lunes, 23 de julio de 2012

Hay recesión para rato / Luis de Velasco Rami *

Si hacemos caso a la reciente previsión del Fondo Monetario Internacional, la economía española será la oveja negra de la economía mundial en 2013. Decrecimiento del PIB del 0.6 por ciento frente a un crecimiento mundial previsto del 3.9, de 1.9 en los Países Avanzados y del 0.7 en la Zona Euro. Esta previsión está hecha antes de las últimas medidas contractivas anunciadas por el gobierno hace pocos días. Esas medidas, no hay duda alguna, harán que la caída del PIB sea mayor, del orden del 1 por ciento o peor. El Fondo afirma que España e Italia (caída prevista del 0.3 por ciento) son el principal riesgo para la economía mundial. Un refuerzo importante para la vapuleada Marca España.

Hasta ahora la reacción de “los mercados” a las últimas medidas del gobierno no ha sido muy estimulante. La prima de riesgo sigue ligeramente por encima de la anterior a ese anuncio y aunque la última subasta de deuda de ayer ha ido mejor es probable que la presencia en la misma de demanda extranjera haya sido mínima como viene ocurriendo desde hace meses, algo especialmente inquietante.

El inversor foráneo no quiere papel español y si lo quiere es a precios altos, no soportables, tanto para el soberano como para el empresarial (el autonómico ni con recomendación.) ¿Qué inquieta más al posible inversor, el que no se logre la reducción exigida del déficit público y el brutal endeudamiento total español o el que la economía no crece y al no crecer su capacidad de pago disminuye? ¿Piensa incluso que el riesgo de cobro no ya en euros sino en pesetas es creciente?

Seguramente todos esos factores están presentes en las decisiones de los agentes que se mueven a veces por expectativas y percepciones poco racionales, que actúan con “comportamiento de rebaño” y que con sus decisiones contribuyen a hacer realidad lo de la “profecía autocumplida”. Todo eso cuenta pero lo importante es que esas decisiones son claves. Cabe seguramente resumir esos y otros factores en uno, fundamental: confianza, intangible ligado a la credibilidad.

Ese es, seguramente, el principal pasivo que enfrenta hoy nuestro atribulado país. La confianza que podía haber inspirado el actual Gobierno está no ya bajo mínimos, sino triturada. Algo muy malo porque perder ese intangible es cuestión de poco, recuperarlo es cuestión de mucho. Se han cometido serios errores en las políticas y se han cometido serios errores en algo igualmente importante: el momento en que se aplican. Hay muchos, cada vez más, factores que escapan al ámbito del gobierno de la nación, prácticamente intervenido (¿o es intervenida?). Pero hay muchos otros que todavía están dentro de su ámbito y ahí ha habido un clarísimo retroceso en estos meses. Y eso se paga. Se está empezando a pagar, eso sí justos por pecadores.

(*) Técnico comercial del Estado y miembro de UPyD

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