lunes, 29 de octubre de 2012

Eduardo Galeano: “Necesitamos a los indignados; estamos hartos de los indignos”

MÉXICO.- “El objetivo de los amos del mundo es lograr un mundo obediente: hay que ver lo que es la humillación de Europa, porque antes parecía que la humillación era un triste privilegio nuestro. Imponen desde Alemania y lo que Hitler no pudo hacer con la violencia lo están haciendo democráticamente esta señora Angela Merkel y los suyos. Dan las órdenes: ustedes tienen que hacer esto y esto y esto en una contradicción que no tiene salida porque están obligando a los países, a todos, a apretarse el cinturón y bajarse los pantalones al mismo tiempo", dice el escritor Eduardo Galeano en el diario 'La Jornada'.

“No se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo: o te bajas los pantalones o te aprietas el cinturón. Eso es lo que condena al fracaso de estas políticas, no sólo porque afortunadamente en el mundo hay todavía más indignados que indignos, o puede haberlos en todo caso. Necesitamos a los indignados, estamos hartos de los indignos, porque el proyecto neoliberal es irrealizable, es imposible.
“Está condenado al fracaso, pero como beneficia a esa minoría dominante; y ésta funda su poder en el poder militar que es el que devora la mitad de los recursos del mundo. La Jornada publicó hace poco que Obama y Romney están de acuerdo en una cosa: en seguir siendo la policía del mundo. Hay que ver cómo ese país se militarizó y militarizó al planeta; por suerte son cada vez más los jóvenes que no se tragan la píldora, no se la creen y empiezan a abrir otras vertientes como Occupy Wall Street.
Todos esos movimientos son lecciones de dignidad humana contra el miedo, pero el miedo es la base del gasto militar. La mitad del presupuesto de Estados Unidos está destinado a gastos militares, que es el nombre artístico de los gastos criminales, y mientras eso siga así las guerras seguirán siendo necesarias porque hay que justificar semejante barbaridad.
Y de los jóvenes, sus más fieles lectores, aseveró: “La verdad es que me produce una alegría enorme comprobar que lo que uno escribe, lo que uno hace, llega sobre todo a la gente joven.
Lo mejor que le puede pasar a uno en la vida es ese contacto con los que vienen, no con los que están o los que estaban de antes, sino con los nuevos, y la verdad es que me va muy bien en eso. No me puedo quejar porque tengo muy buena comunicación con los jóvenes de diferentes países, culturas e idiomas, de todas las edades, pero sobre todo los jóvenes y eso es lo más estimulante para mí. Mi mujer Elena dice que de aquí a poco van a empezar a llegar en carritos de bebés. Veremos qué se hace.
–Vemos todos esos movimientos en el mundo protagonizados por los jóvenes...
–Y esos jóvenes piden, exigen con toda razón, que se les hable en un lenguaje nuevo, donde las preguntas se confundan con las respuestas, y donde ellos huelen a dogma, a estos cuadradismos que la izquierda a veces padece, huyen con toda razón.
“La verdad es que quizá la mejor noticia que el mundo nos ha dado en los años recientes, de lejos la mejor noticia, es la aparición del movimiento de los indignados que es básicamente juvenil –aunque hay indignados de todas las edades, por suerte–, pero es sobre todo de jóvenes y ocurre justo cuando parecía casi unánime la certeza de que a ellos no les importaba nada la política, que cada quien se miraba su ombligo en éxtasis y no les interesaba nada lo que ocurriera con los demás. Demostraron que eso era falso, en México y en todas partes.”

Sala i Martin, catedrático: "España no tiene nada que vender al mundo aparte de jamón"


NUEVA YORK.- El catedrático de la Universidad de Columbia y asesor del World Economic Forum, Sala i Martin, cree que el principal problema que tiene España es su falta de competitividad y el descrédito internacional de sus instituciones.

En una entrevista publicada en el digital Pulso, Sala i Martin, indica que "España no tiene nada que vender en el mundo aparte del jamón. No es un país que pueda exportar masivamente, tiene un problema de deuda pública. Recortar gastos y subir impuestos no es la solución, porque el año que viene no cumplirán los objetivos".
Por si fuera poco, el entorno mundial tampoco ayuda a una recuperación hispana, con la desaceleración china y mundial y una demanda a la baja.
Para Sala i Martin, también la marca España está en horas bajas por sucesivos escándalos que han afectado a dirigentes de distintas instituciones e, incluso, por algunos 'patinazos' de la Casa Real. "España tiene una decadencia institucional que todo el mundo ve".
Por si fuera poco, argumenta que el país está solo y que no puede contar con el respaldo de Europa, cosa que se habría visto con la crisis de la expropiación argentina de Repsol, que ni tan sólo provocó un boicot europeo como respuesta. Además, dice que: "España se encuentra con lo negativo de formar parte de Europa, con la restricción de no poder devaluar la moneda y con no ser un país independiente. Pero no se encuentra con los beneficios de formar parte de una unión que permite un solo fondo de garantía de depósitos para los bancos, un solo fondo de rescate, una sola política financiera".
Para no haber llegado a la actual situación en la que se encuentra España, el catedrático de Columbia dice que, de habérsele preguntado, habría dejado caer en su día a dos o tres bancos "cuando eran pequeños", antes de las fusiones, entre ellos Caja Madrid, "puesto que un fondo de rescate europeo que no hubiese sido demasiado grande en ese momento y un fondo supervisor que le quite la supervisión al Banco de España, ya que no tiene credibilidad al hacer esos test de stress que todo el mundo aprueba. Todo eso lo pasas al BCE. Y a partir de ahí disciplina europea, con rescate europeo, fondo europeo, fondo de garantías europeo y ya está".
Por último, sobre los males que afectan a Europa, Sala i Martin indica que "uno de los problemas que tenemos los europeos es que nadie sabe exactamente a dónde va la cosa. No sabemos si Europa va hacia una consolidación de la deuda, como algún tipo de eurobonos que sean garantizados por fondos europeos, no sabemos si vamos hacia una unión bancaria o cuándo va a llegar".

sábado, 27 de octubre de 2012

Yo soy de Cartagena. ¿Y qué? / Arturo Pérez Reverte *

¿Y a mí qué me cuentan?. Quisiera que alguien me explique de una puñetera vez qué pretenden decir con esa murga de "es que yo soy de aquí, y no soy de allí" que le salta a uno a la cara cuando abre un periódico, o enchufa la tele, o el arradio. Porque, a ver. ¿Dónde diablos es aquí y dónde es allí? Y cuando se invoca un hecho diferencial como si fuese palabra mágica, ¿estamos hablando de diferencias con quién? Porque si de lo que se trata es de ser diferentes, el de arriba firmante es tanto como el que más. Y a la hora de plantear argumentos nacionalistas, paletismo local o factores raciales e históricos no estoy dispuesto a dejarme achantar por nadie. Puestos a ello, puedo ser tan poco español o tan cantamañanas como cualquiera.

Porque vamos a ver. Si de lo que se trata es de marcar paquete, diré que yo, por ejemplo, soy de Cartagena: una ciudad que tiene tres mil años de historia y que podría abastecer de solera a media Europa. Fue capital de la España cartaginesa, y capital de cada una de las cinco provincias romanas de Hispania. Mis antepasados eran griegos, fenicios y cartagineses; y cuando de jovencito me zambullía en el mar, sacaba ánforas que llevaban veinte siglos allá abajo, enfrente de mi casa. En cuanto a raza también soy distinto, porque mi RH positivo es mediterráneo, antiguo y sabio. Y puestos a eso, me siento más a gusto en un cafetín moruno de Tánger o bebiéndome un vaso de vino con aceitunas bajo una parra griega, que en la Gran Vía de Madrid, El Sardinero, Las Ramblas o la plaza mayor de Trujillo.

En cuanto a peripecias históricas, pues bueno. Mientras los comerciantes, los campesinos y la gente de la iglesia y de la paz se iban al interior - a Murcia- para esquivar las incursiones de los piratas berberiscos, mis architatarabuelos se quedaron en la costa a pelear. Y cuando la primera república, el Cantón de Cartagena se autodeterminó por las bravas, acuñó su propia moneda, poseyó su escuadra, y al aparecer las tropas centralistas no se desbandó como una manda de conejos, sino que resistió seis meses a cañonazo limpio. Y en lo que se refiere a lengua propia, cierto es que no hay una nacional cartagenera; pero los críos, antes de tener uso de razón, saben leer en las piedras inscripciones en latín. Y mucho podríamos discutir sobre si decir: "deme sinco sentímetros de sinta de senefa asul" o blasfemar con la barroca riqueza léxica del habla cartagenera no es un hecho diferencial lingüístico de cojones...

En cuanto a agravios, para qué les voy a contar. Hoy, Cartagena es una ciudad industrialmente desmantelada, deshecha por el paro, con menos alternativas que un bocadillo de mortadela en Ruanda. A los cartageneros no es que los hayan puteado histórica y sistemáticamente el gobierno central, las monarquías austriaca y borbónica, la dictadura franquista o los cien años de acrisolada honradez. A los cartageneros nos han hecho la puñeta la administración fenicia, la griega, la de Roma, la bizantina, los suevos, los vándalos, los alanos, los visigodos, el califato de Bagdad, el de Córdoba, el Cid Campeador, los reyes de Castilla, los de Aragón, Napoleón Bonaparte, el general Martínez Campos, la primera y la segunda repúblicas, y todo el que pasó por allí. 
 
Mis antepasados pagaron impuestos, palmaron en la Invencible, Trafalgar, Santiago de Cuba, Filipinas, Annual. Y a cambio, como el resto de los españoles, recibieron hostias hasta en el cielo de la boca. Cierto es que fueron cómplices y actores en empresas imperiales de la España centralista castellana. Pero cuando vas y abres los libros de historia, compruebas que en cualquier batalla de Flandes, en cualquier episodio colonial de América, en cualquier aventura española en Nápoles, Sicilia, norte de África o Constantinopla, los apellidos de los capitanes, soldados, marinos, comerciantes y frailes eran también, y no pocos, vascos, catalanes, gallegos, navarros, mallorquines y etcétera. 
 
En esta galera hemos remado todos, y a todos nos han dado infinitas veces por detrás y por delante. Aquí no hay víctimas de primera y de segunda clase, y sólo a los muy canallas o a los muy imbéciles se les ocurre trazar líneas divisorias con tan irresponsable arrogancia. ¿Diferentes? Claro que sí. No sólo van a serlo tres o cuatro chantajistas bocazas. Aquí todos tenemos motivos para piarlas, y cuando llueve se moja todo cristo. Así que, para diferencia, la mía y la de la madre que me parió. A ver qué se ha creído esa panda de gilipollas.
 
(*) Académico y periodista

martes, 16 de octubre de 2012

¿Salvar la Monarquía? / Francisco Poveda *

Dijo el rey don Juan Carlos, recientemente en Nueva York, que la Monarquía seguirá vigente en nuestro país mientras quieran los españoles. Y esa es la clave democrática que debe centrar el debate inducido desde hace meses sobre la forma de Estado en España, hábilmente emboscada en el referéndum sobre la reforma política celebrado en diciembre de 1978, hasta colar por resultados 'a la búlgara'.

Se quiera o no, ahí arranca la legitimidad asistida de la actual Monarquía porque, con la Constitución de 1978, se interrumpe formalmente la legalidad política franquista y nace en teoría un nuevo régimen reformista, que consensua aquello de que España es un Reino y Juan Carlos de Borbón y Borbón su monarca, con poderes supuestamente limitados por las leyes emanadas de las nuevas Cortes Generales democráticas pese a conservar la jefatura de los Ejércitos, lo que hoy ya no significa lo que entonces ante levas mercenarias frente a los clásicos reemplazos.

Otra cosa será que la crisis económico-moral y la situación de verdadera emergencia nacional, por ausencia de bienestar y seguridad, ponga en cuestión ahora la ineficacia, derroche y culpabilidad del Estado de las Autonomías y, en consecuencia, la validez o no de la Monarquía juancarlista que lo cobija, tras la catarsis que se nos avecina para extirpar el cáncer de una corrupción estructural. 

O, incluso, la idoneidad del Heredero para coyuntura histórica tan determinante y mutante; cuando lo cierto es que se le supone incapaz desde algunos sectores relevantes de la sociedad española sin haber tenido, siquiera, la oportunidad de demostrar su hipotético valor añadido con una estrategia propia, que todavía se le hurta con toda intención prudente desde la propia Casa del Rey, donde no se quiere oir ni hablar de abdicación pese a las fuertes y crecientes presiones cortesanas y los 45 años que pronto cumplirá el Príncipe don Felipe, presa de cierto pánico escénico calculado cuando el que actúa en público no es el protagonista principal.

Pero el ruido del republicanismo, a raíz de la crisis que flagela a España y los españoles, es oportunista en tanto en cuanto que no se había atrevido a medir fuerzas con el juancarlismo hasta muy recientemente y porque el estado general de descontento de la población crece exponencialmente desde el segundo mandato socialista del ex presidente Zapatero. Antes, se daba por sentado que el actual rey era inderrocable mientras viviese. Pero ahora, determinados sectores de la derecha y de la izquierda acarician la posibilidad de que eso ya no sea así si se consigue que la ciudadanía identifique el caos que se avecina con la desestructuración interna de la actual dinastía y unas no probadas corruptelas de la propia Corona.

Los republicanos españoles -no todos a la vista, de momento, pero ya legión- ponen el acento, precisamente, en la falta de idoneidad de don Felipe para suceder a su padre. Y se apoyan en su falta de soltura pública y en su absoluta falta de conexión con el pueblo por su propio carácter. La campechanía, como pose, es cierto que no le sale ni ensayando. Y porque el antecedente de su padre, un magnífico actor hasta parecer más líder de lo que es, se lo pone mucho más que difícil. También la reina doña Sofía, a quien se le suponía una profesionalidad proclamada por su propio marido, ha perdido fuerza ante la opinión pública al demostrar reiteradamente debilidad de madre y esposa pese a ganar en cercanía con las gentes desde que es abuela. Sus muy frecuentes estancias en Londres no se entienden bien aquí al parecer una suerte de escapismo, que no de sus deberes oficiales.

En ese déficit veo yo los movimientos de potencias extranjeras aliadas, que parecen haberle vuelto la espalda a don Juan Carlos, visto el comportamiento continuado últimamente de los grandes periódicos de Washington y Nueva York, aunque también de Londres, respecto a nuestro país, a su viejo líder y a nuestros intereses estratégicos. No me cabe duda de que detrás de ese cambio táctico está la mano de algunos españoles notables con ansias de presidir una III República, que ya creen al alcance de su mano debido al evidente rápido proceso de envejecimiento de nuestro rey y a su falta de reflejos por errores de bulto cometidos personalmente en los últimos meses.

La llegada al Palacio de la Zarzuela de magníficos expertos en comunicación pública -tras el breve paréntesis que supuso la marcha de Asunción Valdés, sustituida por diplomáticos que no dominan el mundo mediático- intenta ahora, a la desesperada, una política de imagen pública a, mi juicio, un tanto desfasada y atemporal, que pivota sobre unos viejos clichés y que agrava cualitativamente la situación. Si doña Letizia no tiene juego en esa estrategia, por formación, edad y suficiente experiencia, y porque debe luchar con uñas y dientes porque su marido e hija alcancen el destino que se les supone, me atrevo a pensar que no se le valora en todo lo que puede aportar como profesional.

La Monarquía se salvará si cumple su función constitucional de preservar la unidad nacional, procurar el bienestar de todos los españoles y garantizar una verdadera democracia, tras un nuevo pacto con las élites que albergue en su interior una sincera reforma en profundidad del sistema, al estilo de la vieja restauración canovista aunque a la luz de los nuevos tiempos. Si eso no es así, sobrarán argumentos y apoyos internos para prescindir de lo que sirvió pero ya carece de objeto.

Pero hay algo más importante aún y que los republicanos consideran el talón de Aquiles de la Monarquía española: no se ve que el liderazgo, muy tocado en este momento, del viejo monarca pueda ser sustituido normalmente por el de don Felipe, por mucha escenificación mediática puesta en marcha. Con ausencia de compromisos claros, y discursos repletos de lugares comunes por parte del Heredero, quiero pensar que La Zarzuela está trufada de personal republicano en potencia, que ya ni se esfuerza en recomendar un método, presentar un libreto y suplicar alguna disciplina a una estirpe que parece haber perdido muchos papeles, hasta dar la sensación de que arroja la toalla y se resigna a acatar lo que deparen los tiempos en espera de acontecimientos a intentar capear como se pueda, si es que se puede y merece la pena cuando se dispone de tal fortuna calculada por expertos.

(*) Periodista y profesor

http://monarquiacoronada.blogspot.com.es/2012/10/salvar-la-monarquia-francisco-poveda.html 

lunes, 15 de octubre de 2012

'Ilusionistas', una crítica de Chomsky a la crisis y la tiranía del dinero

NUEVA YORK.-   Ediciones Irreverentes publica 'Ilusionistas', una crítica del filósofo y activista Noam Chomsky a la crisis y la tiranía del dinero. Se trata de la primera edición en español de este libro, traducido por el escritor uruguayo Jorge Majfud. 

   Las principales preocupaciones de Chomsky sobre la situación actual giran alrededor de la crisis económica como arma de enriquecimiento rápido y vergonzante de los más poderosos, el sentido de la democracia y los obstáculos de la lobbycracia o las imposiciones y las representaciones de la realidad.
   Estos temas se abordan en este libro, junto sus escritos sobre las verdades oficiales y la manipulación de la historia, las diferentes expresiones de la libertad, la tiranía del dinero acumulado y el secuestro de las democracias, las formas de dictadura, y su sentido de un anarquismo progresivo.
   Con 'Ilusionistas', Chomsky pretende ofrecer las bases necesarias para creer en un futuro de libertad e igualdad, y ofrece las herramientas necesarias para desmontar las grandes mentiras del sistema capitalista.
   Según afirma Chomsky en el libro: "Hay constantes importantes que debemos tener en cuenta. Una de esas constantes consiste en que aquellos que controlan la vida económica de un país también suelen tener una enorme influencia sobre la política de Estado de ese país".
   "Hoy en día los amos de la humanidad son las corporaciones multinacionales y las instituciones financieras. No obstante, la lección histórica sigue siendo válida y ayuda a explicar por qué el complejo estatal-corporativo es realmente una amenaza para la libertad y, de hecho, para la supervivencia de la especie", apunta.
   A su juicio, el gobierno de Estados Unidos es uno de los principales mantenedores de la crisis mundial. "Esto significa, obviamente, que las elecciones son más o menos compradas, y que los compradores esperan ser recompensados. Así sucede en todo tiempo. Se puede ver muy claramente en la última elección presidencial de Estados Unidos en 2008".
   Esta victoria se debió, a su juicio, a la "gran afluencia de capital de las instituciones financieras, especialmente hacia el final de la campaña". "Estos grupos se decidieron por Obama en lugar de su rival, John McCain, y esperaban ser recompensados por ello", critica.
   Noam Chomsky (Estados Unidos, 1928), una de las figuras más destacadas de la lingüistica del último siglo, ha publicado, entre otros, 'El nuevo Orden mundial (y el viejo)', 'Actos de agresión', 'La segunda guerra fría', 'La propaganda y la opinión pública', 'Lucha de clases', 'La cultura del terrorismo', 'Piratas y emperadores', 'Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia' y 'Gaza en crisis. Reflexiones sobre la guerra de Israel contra los palestinos'.

España sin salida y Rajoy a lo suyo / Roberto Centeno *

Cobardía sin precedentes, incompetencia inaudita, venalidad generalizada y corrupción masiva, tanto política como institucional y financiera, como jamás se habían producido simultáneamente en nuestra Historia. Nunca en 500 años, ni siquiera durante la invasión napoleónica, España ha estado tan cerca de su colapso económico y político. “España se la juega al demorar tanto el rescate”, afirma el influyente Washington Post. Eso y que la tardanza de Rajoy puede tener “un efecto devastador”. Se trata de una monstruosidad sin parangón ya que Rajoy, sin estrategia de futuro alguna, vuelve a poner sus intereses cortoplacistas por encima de los de España y de Europa.

El miércoles el FMI ponía cifras al desastre: “La prima de riesgo española puede subir hasta 750 puntos básicos si no se pide el rescate sin dilación y se somete a sus condiciones”. La economía "caería hasta un 3,2 % en 2013”, después de haber enterrado decenas de miles de millones en bancos que deberían haber sido cerrados. El FMI también augura “un desplome histórico del crédito” y Bloomberg añade que “el agujero negro de los presupuestos no deja de crecer, no existe posibilidad alguna de que España cumpla sus objetivos". Está siguiendo, dicen, "el camino de Grecia”.

Y el jueves, S&P recortó el “rating” de la deuda en dos escalones hasta dejarlo a uno del bono basura, al mismo nivel que Marruecos, y con perspectiva negativa “por los importantes riesgos del crecimiento económico  y de su  Presupuesto, así como la falta de una dirección política clara”. El temor ahora es que Moody's nos degrade en breve a bono basura, lo que desestabilizaría los mercados y provocaría una fuerte huida de nuestra deuda. Mientras tanto, al irresponsable de Rajoy solo le preocupa su poder que depende de Galicia y de Álava. 

Luego Mas afirma en la Fiesta Nacional, para mayor ofensa, que destruirá España sí o sí, e invita a los catalanes a “comprar solo los productos de casa”. Y Rajoy, con una cobardía que raya en la alta traición, se limita a decir que “fuera de España no se está en ninguna parte”, o sea “váyanse y verá que mal se está”, en lugar de responder que de momento, ni un solo euro, y de seguir así, en cumplimiento de la Constitución anulará la autonomía a Cataluña. Su Majestad, por su parte, riñendo a Wert por enfadar a los separatistas y el Príncipe asegurando que “Cataluña no es ningún problema”. ¿Pero cómo que no es ningún problema? ¿Acaso no se dan cuenta estos insensatos del enorme daño internacional que están ocasionando a España con su cobardía, y de cómo su apocamiento alienta la secesión? Están jugando con el destino de España sin dignidad y sin honor.

La razón de nuestra ruina: “las élites extractivas”

Centrándonos en la economía; mientras la deuda de España es ya inasumible, las oligarquías política y financiera, las “élites extractivas” antidemocráticas, no están dispuestas a renunciar ni a uno solo de sus inauditos privilegios. ¿Acaso va a prescindir la señora Cospedal, la primera obligada a dar ejemplo, de su legión de asesores, su televisión, sus embajadas, sus empresas públicas y sus inaceptables privilegios? ¿Van a prescindir miles de concejales del coche con chófer y sus dos asesores per cápita? ¿Van a cerrarse las 4.000 empresas públicas inútiles donde han enchufados a 500.000 parientes?

¿Acaso cerrarán los bancos inviables en lugar de regarlos con decenas de miles de millones que jamás se recuperarán? ¿Se acabará de una vez por todas con el increíble expolio del cupo vasco, que Rajoy les ha rebajado para tratar de ganar en Álava 1.000 ridículos millones, frente a 10.000 millones que les tocarían si tributaran como los demás (menos 2.000 de gastos que asumen), y frente a los 5.000 millones que es su parte en intereses deuda, paro y aportación a la UE, –y que pagamos por ellos–?

Pues no. Han destruido en un solo año nada menos que el 18,2% de la riqueza de las familias, han llevado a la miseria a la cuarta parte de la población, y les da lo mismo. Y si hay que arruinar a otra cuarta parte, pues se hace. Ya somos el país con mayor desigualdad social de Europa. La diferencia de rentas entre en el 20% de la población más pudiente y el 80% restante es de 7,5 veces, casi el doble que Alemania y casi el triple que Noruega. Y, al contrario que en otros países con fuertes desigualdades donde la situación mejora, en España, a base de recortes sociales e impuestos, no deja de empeorar mientras los ricos siguen exentos.  

El gran enigma es cómo los españoles aguantan a esta chusma depredadora sin rechistar. Hasta en la “modesta” Manilva, Málaga, la alcaldesa de IU  ha colocado ya a 13 familiares y ahora a su hija, que cobra sin aparecer. Para ello suben los impuestos a la clase media y a los más desfavorecidos, lo que nos sumerge en una espiral deflacionista sin fin. Y son tan increíblemente tramposos que se inventan un nuevo IPC que reduce ¡a la tercera parte! las subidas de precios para recortar pensiones y salarios reales. Pero a mis familiares, a mi VISA oro y a mi coche oficial que no me los toquen. Parece que no hay quien pare esta locura y ponga en marcha un proceso constituyente que barra a las “élites extractivas”, o ladrones a secas. 

Ni el rescate es suficiente, ya  no podemos devolver la deuda

Dice Wolfgang Münchau, el columnista estrella de FT, que en España lo peor está por llegar, y que la cuestión no es si la recuperación española será en 2013 o en 2014, sino si se recuperará al final de la década. Y nos recuerda que la “deuda total española" –incluyendo la de familias y empresas no financieras, que es del 227% del PIB, y la pública y la de los bancos, del 400 % del PIB– es "la más elevada del mundo desarrollado". Por ello ni siquiera el rescate puede evitar la suspensión de pagos. Solo aplazarlo y agravarlo.

Entre 2013 y 2014 España necesita casi 500.000 millones de euros para refinanciar vencimientos y deuda nueva, más 300.000 millones para lo mismo en la banca. Todo ello, por supuesto, avalado por los españoles. ¿Quiere explicar alguien quién nos va a prestar otros 800.000 millones solo por la barba de Rajoy? La deuda exterior de España a final de 2011 ascendía según el BdE a 1,77 billones de euros, algo que no nos ha llevado a la suspensión de pagos porque el BCE ha financiado temporalmente 175.000 millones . 

La deuda neta, es decir, descontando lo que los extranjeros nos deben,  asciende a casi al 100% del PIB, la cifra más elevada del mundo. Y para acabar de arreglarlo, familias y empresas están retirando de los bancos españoles y sacando del país 20.000 millones de media al mes –235.000 millones de julio a julio según el BdE o 296.000 según el FMI– para ponerlos a salvo de políticos y banqueros rapaces y corruptos que actúan por encima de la Ley –la “estafa” de las preferentes no es delito, dice el Fiscal General–. Un hecho que agrava la situación exponencialmente.  

¿Cómo un país que no puede imprimir su propia moneda puede devolver el 100% del PIB, y además con un 25% del PIB huyendo anualmente? La respuesta es simple: no puede. España necesita una quita de al menos el 30% de la deuda pública –lo que se llevará por delante la caja de las pensiones y la banca– y privada, empezando por la deuda hipotecaria, lo que elevaría la renta disponible de las familias y lastraría el crecimiento y el empleo más que ninguna otra medida alternativa. El dinero tirado a la basura en el salvamento de bancos inviables aplicado a una quita hipotecaria habría generado un crecimiento del PIB del 1% y creado cientos de miles de empleos. No tienen perdón de Dios.  
Y termino citando al gran novelista Arturo Pérez Reverte en Twiter: “Solo creeré a un Presidente, sea del color que sea, cuando confiese que este Estado-disparate es insostenible y diga 'me voy a cargar esta barbaridad'. Porque no paran de hablar de soberanía respecto a Europa quienes son incapaces de ejercerla en su propio país, sobre sus políticos. Dicho en corto, señor Presidente: no hay cojones. Es tan prisionero de su propia chusma político-autonómica como el PSOE es de la suya. Así que, cuando lo pienso, me veo deseando una intervención exterior”.  

(*) Catedrático de Economía de la Universidad Politécnica de Madrid

sábado, 13 de octubre de 2012

¿Cuál sería la política económica de la Catalunya independiente? / Vicenç Navarro *

Un argumento que los independentistas catalanes utilizan para conseguir el apoyo de las izquierdas catalanas al proyecto independentista es subrayar que las clases populares –es decir, la clase trabajadora y grandes sectores de las clases medias de renta mediana y baja- se beneficiarían de que Catalunya fuera independiente, pues Catalunya controlaría sus propios recursos y podría establecer un Estado del Bienestar mejor que el existente hoy en día, donde el ”expolio” de Catalunya por parte de España está restando recursos para tal Estado del Bienestar. Ahora bien, los proponentes de estos argumentos no parecen darse cuenta de varios hechos. Uno es que la Catalunya independiente, su composición, recursos y distribución –en caso de que se estableciera-, dependería en gran manera de la fuerza política que liderara el proceso de transición a la independencia y que probablemente gobernara la nueva Catalunya.

De ahí que para ver la bondad de tal proceso, uno debe preguntarse cuál sería la fuerza política que tendría más posibilidades de dirigir esta nueva Catalunya. De nuevo, hay varias alternativas, pero una de ellas es que el futuro gobierno de esta Catalunya independiente fuera dirigido por la coalición conservadora liberal que ya gobierna hoy la Generalitat de Catalunya, es decir, CiU, la cual continuaría instrumentalizando los medios de información públicos de la Generalitat, tales como Catalunya Ràdio y TV3, para conseguir sus objetivos políticos. En realidad, es más que probable que fuera CiU la que gobernara esta nueva Catalunya independiente. La futura Catalunya, pues, sería conservadora-liberal (siguiendo políticas económicas semejantes a las neoliberales que tal gobierno ha realizado en Catalunya y ha apoyado en las Cortes Españolas).

A los lectores que crean que exagero, me permito remitirles a la versión económica más promovida hoy por TV3, el canal público televisivo. El economista más promovido por TV3 (en realidad referido por una voz prominente de tal cadena como el “economista de la casa”), es el independentista Sala i Martín, el cual da una hora semanal de “lecciones” de economía en dicho canal. Su sensibilidad ultraliberal es plenamente conocida, siendo un defensor de la plena privatización de la Seguridad Social y de los servicios públicos del Estado del Bienestar. En realidad, en más de una ocasión ha hablado muy favorablemente de la total privatización de las pensiones impuesta al pueblo chileno por el General Pinochet.

Su oposición al intervencionismo del Estado llega a cuotas extremas, apoyando medidas que considera avaladas por una evidencia empírica en realidad inexistente. Así, en su programa diario sobre economía (patrocinado por La Caixa, la cual, sin lugar a dudas, tendría una enorme influencia en la nueva Catalunya) en la televisión online de La Vanguardia (el diario más conservador de Catalunya), el día 17 de septiembre de 2012, habló en contra de la intervención de las autoridades públicas para servir a la ciudadanía pues afirmaba que, a pesar de las buenas intenciones que tales autoridades puedan tener, el resultado final de dichas intervenciones ha sido opuesto al deseado. Y puso como ejemplo la normativa gubernamental de que las personas deben abrocharse los cinturones en los coches. Según Sala i Martín, esta medida que intentaba proteger a la ciudadanía consiguió lo contrario, pues –según él- conllevó que la mortalidad en los accidentes aumentara en lugar de disminuir, debido a que la gente se creía más segura llevando el cinturón y conducía más confiada e irresponsablemente. Tengo que admitir que incluso yo, que he leído escritos de Sala i Martín y sé de sus exageraciones (en una ocasión indicó que el gobierno más parecido al tripartito catalán era el gobierno de Corea del Norte -tengo la evidencia para mostrar tal exageración- y escaso rigor en sus presentaciones -ver mi artículo “La manipulación neoliberal de la imagen de España”, Fundación Sistema, 08.10.10-) me sorprendió que llegara a este nivel de falsedad. Toda, repito, toda la evidencia científica publicada por los salubristas expertos en accidentes ha mostrado que el hecho de que los conductores y pasajeros tengan que llevar cinturón, ha salvado millones de vidas debido, no sólo a un descenso de mortalidad en accidentes, sino también a un descenso del número de accidentes. La evidencia científica de ello es abrumadora, lo cual no es freno para que tal economista continúe diciendo lo contrario.

La misma falta de rigor era utilizada en la segunda parte de su argumentación, pues esta falsedad era una introducción para otra, en la que afirmaba que “cuando las autoridades públicas ponen un impuesto sobre la renta reducen los incentivos para trabajar”. En tal supuesto se hace la sorprendente conjetura de que el nivel de renta de una persona depende del tiempo y dedicación al trabajo de esta persona, afirmación carente de evidencia que la apoye. En realidad, entre las personas mejor pagadas en España están los dirigentes de la banca que, además, pagan menos impuestos que el ciudadano normal y corriente que trabaja mucho, mucho más que el banquero. En realidad, de ser ciertos los supuestos de Xavier Sala i Martín, sería aconsejable que se gravara al máximo a los banqueros para que dejaran de trabajar, pues su trabajo nos ha llevado a un desastre.

En otra presentación reciente afirmaba que la bajada de la media de salarios se debía a que había aumentado el número de trabajadores, y muchos de los nuevos entrantes en el mercado de trabajo tenían salarios más bajos. Los datos muestran que, aún cuando esta situación explicaría estos datos en periodos anteriores, éste no es el caso durante la crisis (desde 2007), donde los salarios, medidos por su capacidad adquisitiva, han bajado, cosa que Sala i Martín predeciblemente no cita. Por otra parte, su idealización de la banca y de sus instrumentos alcanza también niveles hiperbólicos. Así, niega que haya ninguna “malicia” (término que utiliza) por parte de las agencias de valoración de bonos (financiadas por la banca) en sus evaluaciones. El hecho de que tales agencias valoraran siempre muy bien a la gran banca (cuyo comportamiento llevó al desastre financiero) que les pagaba se debe, según él, a la incompetencia. Y así un largo etcétera.

Ni que decir tiene que el caso del ”economista de la casa, en TV3” es un caso extremo, pero el hecho es que los economistas del equipo gubernamental de la Generalitat de Catalunya, aunque mucho menos frívolos y más rigurosos, son conocidos por su sensibilidad neoliberal, habiendo aplicado una enorme cantidad de recortes de gasto público, enfatizando la necesidad de privatizar los servicios públicos del Estado del Bienestar, favoreciendo los servicios privados (la sanidad y educación privada, por ejemplo) sobre los públicos (aduciendo erróneamente que son más eficientes que los públicos). Tales privatizaciones, sin embargo, empobrecen a los servicios públicos, utilizados primordialmente por las clases populares. No creo, por lo tanto, que las clases populares se beneficiaran de tal Independencia de Catalunya si la fuerza hegemónica en tal proceso fuera la derecha catalana.

Ni que decir tiene que uno no puede ni debe intentar desacreditar el independentismo (con cuyas bases populares tengo considerable simpatía, como señalo en mi artículo “Sí al referéndum en Catalunya”, El Plural, 01.10.12, colgado en mi blog www.vnavarro.org) mostrando el carácter claramente reaccionario de bastantes de sus economistas. Hay economistas progresistas en tal movimiento independentista. Pero éstos deberían protestar (y no lo están haciendo) de que los medios públicos pagados por todos los catalanes, tanto los independentistas como los no independentistas, esté promocionando los puntos de vista de un economista ultraliberal (negando un espacio equivalente a puntos de vista distintos), cuyas propuestas se han demostrado repetidamente que perjudicarían al bienestar y calidad de vida de la mayoría de la población catalana, que son las clases populares.

En esta línea, es también muy preocupante que el instrumento de mayor difusión del independentismo, TV3, está mostrando su nula vocación y sensibilidad democrática, pues un medio público financiado por todos los ciudadanos debería estar abierto a todos los puntos de vista presentes entre la población catalana, lo cual no ocurre. No me opondría si en el mismo programa, al lado de Sala i Martín hubiera un extremista del otro polo, un trotskista que quisiera nacionalizarlo todo, incluida la bodega de la esquina, tal como Sala i Martín quisiera privatizarlo todo. Pero no se invita a ningún trotskista ni a ningún keynesiano de izquierdas que tenga el mismo espacio mediático. Invitar a uno de vez en cuando no es pluralidad de los medios. ¿Es éste un indicador de la Catalunya que desean? Son una copia de los medios instrumentalizados por el PP en Madrid, sólo que en lugar de hablar castellano lo hacen en catalán. Esta es, por lo visto, la Catalunya que desean. Si yo fuera independentista, me preocuparía mucho de la imagen que está dando TV3. No lo soy, pero soy demócrata, y lo que está haciendo TV3 no es democrático. Todo demócrata, incluyendo los independentistas, deberían denunciarlo.

(*) Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España.

martes, 9 de octubre de 2012

El señoreaje de la prima de riesgo / Gustavo Matías *

Sí, las primas de riesgo también tienen señores. En el juego interestatal de Europa todavía se organizan por estados. Los señoritos son Alemania y sus aliados Holanda y Finlandia, a veces Austria y alguno más. Lo que propongo en este artículo es una solución efectiva a la desconfianza en el euro. No les gustará, aun cuando a medio y largo plazo nos beneficiaría a todos… y a ellos también. Se trata de que frenen la manipulación de sus opiniones públicas y dejen de apoderarse de las ganancias extraordinarias que obtienen con su nuevo señoreaje sobre los precios de la deuda. Si las compartieran con los perjudicados, sería un paso fundamental para no agravar los problemas de estos y ahuyentar las dudas sobre el futuro de toda la Unión Europea, que volvería a ser un firme proyecto de paz y prosperidad desde la libertad. No es de extrañar que anoche mismo el FMI dijera que Grecia y España encabezarán la caída del PIB mundial hasta finales del próximo año. En gran parte, son los frutos de esa nefasta política de poder, al margen de la propia responsabilidad, por supuesto.

Lo del señoreaje es un impuesto del que sólo hablan pocos entendidos, apenas cuando les interesa, aunque lo pagamos todos desde que existe dinero, y más desde que éste se convirtió en papel. Algo todavía más opaco que la inflación, utilizada por el mismo para expandirse. Es cobrado cada segundo de cada día en la diferencia entre el coste físico de emitir billetes en papel impreso (mínimo) y los beneficios que generan a los emisores sus intereses (máximos con alta inflación o para combatirla). Lo compartían los señores (y luego los estados) con aquellos a quienes concedían el privilegio de la emisión (hoy todos los bancos centrales). Este impuesto invisible lo trasladan los bancos emisores a los bancos privados cuando les prestan el dinero que crean en sus imprentas, y desde ellos se transmite a empresas y consumidores. Pese a la baja inflación actual, los mínimos tipos de interés y algún ahorro por su gestión centralizada por el BCE, lo estimo en un mínimo del 0,35% del PIB de la eurozona, tras consultar numerosos estudios al respecto, si bien llegó a ser en algunos países más del 5% antes de la unión monetaria.

Mientras que ese señoreaje se ha reducido básicamente por esas causas, en los dos últimos años ha surgido un señoreaje de nuevo cuño. Es fruto del fracaso, con la actual crisis, de las políticas del euro; es decir, de las instituciones y de las reglas que gobernaban su existencia, así como de la escasa eficacia de las creadas los últimos dos años y medio contra la desconfianza sobre su futuro. Su causa más próxima y cuantificable es la actual fragmentación y consiguiente renacionalización de los mercados financieros mayoristas, sobre todo el interbancario y los de deuda o títulos públicos y privados. Las consecuencias están siendo muy destructivas para la Eurozona, en especial para los países periféricos, como España. En cambio, hay otros países que de ello sacan ventajas a muy corto plazo, por la vía de la reducción de los tipos de interés de su deuda, debido especialmente a que hacia ellos vuelan los capitales que abandonan a los periféricos. Esa es parte del drama iniciado por Grecia, Portugal e Irlanda y seguido por otros pequeños y grandes como España e Italia.
El beneficiario más próximo y grande es Alemania, que por el nivel de su deuda pública (en torno al 82% del PIB, mayor que la española hasta el presente año) parece haberse ahorrado por esta vía unos 70.000 millones de euros en tipos de interés, según algunas estimaciones germanas. La siguen otros países menores que todavía mantienen la calificación triple A de las agencias de rating. Son básicamente, en la Eurozona, Holanda y Finlandia, aunque ha llegado a beneficiarse hasta Francia. Esa misma valoración de su riesgo soberano (marcado por los bonos a 10 años) aun la ostentaba hasta el 2010 España, ahora bajo la amenaza de llegar al nivel de basura, como ya sucedió al principio de la actual crisis de deuda europea con los bonos patrióticos de Cataluña y luego de otras autonomías. Fuera de la Eurozona tienen el mismo tipo de beneficio el Reino Unido y los EEUU, cuyas deudas públicas y externas totales eran al principio de la crisis mayores que las españolas, motivo por el que la prima de riesgo británica estuvo unos meses por encima de la española.

El principal obstáculo de ese retorno a una política de poder, que en algunos rasgos recuerda a la practicada antes de iniciarse en el siglo XVII la cooperación multilateral, es que los países afectados son condenados a no recuperarse, pese a los ajustes sin fin que ya preveíamos desde principios del año 2010, bajo títulos que ahora asume el entonces ministro de trabajo en declaraciones y artículos. El FMI confirma en sus informes de anoche que es matemáticamente imposible reducir la deuda si el PIB nominal (crecimiento real más inflación) se sitúa por debajo del coste financiero anual de esa deuda pública o total, como indicaba en este blog el pasado mes al exponer la evolución en España del déficit público y luego también del déficit exterior. Su pronóstico es que la economía española se contraiga un 1,5% en 2012 y otro 1,3% en 2013, por lo que entre ambos años sumará una pérdida media de rentas cercana al 3%, como en la recesión inicial del 2009. A este paso, pronto acumularemos en esta crisis un retroceso del PIB del 10%. Los cirujanos de hierro de Grecia llevan casi un 25%. De ahí que resulte algo esperanzadora la nueva tendencia blanda de los llamados rescates, hasta ahora convertidos en realidad en secuestros.

No será suficiente, por desgracia, aunque nunca sea demasiado tarde. Para frenar en seco más decididamente el círculo vicioso en el que se mueve Europa, sería imprescindible que los países del Euro dejen ya de apoderarse de las ganancias extraordinarias que obtienen con su viejo y nuevo señoreaje. Es una idea que acabo de proponer como experto para el dictamen sobre unión bancaria que emitirá el 14 de noviembre el Comité Económico y Social Europeo (CESE), con el respaldo del ponente español Carlos Trías. El próximo día 24 me reuniré para defenderla con los demás miembros de la ponencia de una decena de países. Es probable que pese al recorte aconsejado por el posibilismo no llegue a prosperar en esta sesión o en la del 14-N. Pero tiene muchos fundamentos o justificaciones.

En su índole ética, el primero se enfrenta al que ha justificado los últimos años la actuación de los poderosos: el intento de erradicar los incentivos del llamado riesgo moral. En virtud de esa excusa, el pecado de tener un déficit y una deuda sospechosas debe llevar implícita su propia penitencia: pagar más caro por la deuda, como primera medida para incentivar su corrección. Pero la aplicación práctica de ese supuesto incentivo a la rectitud genera otros contrarios, de carácter perverso: quien se beneficia de la penitencia y del pecado ajeno tendrá pocos incentivos para ser virtuoso a la hora de renunciar al riesgo que podemos llamar de señoreaje de la primas de riesgo.

Al margen de las sinrazones matemáticas a las que llevan algunas de las políticas de sometimiento de los países pecadores, un segundo frente de razones en favor de erradicar este nuevo señoreaje es de carácter teórico-económico. Si la Eurozona quiere alguna vez ser la zona monetaria óptima que nunca ha sido desde su diseño, debe cumplir los tres principales requisitos que le exigían los economistas que concibieron tal modelo: movilidad del trabajo, movilidad del capital y/o redistribución de las rentas para compensar las eventuales carencias de las dos primeras condiciones. De las tres, es sabido que la única que ha funcionado es la libre circulación de capitales (ahora amenazada en la práctica por la citada renacionalización de los mercados financieros) , mientras en la práctica la del trabajo seguía sometida a las barreras culturales y del idioma, las normativas y otras de tipo institucional e incluso hasta geográfico y climatológico. La unión fiscal seguirá brillando por su ausencia por mucha declaración, propósito o tratado, mientras los Presupuestos europeos tengan limitados sus gastos y consiguientes ingresos al 1% del PIB.

También hay razones políticas para acabar con este desaguisado. De hecho, no han avanzado los otros frentes de integración europea porque ha faltado unión política. Al contrario, han sobrado resistencias a ceder en cada momento las soberanías que requería el proceso. En esta situación, hemos llegado a la situación de que, cada vez que alguno de los líderes europeos abre la boca, sube el pan en los países afectados, como decían nuestras abuelas.

Podríamos añadir que existen igualmente razones jurídicas. En la actual situación la fuerza del poder prima sobre la del derecho. Es el poder de algunos estados y mercados, expresado en su capacidad para imponer las nuevas primas de señoreaje, el que predomina sobre el derecho racional. Me refiero al fundado, no sobre los usos y costumbres locales, sino el más universal basado en la razón, fuente que paradójicamente extendió la Francia napoleónica, tras beber tanto en sus precursores greco-romanos como en los pensadores alemanes que florecieron con la Ilustración. Pero hoy la UE que promovieron los padres fundadores de ambos países parece no respetar algunos de los principios, como el de primar el derecho sobre la fuerza y alinear la libertad con la justicia y la igualdad a través precisamente de la solidaridad.

¿Que solidaridad le queda a la Eurozona cuando esos 70.000 millones de beneficio derivado del nuevo señoreaje de las primas de riesgo casi multiplica por 10 sus transferencias netas anuales al Presupuesto comunitario? Justo cuando tocaría reforzarla, Alemania, el mismo país que se beneficia más que ningún otro de los flujos comerciales y financieros incrementados por la integración monetaria y de los mercados, se ha lanzado a descalificar y penalizar a los más débiles, ahora que precisamente la crisis pone a estos últimos frente a los caballos de los golpes asimétricos, justo cuando la especulación financiera busca cualquier vacío para su caro arbitraje actual. Por si fueran pocas esas ventajas económicas, su Gobierno juega al ventajismo político de hacer creer a su opinión pública que defiende sus rentas futuras al erigirse contra una supuesta unión de transferencias que no resiste la prueba de los números más elementales. No es de extrañar que, por mucho que lo apoyen las encuestas y las urnas, la oposición socialdemócrata al gobierno de Merkel haya salido de su largo letargo para decir que estamos ante el peor gobierno de la historia germana.

(*) Periodista y profesor

jueves, 4 de octubre de 2012

Daniel Raventós: "Todas las reformas que se están haciendo son para que los ricos vivan mejor"


BARCELONA.-  “De todos los derechos, el primero es el de existir. Por tanto, la primera ley social es aquella que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios para existir”, dijo el político francés Maximilien Robespierre en 1792. De las raíces de este pensamiento nace la propuesta de renta básica que defiende Daniel Raventós, Doctor en Ciencias Económicas y profesor titular en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. 

La renta básica es un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad o residente acreditado, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre. Desde hace años la idea ha empezado a calar en diversos movimientos sociales hasta el punto que se ha convertido en una de las principales reivindicaciones del 15-M. De hecho, esta propuesta u otras similares se ha discutido en diversas ocasiones en el parlamento español y en el catalán. Raventós, que forma parte del Consejo Científico de ATTAC, explica este concepto en ¿Qué es la Renta Básica? y Las condiciones materiales de la Libertad (El Viejo Topo).

- ¿Qué necesidades debería cubrir la renta básica?
- El criterio es el umbral de la pobreza, que lo define la Unión Europea. Pobre es aquella persona que recibe entre el 50%  y el 60% de la renta por cápita de la zona. Esto significa que una persona que vive sola y perciba en Catalunya menos de 650 euros al mes es pobre. La renta básica tiene que ser al menos igual al lindar de la pobreza.

- En este contexto económico puede parecer un poco utópico defender la renta básica…
- Cualquier medida que favorezca a la población más débil se considera ir contra corriente, porque parece que se asuma que lo único que tiene sentido económico es quitar derechos de la población más perjudicada, la inmensa mayoría, y que los más ricos se queden igual o, incluso, ganen dinero.

- Pero la renta básica sería contraria a la actual política económica…
- Toda política económica está muy bien descrita por las dos palabras que la conforman - política y económica-. “Política” hace referencia a qué grupos beneficiamos y a cuáles perjudicamos, y en función de esto se hace la economía adecuada a los objetivos que políticamente se han dibujado. No existe ninguna medida de política económica que beneficie o perjudique a toda la población por igual.

- ¿En qué grado en una situación como la actual sería viable la medida que usted propone?
- En una situación de crisis quien sale perjudicado de manera mayoritaria es la parte más débil de la población, gente a la que ni siquiera hace un año se le había pasado por la cabeza que podría ser pobre. Esta es una de las razones por la cual una parte importante de la población saldría beneficiada con la renta básica. Además, garantizas que haya demanda y, por tanto, habría más actividad económica y se recaudarían más impuestos.

- ¿Por qué considera que es importante incluir el concepto de universalidad en la renta básica?
- Todo lo que sea condicional cuesta mucho porque hay que controlarlo. Por ejemplo, la gente que está parada tiene que demostrar que tiene derecho a percibir una prestación por desempleo, por lo que debe haber trabajadores públicos que lo comprueben. Las condicionalidades tienen unos costes de administración; la universalidad, no. Cuando el primer gobierno del PSOE estuvo discutiendo la universalidad de la seguridad social, se planteó la posibilidad de excluir al 15% de la población más rica. Al final, concluyeron que excluir tiene más costes.

- ¿Cómo podría costearse esta medida?
- Profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de la Universidad de Barcelona (UB) elaboramos un estudio entre los años 2003 y 2004 en que se concluía que mediante una reforma del IRPF se podía financiar una renta básica equivalente a 5.400 euros anuales para cada adulto y 2.700 euros para los menores de 18 años. Obviamente, los ciudadanos ganarían o perderían en función del nivel de renta. Los que perderían bastante sería el 2% de la población catalana, aunque continuaría siendo rica. En el estudio nos basamos en los datos oficiales del IRPF, pero no eran reales puesto que los profesores universitarios que hacíamos el estudio aparecíamos como el 10% de la población más rica de Catalunya, lo cual demuestra el terrible fraude fiscal que existe.

- ¿Considera que las últimas medidas introducidas por el Gobierno español en este sentido luchan contra el fraude fiscal?
- Ni mucho menos. Todas las reformas que se están haciendo son para que los ricos vivan mejor. Según algunos estudios, con la crisis los únicos que están ganando de manera desproporcionada son los más acaudalados, especialmente, el 0,1% más rico.

- Vaya.  
- Que hay crisis es evidente, pero todas las medidas de política económica que se están tomando son para pagar a los bancos franceses y alemanes en detrimento de toda la población. La siguiente decisión será recortar las jubilaciones y que los funcionarios sigan perdiendo poder adquisitivo, pese a que hay trabajadores públicos que cobran solo unos 800 euros al mes.

- ¿Por qué la renta básica es diferente de cualquier otra ayuda social?
- La diferencia es que prestaciones como la Renta Mínima de Inserción (RMI) o el seguro por desempleo son condicionadas y la renta básica, no. Solo por vivir en un sitio tú tendrías el derecho de percibirla.

- Usted habla de que esto tendría un efecto psicológico positivo para la población pobre.  
- Es lo que muchos trabajadores sociales han puesto en evidencia  y que recibe el nombre de estigma. Cuando el paro es minoritario o la pobreza no está tan extendida como ahora, para muchas personas los subsidios de pobreza son su certificado de fracaso social. Algunos estudios hechos hace años en Estados Unidos demuestran que gente que sabía que tenía derecho a recibir determinados subsidios no los pedía porque hacerlo era reconocer que era una fracasada social.

- ¿La introducción de la renta básica significaría la eliminación de otras prestaciones?
- Nuestra propuesta de financiación dice que todos los subsidios monetarios inferiores a la renta básica quedarían suprimidos. Y en el caso de las personas que recibieran prestaciones de cantidad superior, no perderían ni ganarían nada. La renta básica no es acumulativa.

- ¿También incluiría la eliminación de las pensiones?
- Una pensión inferior a la renta básica quedaría suprimida y la superior se mantendría. Actualmente ocurre que con una pensión viven tres o cuatro personas de la misma familia. Con una renta básica no solo el pensionista cobraría, sino también su mujer y sus hijos. 

- Pero si garantizáramos a todo el mundo un sueldo, quizá mucha gente dejaría de trabajar.  
- Esto es absurdo. La gente sería más libre que ahora para dedicarse a lo que le gustara, mientras que ahora se ve obligada a trabajar en  cualquier cosa al precio que sea. Hay un pequeño estudio que se hizo hace diez años en Bruselas sobre unas setenta personas a las que les había tocado una asignación mensual de 1000 euros hasta la muerte. A los dos años de cobrarla la mayoría no había dejado su empleo y la minoría que había abandonado su trabajo, lo hizo para tener más tiempo y buscar otra cosa más adecuada a su competencia técnica y a sus gustos.

- Sorprendente.
- Esto enlaza con una de las propiedades de la renta básica: la medida aumentaría la libertad real de buena parte de la ciudadanía, porque permitiría una existencia material más o menos asegurada. Eso de que la gente se conforme con 500 euros al mes independientemente de su formación y ambición personal es tener una concepción muy pobre de la psicología media de nuestra especie. Ya estoy dispuesto a que una pequeña parte de la gente dejara de trabajar a cambio de que la inmensa mayoría de los ciudadanos pudiera vivir de forma más digna de lo que se vive ahora. 

- ¿Pero qué ocurriría con los puestos de trabajo mal remunerados?
- Deberían pagar más o bien introducir un incentivo a la invención técnica. Por ejemplo, hay trabajos que cuando era muy joven no pensaba que se podrían mecanizar demasiado y que, luego, ha resultado ser todo lo contrario, como ha ocurrido con la limpieza de las calles. Esto quiere decir que hay muchas labores que se podrían automatizar y estaría muy bien que se hiciera. Una de las cosas interesantes de la productividad es que podemos hacer lo  mismo en menos horas, lo que es malo es que solo beneficie a una pequeña parte de la población. Las horas de trabajo en una situación de crisis como la actual están aumentando, la jubilación se está alargando. Es completamente absurdo.

- Por tanto, ¿seríamos igual de productivos con una renta básica?
- O más. Sobre todo si se acepta la idea – que los empresarios acostumbran a no aceptar- de que una persona que trabaja en algo que le gusta es más productiva, y no lo es cuando está descontenta y ve que sus esfuerzos no le sirven de nada, cuando el trabajo es poco estimulante. Son cosas que desde hace muchos años están estudiadas. La renta básica te da la posibilidad de sentirte más realizado. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Los bancos deben pagar su crisis / Roberto Centeno y Stefanie Mueller *

Al contemplar la estrecha relación entre las oligarquías políticas y financiera, no hace falta ser adivino para deducir que, detrás de la decisión de la oligarquía política de salvar “bancos inviables” por un supuesto “efecto domino”, hay una estrategia del  Gobierno para poder seguir gastando en sus estructuras ineficientes y corruptas que solamente alimentan las injusticias sociales. La crisis actual fomenta la reducción de derechos y gastos sociales con el supuesto objetivo de un menor déficit, objetivo que la casta política incumple masivamente con su despilfarro. 

La pregunta es ¿por qué las pymes y los autónomos, que constituyen el 90% del tejido empresarial español, pueden quebrar, por miles o cientos de miles, porque se les niega un céntimo para financiar su actividad perfectamente rentable mientras se entregan ciegamente cientos de miles de millones a bancos y administraciones públicas para evitar su quiebra? ¿Por qué tenemos que aguantar que se corte en gasto social y se suban los impuestos a las familias y a la economía productiva hasta los niveles más altos de Europa por los errores obvios que ha cometido la banca?

La valoración de Oliver Wyman (OW) es un fraude
OW ha protagonizado la quinta reforma financiera “definitiva”, la tercera en lo que va de año. OW fue quien eligió a Anglo Irish Bank como el mejor banco del mundo; un año después había quebrado. OW y las auditorías colaboradoras son también los mismos que durante años firmarían “que su opinión reflejaba la imagen fiel de la realidad económica y financiera” de numerosas entidades que ahora están quebradas. ¿Qué credibilidad pueden tener? Obviamente, muy poquita. ¿Tienen responsabilidad por sus errores, mentiras conscientes y manipulaciones para satisfacer al cliente? Ninguna en absoluto.

Y, efectivamente, OW se ha ceñido estrictamente al guión, le ha dado al Gobierno lo que quería “para no generar alarma”. Pero el mercado no se lo ha creído, como no se lo ha creído ningún analista independiente de este país. El lunes BNP, Nomura, Mediobanca, etc, recomendaban infraponderar la banca española, el Royal Bank of Scotland afirmaba que las necesidades serán más del doble de las reconocidas por OW y, lo que es mucho más transcendente, la agencia Moody ́s también: “La cifra de OW es claramente insuficiente para mantener la estabilidad financiera y para recuperar la credibilidad en los mercados de deuda”.

Pero lo más grave en cuanto a la agencia es que amenaza con degradar el rating de España a bono basura en breve, lo que tendría repercusiones devastadoras sobre la deuda, que ya no podría ser aceptada como colateral, y sobre las empresas, que verían los mercados cerrados de nuevo. Y lo que es aún peor, Egan Jones, una agencia cuya credibilidad y fama están creciendo como la espuma, nada más conocerse el viernes las conclusiones de OW degradó a España hasta bono basura. Además su presidente, Sean Egan, en unas declaraciones a Bloomberg remachó el clavo al decir que el problema de la banca española “no tiene solución” y que la deuda soberana necesita una quita del 50%.

En el análisis de OW el escenario macro, absolutamente clave para la valoración, no se corresponde en absoluto con la realidad -según Citi la economía española caerá un 3,1% en 2013-; además, no existe correlación lógica entre los distintos escenarios y, de forma general, las manipulaciones puestas de manifiesto por la mayoría de analistas son innumerables. Recojo una del magistral análisis de Tyler Durden, de Zero Hedge, con el título de ‘Cómo ha manipulado OW el análisis del rescate de los bancos españoles’: “Si las necesidades son las que dice OW, ¿por qué los bancos españoles han necesitado recurrir hasta 412.000 millones de euros al BCE hasta agosto?”. La razón es clara, afirma Tyler: “Porque el sistema bancario español está condenado por la salida masiva e ilimitada de depósitos”.

Lo único seguro al cien por cien es que ello costará decenas de miles de millones a los contribuyentes y ni un solo euro llegará a las familias ni a la economía productiva. Muchas de ellas no solamente han perdido en los últimos meses su trabajo, también han perdido sus ahorros en Bankia, Novagalicia, CAM… miles de pensionistas han perdido su dinero en los preferentes, un producto que se les vendió como rentable y seguro.

Pero todo esto no acaba aquí: el ‘banco malo’ diseñado por el Gobierno es la peor versión del mismo; presionado por las órdenes de la oligarquía financiera comprará los activos tóxicos de los bancos a precios inflados -a precios de balance menos las amortizaciones, piden los bancos con absoluta desvergüenza- y, de este modo, el coste de la diferencia con el precio de mercado, que puede ser enorme, lo pagarán los ciudadanos. Aproximadamente, el ‘banco malo’ comprará suelo cuyo valor real es cero con un descuento del 80% y las viviendas, cuyo valor de mercado puede caer hasta un 65%, con un descuento del 35%. El resto, decenas de miles de millones, lo pondrán los españoles y sus hijos.

¿Dónde se encuentra el Estado que debe proteger los derechos de los consumidores a través de las leyes? ¿Dónde se encuentra el Estado que permite a OW y a todas las grandes auditoras avalar con su firma la veracidad de unos estudios financieros, por lo que cobran cantidades ingentes de dinero, que después se demuestran clamorosamente falsos? Parece que, hoy en día, el Estado está sobre todo representado por gobiernos que ya únicamente protegen los intereses de los bancos. En España, la interrelación entre las oligarquías política y financiera es sencillamente escandalosa.

Los bancos son los primeros responsables de la crisis que estamos viviendo en Europa. Lo que parece absurdo para la gran mayoría de la población española, y para muchos ciudadanos europeos, es que quienes sufren la crisis tengan que pagar la fiesta de otros. El ciudadano ha sido defraudado por los bancos. Pero hasta ahora ha habido pocas consecuencias legales para los que cometieron un delito de engaño consciente, como en el caso de las preferentes y la falsa estimación de riesgo. Nadie ha sido condenado por tan gigantescas estafas, nadie es responsable de nada.

La convivencia de las oligarquías política y financiera
Todo el gigantesco y corrupto tinglado político de España se mantiene solo  gracias a la ayuda a la banca. En 12 meses, los extranjeros han reducido en 100.000 millones su tenencia de deuda española, que es ya inferior a los 190.000 millones. ¿Por qué no se frena ese círculo vicioso? Muy simple: la casta política y, sobre todo, las comunidades autónomas necesitan a la banca, porque no se pueden financiar ya que tienen los mercados cerrados. Esta convivencia oligarquía política-oligarquía financiera llega a límites tan inauditos como colocar a los grandes banqueros por encima de la Ley, algo sin parangón en el mundo civilizado y que hace palmaria la carencia democrática que sufre España.

Ante tanto escándalo y tan poco Estado de derecho, no sorprende que la gente salga a la calle y proteste y grite y se organice para hacer frente a esta estafa organizada entre el sector financiero y el político, que solamente está autoalimentando estructuras corruptas y aboca a la clase media a ser cada vez más pobre, mientras los culpables de esa miseria siguen con sus Porsches, sus Mercedes y su piscina privada de lujo, muchas veces con indemnizaciones millonarias. El pasado martes 25, las protestas ante el Congreso marcaron el comienzo de lo que puede ser un otoño caliente, porque todas las medidas de ajuste van contra las familias, los parados, los jubilados, ninguna contra los inauditos privilegios de la casta política y sus dos millones de enchufados.

El dinero de Bruselas debería ir a los bolsillos correctos de la gente que se ha jugado su pensión en la caja de ahorro o banco de siempre, pero no a financiar una oligarquía política y financiera absolutamente corruptas. No se necesita un ‘banco malo’ más, pero sí se necesita dinero para financiar una buena formación profesional, para hacer crecer la industria y crear nuevas empresas. No huyen solamente las grandes fortunas de España ahora mismo, también grandes talentos. Si no empiezan a quebrar bancos, se va a quebrar la sociedad democrática.

*Stefanie Mueller es corresponsal en España de varios medios económicos alemanes y está doctorada en el papel de los bancos españoles en la crisis por la Universidad San Pablo CEU

*Roberto Centeno es catedrático de Economía de la Universidad Politécnica de Madrid

lunes, 1 de octubre de 2012

Rajoy convierte España en Estado residual / Roberto Centeno *

“Es deber del pueblo rebelarse contra un régimen despótico que busca sojuzgarlo y establecer entonces las salvaguardas futuras para su libertad y la de sus hijos”. Thomas Jefferson, Presidente de los EEUU (1.801-1.809)

Mariano Rajoy Brey, poniendo sus intereses políticos a corto plazo por encima de todo, se ha convertido en una auténtica arma de destrucción masiva para la estabilidad de los mercados europeos a la vez que coloca a España en una situación sin salida. El martes, la realización Presupuestaria de agosto elevaría el déficit a una cifra récord y, el jueves, unos PGE-2013, no ya voluntaristas sino conscientemente falsos, presentarían la fiscalidad y la asignación de recursos públicos mas disparatada y antisocial de nuestra Historia. Las Cuentas aumentan el gasto público  (5,6%) en plena bancarrota, suben los impuestos a las familias y a la economía productiva (4.375 millones) y no solo no incluyen recorte alguno en las Administraciones territoriales sino que su financiación sube a 100.664 millones pese a que éstas son las responsables de los dos tercios del gasto. Y, además,  son tan desalmados que recortan un 6,3% la inversión en las prestaciones por desempleo -cuando habrá al menos 400.000 parados más- y un 40% las ayudas a los pobres. 

Pero lo que constituye una villanía histórica es que reducen a una cantidad irrisoria (39.722 millones) el dinero para financiar España, lo que imposibilita el ejercer ya sus funciones más elementales como nación en un momento en la que está seriamente amenazada por el desafío independentista de un Artur Mas al que la clamorosa cobardía del Rey y de Rajoy, a los que despreciaría públicamente, ha dado renovados bríos. 

Los PGE-2013 convierten España en un mero Estado residual devorado por diecisiete monstruos que no cesan de despilfarrar y con un sistema financiero que es otro pozo sin fondo. Unos factores que condenan a la depresión a la nación y a la miseria y al hambre a millones de familias. 

Dentro de los brutales recortes  llaman la atención las  Fuerzas Armadas, casi inoperativas por falta de recursos, que tendrán que recortar personal por debajo de los mínimos comprometidos con Europa. Aunque luego uno piensa que si ni siquiera van a servir para garantizar la unidad de España ante cuatro personajillos de opereta, ¿para qué queremos un Ejército? Y menos aún a su Comandante en Jefe. 

Y para acabar de rematarlo, la inflación escalaría al 3,5% -y no solo por el efecto IVA, que también-, sino por la imparable subida de las materias primas alimenticias. Un ascenso que llevará a final de año a un 4%, una reducción brutal de la renta disponible de las familias: 8,5 millones de pensionistas verán reducido un 3% su poder de compra y los funcionarios un 4% - entre un 20 y un 25% en tres años –. Un escenario al que habrá que añadir los efectos de las subidas disparatadas de la electricidad y del gas monopolizado, que tendrán los precios más altos de toda Europa (en ocasiones hasta el doble) y que dejarán a cientos de familias humildes pasando frío y penalidades este invierno, y provocarán el cierre de cientos de empresas por no poder pagar y/o competir. Y todo, para enriquecer hasta límites inauditos a los nacionalistas a quienes se ha permitido monopolizar la energía y al lobby de las renovables amigos del poder.

Un déficit fuera de control: 10,1% en 2011 y más del 12% en 2012

El primero de los desastres sobrevenidos la pasada semana fue la advertencia del BdE de que “España acelera su caída en forma significativa”: 0,7 puntos más que en el primer trimestre. Luego supimos que el déficit del Estado a agosto desbordaba todas las previsiones: un 4,77%, con un incremento del 23,8% respecto a 2011, y frente al 4,5 % previsto para todo el año.

También nos dieron la noticia de que gastamos casi el doble de lo que ingresamos, es decir, 110.238 millones frente a 60.106. Y la razón de este desfase no son los gastos de la Administración Central, en mínimos vitales, sino la orgía de transferencias (57.172 millones a julio, con un incremento del 26%) para mantener intacto el despilfarro de unas Administraciones territoriales inviables y corruptas hasta la médula. Y luego está la Seguridad Social, donde los gastos crecen al 4,4 % y los ingresos caen al 2,2 %. El resultado de todo esto nos lleva a un déficit del 0,8% del PIB y no al 0,3% de los PGE-2012. 

E insisto, el cáncer  son esas Administraciones territoriales, a las que un Montoro enloquecido, en lugar de obligarles a implementar un estricto recorte de gastos en enero, les entregaría 15.000 millones y luego 27.000 para el “pago a proveedores”. Y ahora  necesitan 18.000 millones de aquí a fin de año para pagar  nóminas y atender a los vencimientos de deuda, un desfase entre ingresos y gastos de 60.000 millones o el 5,8% del PIB. Y da igual como lo camuflen (que lo harán masivamente) para evitar que  figure como déficit: es déficit. Sumando las estimaciones de déficit del Estado,5,5%; la Seguridad Social, 0,8% y las Administraciones territoriales, 5,8%; el déficit total de las Administraciones públicas en 2012 (con datos a agosto) supone el 12,1% del PIB.  Y eso sin contar la parte de dinero entregado a la banca ni los facturas guardadas en los cajones por varios miles de millones.

Y es que el grado de falsificación de la realidad en España resulta inaudito. En 2011 Zapatero afirmaría que el déficit había sido del 6% y el nuevo Gobierno, que sabía de sobra que la cifra era falsa, lo denunciaría como si fuera una gran “sorpresa”. Tres meses después los populares siguieron los pasos de ZP y situaron falsamente el déficit en el 8,51%, que pasaría al 8,9% cuando afloraron los desvíos en tres comunidades del PP. Luego el INE bajaría el PIB hasta 1,04 billones, y el déficit subiría al 9,0%. ¿Era todo? No. Habían ocultado 11.000 millones de ayudas bancarias no recuperables, lo que elevó el déficit oficial 2011 al ¡10,1 %! ¡ Por qué, oh Cristóbal, nos tomas por imbéciles y dices el sábado que es del 9,44%! ¿Y a las otras 14 comunidades no les bajaron los ingresos? Espero que S&P y Moody´s hagan los cálculos exactos y actúen en consecuencia.

Unos PGE-2013 conscientemente falsos

Recuerdan lo que decían los PGE-2012 presentados en abril: “Presupuestos  austeros que permitirán que el déficit del Estado se reduzca al 3,5%”. Solo cinco meses después  era ya del 4,8%. También se dijo aquello de “los ingresos fiscales crecerán un 4,3%”, -1,7 % a fin de agosto; y “el gasto se reducirá en un 6,7%”, sube un 8,5. Pero ahora han ido mucho más allá del voluntarismo ciego. Ahora han elaborado unos PGE conscientemente falsos. En primer lugar la caída del PIB en un 0,5% es una infravaloración clamorosa de la realidad, el consenso es un -1.5 %, pero los PMI han entrado en caída libre en septiembre lo que significa que la economía puede caer al 3% en los meses venideros. Y  además, una caída del PIB del 0,5 % representaría una caída del empleo del 2%, diez veces más que el 0,2 % previsto, y eso no es voluntarismo es mentir descaradamente.

Los PGE-2013 parten de la base de que las previsiones 2012 se cumplen y eso tampoco es voluntarismo, eso es falso. Las cifras a agosto muestran que los descuadres son clamorosos: la recaudación es 11.400 millones inferior, y aun teniendo en cuenta las subidas de IVA y Sociedades, faltarían 9.000 millones para cumplir la previsión. Finalmente la afirmación de Montoro de que “en 2013 España no necesitará recursos financieros adicionales del resto del mundo” es una falsedad tan manifiesta que carece de explicación racional alguna. Pero es que además la injusticia en la asignación de recursos resulta pavorosa. Las Administraciones territoriales y el sistema financiero reciben decenas de miles de millones que despilfarran o emplean en mantener bancos inviables. 

Un Der Spiegel asombrado relataba hace unas semanas una historia que ilustra perfectamente lo escandaloso de nuestra situación. Se refería a la Alcaldesa de Madrid, cuyo único “mérito” es ser la señora de Aznar. El semanario no daba crédito, “el ayuntamiento es un palacio cuya remodelación ha costado 500 millones de euros”, “su despacho es mayor que el del Presidente de los Estados Unidos”, tiene “un mayordomo cuya única función es servirla el café”, y 260 asesores personales y altos cargos que cobran de media 60.000 euros. El Ayuntamiento posee, además, 267 coches oficiales de uso personal, más que todas la capitales de la eurozona juntas. Esto es el despilfarro sin medida, la ostentación suntuaria más indecente en medio de una penuria extrema, donde Cáritas ha tenido que atender a mas de un millón de personas y un 26% de los niños vive por debajo del umbral de la pobreza. ¿Cómo se atreve a ir a misa y a salir a la calle? Y este es el problema, porque no es la excepción, es la regla.

En resumen, los PGE-2013 no son solo puro voluntarismo, son conscientemente falsos. Ni una sola de sus cifras se cumpliría si se pusiesen en práctica, pero eso no sucederá. En cuestión de semanas un rescate en toda regla será inevitable: pobreza, sudor y lágrimas para millones, aunque no para la casta política y sus dos millones de enchufados. Ningún gobierno sobrevive a un rescate, y es por ello que una parte creciente del PP esta “conspirando” para echar a Rajoy y a su equipo económico, y evitar así unas elecciones que perderían. Rajoy tiene que irse, pero eso no es suficiente. Solo el fin de las autonomías, diputaciones, Senado, 6.000 ayuntamientos y el robo del cupo vasco-navarro que despilfarran 120.000 millones de euros anuales, y la implantación de una democracia real nos sacaría de la crisis.

(*) Catedrático de Economía de la Universidad Politécnica de Madrid