibilidad de afirmar que goza del apoyo del pueblo que le descubre virtudes y convicciones de demócrata.

Los argelinos no tienen confianza en las instituciones políticas que son la Presidencia, el Gobierno, el Parlamento, el Consejo constitucional, que es necesario reformar a fondo. Manteniéndose en el poder están por encima de las leyes, hacen la ley, tienen todos los derechos. La separación es grande entre los derechos garantizados por la Constitución y su aplicación en los hechos, donde se vacían de contenido - la política de exclusión que afecta a las asociaciones autónomas con la represión, que prevalece contra los militantes de los derechos humanos, los errores y los escándalos del poder, chocan a los argelinos. 

Los derechos garantizados por la Constitución y las leyes del país son ridiculizados por resoluciones, decretos, decisiones reglamentarias, la arbitrariedad de la administración o el acto de la administración pública. Los derechos humanos, en el sentido homo, género humano, no pueden convertirse en una realidad jurídica sino en un Estado de Derecho que reconoce leyes y derechos que no puede infringir. La policía política tiene un peso desproporcionado sobre el funcionamiento de la justicia y sus decisiones. La justicia a sus órdenes nunca ha entrado a fondo en asuntos de corrupción. La salvaguardia para una justicia autónoma e imparcial son el derecho y la ley. Lo que cuenta, es el orden constitucional, el Estado de Derecho, la igualdad de los hombres y mujeres ante la ley. El cuerpo social sólo puede ser entero y funcionar de manera armoniosa si las mujeres ocupan el lugar que les corresponde por derecho en la sociedad, todo su lugar, su justo lugar. La definición jurídica de la mujer casada, según el código de la familia retrógrado, es la eterna menor. La famosa fórmula de Juan-Jacques Rousseau en el Emile es todavía de actualidad: “En todo, lo que no tiene al sexo, la mujer es hombre”. En la vida de las mujeres hay un tiempo para dar la vida y un tiempo para darse la vida.

Lo que se anuncia, es que el cambio radical del régimen político se hará de manera pacífica o por la violencia.

El fracaso del poder se debe a la incuria de las estructuras políticas y administrativas del país, al escándalo de la corrupción que salpica el ambiente del Presidente, a la depredación de numerosos dirigentes de las más altas esferas del Estado, que les gusta tomar queso y `postre. Argelia es uno de los Estados más corrompidos del mundo… Para “ le Canard enchaîné “, “la corrupción en Argelia, no es el dedo, sino la mano en el pote de miel”. El Estado es generador de la corrupción. Los detentadores del poder, de las fortunas, de los privilegios de todas las clases, no están dispuestos a compartir las riquezas del país, especialmente los ingresos petrolíferos. La corrupción es una práctica de gestión del Estado cometida por personalidades del poder y su ambiente, autores de graves malversaciones, pues bienes inmuebles han sido expoliados y se han desviado algunas sumas fabulosas con toda impunidad. No es necesario dejar el silencio volverse a cerrar sobre la corrupción, sino gritar la verdad.

El futuro pertenece a los que lo preparan y lo hacen. La reflexión debe hacerse en forma de interrogaciones, propuestas y advertencias. Cuando se juega el destino del país, el futuro no está escrito.

¿Quién ejerce el poder en Argelia? El petróleo, el ejército, el Presidente. ¿Se puede decir en pocas frases qué ocurrirá en las semanas o los próximos meses? Tener ideas, es superar la coyuntura y la gestión diaria, es ver más lejos y pensar el futuro. Las ideas para un cambio radical avanzadas por la CNCD son tomadas en consideración, ganan a la población, especialmente a la juventud. Es necesario hacer el esfuerzo de darlas a conocer para que sean aceptadas y adoptadas. Para movilizar al pueblo, es mejor ir al fondo de las cuestiones, hablar con la verdad con hechos reales, concretos, para hacer evolucionar los comportamientos. Para la CNCD, la urgencia de las urgencias hoy, la prioridad de las prioridades es poner fin al sistema político que ceda su lugar a la democracia que es creación y control del poder, el régimen político de la autoridad libremente consentida y no impuesta que se realiza por la alternancia, los contrapoderes que son necesarios y útiles, la regulación por el derecho y el Estado de Derecho.

El pueblo argelino no puede aceptar un futuro que prolongue el pasado, es necesario pasar la página de la dictadura e inaugurar una nueva era, la de la democracia. Tener sentido de la realidad, para el Presidente, es saber retirarse para evitar lo irreparable. El futuro Presidente no deberá ser resultante, como en los viejos tiempos, de la elección del ejército, o como de costumbre, de elecciones amañadas, sino del pueblo por medio de elecciones libres, que se pronunciará con total libertad para toda su libertad y decidirá su destino, su futuro, sus opciones políticas, económicas, sociales y culturales, lo que se llama actuar con responsabilidad para las presentes y futuras generaciones. Preparar el futuro para plantear soluciones a los problemas, reunir las fuerzas y los medios para salir bien, estas tres funciones complementarias representan las misiones de los partidos políticos.

El pueblo saldrá de esta crisis como de tantas otras, y una vez más, él hará surgir de las profundidades de la nación, los hombres y las mujeres que ejercerán la dirección del Estado para establecer la democracia, la libertad, la justicia y la justicia social.

Juventud, preocupada por el rigor y la coherencia, prepara, por su determinación, su energía, su capacidad, la suma de sinceridad, idealismo e integridad moral que la anima, la competencia económica, científica, tecnológica y cultural, y debe suceder a un sistema político y un poder del que casi todos sus miembros han alcanzado la edad de la jubilación.

(*) Ali Yahia Abdennour es presidente honorífico de la Liga Argelina de Defensa de los Derechos Humanos