domingo, 15 de septiembre de 2013

Un país a la deriva sin visos de solución / María Fidalgo Casares

Muchos conservadores españoles preveían lo que iba a pasar. Tanto, que secretamente deseaban no ganar las elecciones ante la situación catastrófica en la que les habían dejado el país, un país endeudado hasta las cejas, y un país mayoritariamente de izquierdas, que sólo retira el voto a los suyos en caso de gestiones garrafales.Mariano sabía que gran parte de sus votantes iban a ser votantes circunstanciales, horrorizados de la presidencia del Illuminati, y que no le iban a dejar pasar ni una.
La magnitud de la deuda fue mucho mayor de lo reconocido por el Gobierno anterior,  y los recortes llegaron sí o sí y llegaron las protestas. Protestas injustas, porque la trágica realidad demostraba que a Mariano no le había quedado más remedio, y protestas absurdas, porque quien más las criticaba sin rubor eran quienes las habían provocado con su política de despilfarro y falta de previsión.
La derecha, aún justificando los recortes, también protestaba cuando gastos obviamente más superfluos como subvenciones, organismos autónomos, asesores, cargos públicos… no se tocaban. Aún con la realidad de que un poco de muchísimos aporta mucho más que un mucho de pocos, consideraban que  estas “pecatas minutas “deberían haberse recortado de modo ejemplar y solidario.
A todo esto se sumó la movilización callejera, masas contra el tema de los desahucios cuando curiosamente jamás se les vio en los deshaucios de Zapatero, por la supuesta calidad de la enseñanza cuando hacía décadas que la enseñanza dejó de ser de calidad por la infame implantación  de la ESO,  auténtico cáncer del sistema,  por la privatización de la sanidad, cuando en Andalucía ante el mismo tema hacían caso omiso. Incluso movilizaciones contra la ilegitimidad de un Gobierno absolutamente legítimo. La turbia trama Bárcenas fue dinamita para estas masas que tampoco se manifestaban ante el escándalo de los Eres o las comisiones de obras de los nacionalistas catalanes, que convertían en jauja las cifras del tesorero.

Paga errores que tampoco enmienda
Y en política interior y exterior Mariano está pagando los errores de sus predecesores, pero tampoco los enmienda. La insensata carrera independentista  fue alentada por la dejadez de todos los gobernantes anteriores, cuando lo único que debían haber hecho  era asegurar el cumplimiento de la constitución, y dejadez también en no actuar ante la vulneración sistemática de algunos derechos constitucionales también en comunidades de derechas. No se les ocurrió vetar como en el resto de los países europeos, algo tan obvio como actuaciones y partidos cuyo fin es la destrucción del estado constitucional.
La política exterior, con una Europa que nos desprecia por inconscientes y una USA que nos rechaza al considerarnos traidores, y que nos pone a pies de los caballos para que llanitos arrogantes se carcajeen de nosotros en nuestra propia cara, no logrando que ni ante el enemigo exterior la oposición haga causa común con el gobierno.
Mariano obtuvo la mayoría absoluta, de forma legítima. Esto le permitiría poder tomar firmes decisiones por el bien del estado… pero está atado de pies y manos, empezando por los propios complejos de su partido que ante el temor de ser tildado de derechona se inhibe de tomar decisiones férreas, ni siquiera ante posturas claramente antidemocráticas que están empezando a surgir de la oposición. Todo esto sumado a los clientelismos de una política local mayoritariamente en manos de políticos cuyo único oficio ha sido la carrera de fondo en el partido, la corrupción de parte de la clase política estatal y sindical que ha generado un desencanto general nunca visto en un país que parece ir a la deriva.
Salvo unas minorías nacionalistas, la gran mayoría de los españoles sólo estamos de acuerdo en algo: que la única manera de salir a flote es una drástica reorganización del Estado, donde se recuperen competencias y se desmantele el faraónico e insostenible Estado autonómico, pero de eso ningún político dice ni pío.
Mariano,  mal lo tienes con la derecha desesperada, un centro derecha que te acusará como a Aznar de abuso de poder si intentas imponerte y una izquierda que jamás colaborará contigo y que antepone sus intereses de partido por encima del bien del país. Una izquierda cada vez más lejos de la socialdemocracia europea y que de nuevo sin apelar al mínimo sentido de Estado, no le duelen prendas en afirmar con descaro que desmantelará todas las leyes y reformas hechas por la derecha, lo que aumenta la inestabilidad, la inseguridad y la imagen de gobierno bananero que es lo último que necesita un país asfixiado por las deudas.
Difícil lo tienes Mariano, muy difícil.

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